GEOPOLíTICA
24 de octubre de 2026
La UE no puede mediar en Ucrania y busca un enviado mientras Finlandia y Noruega entran como apoyo
Kallas admitió que Europa no es neutral. Italia propone un enviado especial. Finlandia y Noruega facilitaron la reunión de Oslo, pero el Kremlin desconfía de su rol.
La Unión Europea no puede ser mediadora en la paz de Ucrania. Lo dijo sin rodeos la alta representante Kaja Kallas el 28 de mayo de 2026, en la reunión de ministros de Exteriores en Chipre: "Europa nunca será un mediador neutral entre Rusia y Ucrania, porque estamos del lado de Ucrania y defendemos nuestros propios intereses fundamentales de seguridad". La lógica es simple: si la UE financió la guerra con más de 200.000 millones de euros, impuso sanciones a Moscú y negocia la adhesión de Kiev, no puede pretender ser un árbitro imparcial.
El presidente del Consejo Europeo, António Costa, matizó la posición: la UE no aspira a mediar, pero está dispuesta a abrir un "canal directo" con el Kremlin para "meter presión a Rusia". La idea de nombrar un enviado especial se discutió en esa reunión, con nombres como Mario Draghi, Angela Merkel y el propio Costa. Pero Kallas desinfló la propuesta: el "consenso general" es que la UE ya tiene instituciones y tratados que proporcionan el marco necesario.
Italia insistió en octubre. El canciller Antonio Tajani declaró que la UE "debe nombrar un enviado que la represente en las negociaciones para poner fin a la guerra en Ucrania" y sugirió a Costa como candidato por su "autoridad" y su capacidad de hablar "en nombre de todos". "Europa necesita un representante que hable en nombre de todos, para tener más peso", dijo. La propuesta no prosperó: Kallas y otros ministros la desestimaron.
Mientras tanto, Finlandia y Noruega entraron al proceso por la puerta de atrás. El primer ministro noruego, Jonas Gahr Støre, convocó una reunión bilateral en Oslo el 20 de octubre, a pedido de Zelensky. Participaron el presidente finlandés Alexander Stubb, el propio Zelensky y el enviado de Trump, Steve Witkoff. No fue una cumbre de la UE, sino una iniciativa de dos países nórdicos que no son percibidos como rusófobos extremos y que mantienen canales de comunicación con Moscú.
Stubb fue claro sobre su rol: "Personalmente, no me veo como el representante en este asunto. Es importante que los actores principales, es decir, Francia, Alemania y Reino Unido, lideren". Y añadió: "Países como Finlandia o Noruega pueden desempeñar un papel para avanzar en las negociaciones entre bastidores". Es decir, facilitan, pero no lideran.
El Kremlin recibió la inclusión con escepticismo. El portavoz Dmitri Peskov dijo: "Si él puede hacer un aporte constructivo, entonces esto se puede valorar positivamente. Si no, si solo puede repetir la postura general europea, difícilmente esto podrá convertirse en una contribución constructiva". Rusia prefiere negociar con Estados Unidos, no con Europa. Los enviados de Trump, según el Kremlin, ejercen más presión sobre Kiev que sobre Moscú. Putin, además, prefiere a Gerhard Schröder como interlocutor.
La paz de Ucrania se negocia entre Washington y Moscú, con China como árbitro silencioso, y Europa se queda fuera. La reunión de Oslo fue un intento de incluir a los europeos, pero el formato —Støre, Stubb, Zelensky, Witkoff— demuestra que la UE como tal no está en la mesa. Lo que hay son países europeos invitados por cortesía, no por poder. Sin poder militar propio, sin unidad política y sin la neutralidad que exige la mediación, Europa solo puede aspirar a facilitar, no a decidir.
Por Sandra Sosa.
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