ACTUALIDAD
22 de agosto de 2026
El consumo no despega: caen la confianza y las compras en plena era Milei
La confianza de los consumidores retrocedió en agosto y el consumo masivo volvió a caer en julio. Los datos muestran que, pese a la estabilización de algunas variables macroeconómicas, la recuperación todavía no llega con fuerza a los hogares.
La economía argentina continúa mostrando señales de debilidad en el mercado interno, pese al discurso oficial sobre los avances del programa económico de Javier Milei. Los últimos indicadores sectoriales reflejan una combinación de menor confianza de los consumidores y una nueva caída del consumo masivo, en un escenario donde las familias mantienen una actitud cada vez más cautelosa frente a sus gastos y postergan decisiones de compra ante la falta de certezas sobre sus ingresos y el futuro de la economía.
El Índice de Confianza del Consumidor elaborado por el Centro de Investigación en Finanzas de la Universidad Torcuato Di Tella registró en agosto una caída mensual del 1,1 por ciento. El indicador contempla las expectativas de los hogares sobre su situación económica futura, las condiciones presentes y la intención de adquirir bienes durables o inmuebles. El relevamiento, realizado entre el 4 y el 13 de agosto, mostró además diferencias según la región y el nivel de ingresos. En la Ciudad de Buenos Aires y el Gran Buenos Aires alcanzó los 38,3 puntos, mientras que en el interior llegó a 43,8 puntos, aunque con una evolución dispar entre las distintas regiones.
La diferencia también aparece entre los hogares de mayores y menores ingresos. Los primeros registraron 42,7 puntos, con una tendencia descendente, mientras que los segundos alcanzaron 36,8 puntos y tuvieron una mejora del 2,1 por ciento respecto de julio. La caída entre los sectores de mayores ingresos constituye una señal de cautela, ya que puede reflejar un menor margen para ahorrar y una mayor prudencia a la hora de realizar gastos importantes. En cuanto a los componentes del índice, las Expectativas Futuras aumentaron 0,4 por ciento, pero las Condiciones Presentes disminuyeron 3,2 por ciento. La Situación Macroeconómica avanzó 3,06 por ciento, mientras que la Situación Personal cayó 3,3 por ciento y la intención de compra de Bienes Durables e Inmuebles retrocedió 4 por ciento.
El comportamiento del consumo masivo confirma las dificultades que todavía enfrenta el mercado interno. Según los datos relevados por la consultora Scentia, las ventas registraron en julio una caída del 2,6 por ciento interanual, mientras que el acumulado de los primeros siete meses del año quedó 2,9 por ciento por debajo del mismo período de 2025. Aunque en algunos canales la magnitud de las bajas se moderó, el consumo todavía no consiguió recuperar de manera sostenida el terreno perdido y continúa condicionado por la evolución de los ingresos familiares y la necesidad de priorizar los gastos esenciales.
Los supermercados tuvieron en julio una retracción del 0,6 por ciento interanual, aunque acumulan una caída del 4,1 por ciento en lo que va del año. Los mayoristas, en tanto, registraron una baja del 0,5 por ciento durante el mes y acumulan una disminución del 3,3 por ciento. El dato más negativo se observó en almacenes y kioscos, donde las ventas retrocedieron 6,1 por ciento interanual, en parte en comparación con un período de 2025 en el que ese canal había mostrado un desempeño positivo.
En el otro extremo se encuentra el comercio electrónico, que continúa ganando participación en las decisiones de compra. Según el relevamiento, las ventas por este canal crecieron 40 por ciento interanual en julio y acumularon una mejora del 35,6 por ciento durante el año. El crecimiento evidencia un cambio en los hábitos de los consumidores, que buscan comparar precios, aprovechar promociones y descuentos y, en muchos casos, acceder a mejores condiciones de compra.
La diferencia entre los canales también permite observar cómo las familias intentan adaptarse a un escenario de ingresos más ajustados. Las grandes cadenas de supermercados pueden resultar más atractivas por sus promociones, compras por cantidad y marcas propias, mientras que los almacenes y comercios de cercanía enfrentan mayores dificultades para competir en precio. Al mismo tiempo, el crecimiento del comercio electrónico beneficia especialmente a los consumidores con acceso a medios de pago digitales y a las distintas herramientas de financiación disponibles.
Los números vuelven a poner en discusión uno de los principales límites del programa económico: la distancia entre la evolución de las variables macroeconómicas y la situación concreta de los hogares. Mientras el Gobierno sostiene que la estabilización constituye la base para una recuperación posterior, los indicadores de consumo y confianza muestran que esa mejora todavía no se traduce de manera contundente en una mayor capacidad de compra.
La persistencia de la caída del consumo masivo y el retroceso de la confianza en algunos sectores muestran que las familias continúan actuando con cautela. En ese contexto, la recuperación del mercado interno aparece como uno de los principales desafíos para la economía argentina, ya que una mejora sostenida requiere no solo estabilidad macroeconómica, sino también que los ingresos permitan recuperar capacidad de consumo y que los hogares vuelvan a tener margen para ahorrar y realizar compras de mayor importancia.
COMPARTIR:
Comentarios
Aun no hay comentarios, sé el primero en escribir uno.
Seguinos