Florence Parpart Layman, mejorando las condiciones de vida en la calle y en casa
Florence Parpart Layman (1873–1930) fue una inventora estadounidense conocida principalmente por sus patentes de una barredora industrial y de un refrigerador eléctrico.
Hilja Raviniemi, la química aficionada a la fotografía
Hilja Raviniemi estudió química en la Universidad de Helsinki. Fue una de las figuras influyentes del movimiento artístico amateur finlandés de la fotografía en las décadas de 1940 y 1950.
A 11 años de Ni Una Menos, miles de mujeres volvieron a las calles con un reclamo que atraviesa generaciones
La movilización reunió a mujeres de distintas edades y trayectorias que compartieron historias de violencia, miedo y resiliencia. Los recientes femicidios de Agostina Vega, Dulce Candia y Noelia Rivero marcaron una jornada cargada de emoción y pedidos de cambios profundos.
Marthe Condat, una pediatra en la Torre Eiffel
En 1923, Marthe Condat se convirtió en la primera mujer en aprobar la competitiva Agrégation de Médecine, un método de selección especial, al margen de los procedimientos habituales, para un grupo de profesores universitarios que también ejercían como médicos en hospitales. También, en 1932, fue la primera en ocupar una cátedra de medicina en la Facultad de Medicina y Farmacia de Toulouse.
Emily Anderson: historiadora de la música de día, descifradora de códigos de noche
Durante buena parte del siglo XX, el nombre de Emily Anderson estuvo asociado al estudio de la música. Sus trabajos sobre Mozart y Beethoven le dieron reconocimiento académico, pero ocultaban otra faceta muy distinta: la de criptoanalista al servicio de la inteligencia británica. Durante años, ambas trayectorias coexistieron sin que una revelara la existencia de la otra.
Zlata Bartl, la química de la gastronomía tras el Telón de Acero
La historia de la bosnia Zlata Bartl es la de una mujer con grandes aptitudes que de joven se convirtió en nazi para acabar siendo un personaje reconocido por el sistema comunista, gracias a sus aportaciones como química a la cultura gastronómica de su país y de todo el bloque soviético. Su éxito se debió especialmente a un producto de su invención llamado Vegeta, similar a las pastillas de Avecrem del otro lado del Telón de Acero.
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