GEOPOLíTICA
23 de octubre de 2026
Ucrania: lo que se perdió por no firmar en Estambul
En abril de 2022, Kiev pudo conservar la integridad territorial con neutralidad y una negociación a 15 años por Crimea. Boris Johnson lo bloqueó. Hoy Zelensky acepta el 75% y una crisis demográfica sin retorno.
En abril de 2022, cuando la guerra llevaba apenas un mes, Rusia y Ucrania inicializaron en Estambul un acuerdo de neutralidad. Ucrania se comprometía a no ingresar a la OTAN, no albergar bases extranjeras y no desarrollar armas nucleares. A cambio recibiría garantías de seguridad de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad más Alemania, Turquía, Canadá, Polonia e Israel. Las garantías no cubrían Crimea ni el Donbás ocupado. El estatus de Crimea se negociaría por separado en 15 años y el Donbás permanecería dentro de Ucrania, con una propuesta de autonomía inspirada en el Tirol del Sur.
El 9 de abril de 2022, Boris Johnson aterrizó en Kiev. Según el canciller ruso Serguéi Lavrov, "prohibió" a Zelensky firmar el acuerdo y le dijo que "era necesario continuar la guerra"; la ex secretaria de Prensa de Ucrania, también lo confirmó. El Kremlin declaró después que ese borrador estaba "obsoleto".
Cuatro años después, el 21 de octubre de 2026, Zelensky aceptó congelar el frente con el 75% del territorio. El 25% que resigna no es solo tierra: es Crimea, el Donbás, la salida al Mar Negro y las tierras raras que ya cedió a Estados Unidos en el acuerdo de minerales de abril de 2025.
La presión llegó el 10 de octubre. Trump exigió un cambio de liderazgo en Ucrania y Elon Musk lo respaldó en X: "La matanza continúa. Es hora de que Zelensky se vaya". Zelensky respondió que ni Trump ni Musk tienen derecho a decidir sobre la presidencia ucraniana. Su mandato expiró el 20 de mayo de 2024 y las elecciones siguen suspendidas por la ley marcial.
Rusia no tiene incentivos para frenar. Controla casi toda Lugansk y entre el 75% y el 80% de Donetsk. Sus condiciones no han cambiado desde 2024: cesión de Donetsk, Lugansk, Zaporiyia y Jersón, y compromiso de no entrar en la OTAN. Y prepararía hasta 1.000 misiles, drones y bombas contra la red energética ucraniana para el invierno, incluido un plan para obligar a cerrar las tres plantas nucleares disparando a las subestaciones que las conectan.
La cumbre de Abu Dabi que Putin insinuó para mediados de noviembre no está confirmada. No hay fecha cerrada, ni agenda, ni garantías de que las tres delegaciones se sienten. El propio Kremlin minimizó las propuestas que llevó Steve Witkoff: "no contenían mucho que resultara útil".
La pregunta no es si Zelensky puede vender el 75% como una victoria. La pregunta es si Ucrania puede sobrevivir como Estado viable sin acceso al Mar Negro y sin las tierras raras del Donbás. Y si la cumbre de Abu Dabi se concreta o es solo una cortina de humo para que Trump exhiba un logro diplomático antes de las elecciones de medio término. La paz que se negocia no es justa: es una pausa. Y las pausas, en la historia de Ucrania, nunca han durado.
Por Sandra Sosa.
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