RICARDO SOULÉ
Como una despedida, como un homenaje, a este músico grande que acaba de partir, Sebastián Fontenla Gil, músico y quilmeño también él, escribe esta crónica.
Cuando Sebastián era un chico, Ricardo tocaba la guitarra en la iglesia, compraba en la misma panadería y caminaban las calles del mismo barrio. Este relato da cuenta de una época, de sus jóvenes y magníficos protagonistas, y de un hombre talentoso, espiritual y muy íntegro que se llamó Ricardo Soulé.
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