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19 de agosto de 2026
Sicarios, poder y política: la caída del asesor que orbitó a Milei y a la ultraderecha Latinoamericana
Fernando Cerimedo fue detenido en Bolivia e investigado por el ataque contra su expareja embarazada. El caso vuelve a poner bajo la lupa al operador político cercano a Javier Milei y a otros referentes de la nueva derecha regional.
La detención de Fernando Cerimedo en Bolivia abrió un nuevo y explosivo capítulo en la trayectoria de uno de los operadores políticos que en los últimos años ganó influencia en los círculos de la nueva derecha latinoamericana. El consultor argentino quedó bajo investigación por su presunta vinculación con el ataque a tiros contra su expareja, la abogada y activista boliviana Nadia Beller, quien sobrevivió al atentado y permanece internada.
Cerimedo fue detenido en el aeropuerto internacional Viru Viru, en Santa Cruz de la Sierra, cuando intentaba regresar a la Argentina. La investigación busca determinar quién estuvo detrás del ataque y cuál fue el papel del asesor, mientras Beller sostiene que fue víctima de un intento de feminicidio y apunta directamente contra su expareja.
El caso adquiere una dimensión política por el lugar que Cerimedo ocupó en los últimos años. Su nombre quedó asociado a campañas electorales, estrategias digitales y operaciones de comunicación de sectores ultraconservadores de la región. Entre sus vínculos políticos aparece el presidente argentino Javier Milei, además del expresidente brasileño Jair Bolsonaro y, actualmente, el mandatario boliviano Rodrigo Paz.
La situación vuelve especialmente incómoda la relación entre el consultor y el Gobierno argentino. Cerimedo no fue un actor marginal en el universo político que acompañó el ascenso de Milei: fue uno de los nombres vinculados a la construcción comunicacional de la derecha digital y a la expansión regional de ese espacio.
Un operador con influencia y múltiples controversias
Cerimedo ganó notoriedad como consultor político y como uno de los fundadores de La Derecha Diario, un medio que se convirtió en una pieza importante de la estrategia comunicacional del espacio libertario y de la denominada "batalla cultural".
Su actividad no quedó limitada a la Argentina. También trabajó en Brasil y tuvo vínculos con dirigentes y operadores políticos de distintos países de la región. En Brasil fue investigado en el marco de la causa relacionada con el intento de desconocer el resultado de las elecciones de 2022 y las acciones que desembocaron en el ataque a las instituciones del 8 de enero de 2023.
Ahora, el escándalo se trasladó a Bolivia, donde Cerimedo había adquirido una posición de relevancia alrededor del gobierno de Paz. El hecho de que un asesor político extranjero con semejante nivel de influencia haya quedado detenido en una investigación por un ataque contra una mujer con la que mantenía una relación coloca al Gobierno boliviano frente a un problema político de enorme gravedad.
Y también vuelve a poner la lupa sobre quienes, desde el entorno de Milei, construyeron redes de influencia que exceden ampliamente las fronteras argentinas.
Una denuncia gravísima que deberá probar la Justicia
Beller, desde el hospital donde se recupera, aseguró estar convencida de que Cerimedo estuvo detrás del atentado. Según su relato, había recibido amenazas y sostenía que tenía información comprometedora sobre su expareja.
La mujer también afirmó que los atacantes le quitaron su teléfono celular y que allí tenía documentación que, según aseguró, podía comprometer al consultor tanto en cuestiones personales como políticas.
Se trata de acusaciones extremadamente graves que todavía deben ser investigadas y probadas judicialmente. La detención de Cerimedo no equivale a una condena ni demuestra por sí misma que haya ordenado el ataque. Sin embargo, la investigación adquiere una dimensión extraordinaria por la gravedad del hecho y por la posición política que ocupaba el acusado.
Beller, además, formuló otras acusaciones de enorme impacto, entre ellas supuestos vínculos de Cerimedo con operaciones políticas, campañas digitales y negociaciones dentro del Gobierno boliviano. Algunas de esas afirmaciones no fueron corroboradas oficialmente y deberán ser sometidas al correspondiente proceso de investigación.
El problema también alcanza a Milei
La caída de Cerimedo no puede analizarse únicamente como un episodio policial ocurrido en Bolivia. Su trayectoria está vinculada a la construcción del ecosistema político que acompañó el crecimiento de Milei y de la derecha radical argentina.
Durante años, el Gobierno libertario convirtió a determinados operadores digitales en protagonistas de su estrategia política. La confrontación permanente en redes sociales, la utilización de campañas de alto impacto y la construcción de enemigos políticos fueron elementos centrales de ese modelo de comunicación.
Por eso, cada vez que uno de esos operadores queda envuelto en una investigación de semejante gravedad, inevitablemente aparece una pregunta incómoda para la administración de Milei: ¿hasta dónde llegan las responsabilidades políticas de quienes fueron incorporados a esas redes de poder y hasta dónde conocía el Gobierno sus actividades?
La respuesta no puede construirse a partir de acusaciones políticas ni de especulaciones. Debe surgir de una investigación judicial seria, independiente y transparente.
Pero tampoco resulta razonable minimizar el episodio. Cerimedo no era un desconocido sin influencia: fue un asesor vinculado al presidente argentino y posteriormente consiguió una posición relevante cerca del poder en Bolivia.
De la "batalla cultural" a una investigación por un ataque a tiros
El caso expone además las contradicciones de un modelo político que convirtió a los operadores de redes, consultores y estrategas digitales en piezas centrales de la disputa por el poder.
Cerimedo construyó buena parte de su influencia alrededor de la comunicación política, las redes sociales y las campañas digitales. Su nombre apareció asociado a algunas de las principales experiencias electorales de la nueva derecha latinoamericana.
Ahora, esa trayectoria queda atravesada por una investigación policial y judicial que involucra un ataque a tiros contra una mujer embarazada y que podría tener consecuencias políticas mucho más allá de Bolivia.
Mientras la Justicia intenta determinar quién ordenó el atentado y cuáles fueron sus verdaderos motivos, el caso deja expuesto algo que excede a una persona: la opacidad de las redes de operadores políticos que circulan entre gobiernos, campañas electorales y estructuras de poder sin que muchas veces exista claridad sobre quién los contrata, quién los financia y qué influencia ejercen realmente.
Para Milei, que hizo de la transparencia de la "casta" y de la lucha contra los privilegios una bandera política, la situación de uno de sus antiguos operadores representa también un problema político. Porque, aunque Cerimedo deba responder individualmente por los hechos que se le imputan, su trayectoria vuelve a colocar bajo discusión los vínculos, métodos y redes que rodearon el ascenso de la nueva derecha argentina.
Y esta vez, el escándalo no quedó confinado a las redes sociales: terminó con un asesor detenido en un aeropuerto y una mujer internada después de sobrevivir a un ataque a balazos.
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