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23 de agosto de 2026

El mercado empieza a dudar de Milei y crece la incertidumbre sobre 2027

Por: Carlos Rodriguez

El deterioro de los bonos, la caída de la actividad y el malestar social alimentan las dudas del empresariado y los inversores sobre la continuidad del Gobierno. El empleo, las deudas y la pérdida de poder adquisitivo desplazaron a la inflación como principal preocupación.

El escenario económico y político comenzó a generar nuevas señales de alerta entre empresarios, inversores y operadores financieros, que ya incorporan un escenario de mayor incertidumbre de cara a las elecciones presidenciales de 2027. El deterioro de la actividad, la caída del empleo y el endeudamiento de los hogares se combinan con un mercado que empezó a asignar mayores probabilidades a un eventual cambio de signo político.

En el sector empresario reconocen que la preocupación ya no se limita a la evolución de las principales variables macroeconómicas, sino que alcanza directamente la continuidad del programa económico y la capacidad política del Gobierno para sostenerlo. “Hay una preocupación en todo el empresariado por la coyuntura, porque nos preguntamos cómo vamos a resolver este problema de actividad, de caída de empleo, de competencia”, señaló un empresario con diálogo con funcionarios nacionales.

La incertidumbre también comenzó a impactar sobre las decisiones de inversión. En sectores del denominado círculo rojo admiten que las grandes empresas están postergando proyectos hasta contar con mayor claridad sobre el escenario electoral y económico. La preocupación se profundizó luego de distintas reuniones empresariales en las que comenzó a ganar espacio la posibilidad de un cambio político en 2027.

Uno de los indicadores que utiliza el mercado para medir ese cambio de expectativas es la diferencia de rendimiento entre los bonos soberanos que vencen antes de las elecciones y aquellos cuyo vencimiento se ubica después del eventual recambio presidencial. Sebastián Menescaldi, director de Eco Go, explicó que ese mecanismo permite aproximarse a la percepción del mercado sobre la posibilidad de una transición política.

Durante junio y julio, el optimismo vinculado con la acumulación de reservas había permitido reducir esa diferencia hasta los 322 puntos básicos. Sin embargo, durante agosto la tendencia se revirtió con fuerza. Según los cálculos de Eco Go citados en el informe, la probabilidad de una derrota del oficialismo implícita en la curva de bonos pasó de alrededor del 20 por ciento a fines de julio a 41,8 por ciento en apenas tres semanas.

La mayor incertidumbre también se reflejó en el costo de financiamiento. La tasa que exige el mercado para sostener deuda argentina hacia 2028 llegó al 15 por ciento, un nivel que refleja la prima que los inversores reclaman frente a la posibilidad de un cambio de gobierno y las dudas sobre la capacidad de refinanciamiento del país.

La economista Marina Dal Poggetto, titular de Eco Go, también puso el foco sobre las necesidades financieras que deberá afrontar el Gobierno en los próximos años. Según explicó, el programa oficial contempla una refinanciación en el mercado doméstico por 5.000 millones de dólares mediante un bono que extendería vencimientos de octubre de 2027 a noviembre de 2028, operación que actualmente requeriría una tasa cercana al 15 por ciento.

A ese esquema se suman otros 2.000 millones de dólares de financiamiento bilateral cuya fuente todavía no fue precisada y la compra de dólares por parte del Tesoro al Banco Central por unos 4.900 millones de dólares. Dal Poggetto advirtió además sobre los vencimientos previstos para enero de 2028 y señaló los riesgos asociados a la utilización de préstamos con títulos públicos como garantía.

El cambio de clima financiero coincide con una transformación de las preocupaciones sociales. Un relevamiento realizado durante agosto por QSocial Big Data mostró que la inflación dejó de ocupar el primer lugar entre los problemas señalados por los encuestados. La falta de trabajo apareció al frente, con 28 por ciento, seguida por la corrupción, con 18 por ciento, y la pobreza, con 16 por ciento. La preocupación por los precios quedó relegada al 10 por ciento.

El deterioro de los ingresos también se refleja en los hábitos cotidianos. Según el mismo relevamiento, el 77 por ciento de los consultados afirmó haber reducido gastos para llegar a fin de mes, mientras que el 70 por ciento aseguró que su familia está cada vez más endeudada y el 66 por ciento señaló que perdió su capacidad de ahorro.

La percepción sobre el rumbo del Gobierno también muestra un deterioro. El 65 por ciento de los consultados ya no comparte la idea de que el sacrificio actual tendrá una recompensa futura, mientras que el 61 por ciento desaprueba la gestión de Milei. A su vez, el 63 por ciento considera que el Ejecutivo tiene incapacidad para resolver los principales problemas del país y el 73 por ciento cree que gobierna en beneficio de determinados sectores.

Las expectativas electorales completan un escenario complejo para el oficialismo. De acuerdo con el relevamiento, el 63 por ciento prefiere que La Libertad Avanza no consiga la reelección en 2027, mientras que el 58 por ciento afirma que nunca votaría a Milei. Solo el 26 por ciento considera que el próximo Gobierno debería continuar con la mayoría de las políticas implementadas por la actual administración.

El cambio en las prioridades sociales también representa un desafío para la estrategia oficial. Mientras la inflación dejó de concentrar el malestar de manera exclusiva, problemas como el empleo, el endeudamiento, la caída del consumo y la pérdida de capacidad de ahorro comenzaron a ocupar un lugar central en las preocupaciones de las familias.

En ese contexto, empresarios e inversores enfrentan un dilema: valoran la estabilidad de algunas variables macroeconómicas alcanzada durante la gestión de Milei, pero al mismo tiempo observan una economía real que continúa mostrando dificultades para recuperar actividad y generar empleo.

La incertidumbre se extiende además al escenario político. Para Dal Poggetto, la Argentina mantiene una dinámica de cambios bruscos que dificulta la construcción de un horizonte económico estable. “Si somos un país maduro, no hacemos campaña discutiendo sobre los contratos del anterior. En 2019, Alberto Fernández dijo que la deuda de Macri era impagable; en 2023, Juntos por el Cambio dijo que la deuda en pesos era impagable, y Milei le puso el moño diciendo 'el peso es excremento, no renueven plazos fijos'. Si ese es el juego de Argentina, vamos de crisis en crisis”, afirmó.

Así, mientras el Gobierno busca sostener su programa económico y avanzar con nuevas reformas, el mercado comenzó a incorporar con mayor fuerza el riesgo de un cambio político en 2027. El dato financiero coincide con un malestar social que ya no se explica únicamente por la inflación: el empleo, las deudas, el consumo y la falta de capacidad de ahorro se transformaron en los principales termómetros de una sociedad cada vez más exigida.

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