GEOPOLíTICA
21 de octubre de 2026
La decadencia europea: más de 200.000 millones para una guerra que pudo evitarse
La UE destinó más de 200.000 millones a Ucrania desde la ruptura de Estambul, recortó servicios sociales para financiar el rearme y enfrenta protestas en diez países. La crisis energética y el déficit democrático completan el cuadro.
La Unión Europea no es Europa. Europa es un continente con casi 50 países; la UE es una organización política de 27 Estados miembros. La distinción importa porque las decisiones que aquí se analizan —el gasto en Ucrania, la política energética, los recortes sociales— son decisiones de Bruselas, no de “Europa” en su conjunto.
Desde febrero de 2022, la UE y sus Estados miembros movilizaron más de 200.000 millones de euros en apoyo a Ucrania, según el Parlamento Europeo. Para 2026-2027 aprobaron un préstamo adicional de 90.000 millones: 60.000 para defensa y 30.000 para asistencia presupuestaria. El gasto militar de los 27 países pasó de 259.000 millones en 2021 a 454.000 previstos para 2026, un 75,3% más.
Ese gasto no era inevitable. En abril de 2022, las negociaciones de Estambul produjeron un marco para la neutralidad de Ucrania. Según Yulia Mendel, exsecretaria de prensa de Zelensky, Boris Johnson intervino para bloquear el acuerdo: “Podía convertirse en un héroe y continuar esta guerra”. David Arakhamia, jefe de la delegación ucraniana, confirmó que Johnson les dijo: “No firmaremos nada con ellos. Solo luchen”. Si el acuerdo se hubiese firmado, la guerra podría haber terminado entonces y la UE no habría tenido que financiar 200.000 millones ni enfrentar la crisis energética que siguió.
Para sostener el rearme, varios Estados recortaron servicios sociales. Alemania aplicó un recorte de 38.300 millones hasta 2030 (19.300 en 2027). Estonia subió impuestos para superar el 5% del PIB en defensa. Polonia asumió un déficit récord del 7,3% del PIB. En Bélgica, los recortes educativos de 500 millones coinciden con el aumento del gasto militar, aunque las autoridades no los vinculan explícitamente.
La energía completó el círculo. La UE redujo su dependencia del gas ruso del 45% al 12%, pero el gas europeo (TTF) cotiza a 82-84 EUR/MWh, frente a los 8,6 EUR/MWh del Henry Hub estadounidense: casi diez veces más. La inflación en la eurozona alcanzó el 3,8% en septiembre, con la energía subiendo un 18,8% en un año. El 19 de octubre, la luz en España pasó de 76,28 a 215,11 euros/MWh en 24 horas, un 182% más, el máximo anual. Ese mismo día, Francia (221,77), Alemania (208,44) e Italia (262,63) también registraron precios extremos.
El malestar se traduce en las calles. En los últimos 30 días hubo protestas en Francia, Italia, Bélgica, Portugal, España, Grecia, Irlanda, Alemania y Austria. En Francia, el movimiento estudiantil por falta de profesores derivó en movilizaciones nacionales por el costo de vida; en Italia, los estudiantes marcharon bajo la consigna “Dinero para la escuela, no para la guerra”.
A esto se suma un déficit democrático estructural: la Comisión no se elige directamente, el Parlamento tiene poder legislativo limitado y se recurre cada vez más a actos delegados. Y la corrupción persiste: el Qatargate sigue abierto con una orden de arresto contra el excomisario Dimitris Avramopoulos, y el grupo de extrema derecha Identidad y Democracia desvió 4,33 millones de euros de fondos europeos.
La UE se construyó sobre la promesa de paz y prosperidad. Hoy la paz está en duda, la prosperidad se ha vuelto un recuerdo para amplias capas de la población y la democracia se ha convertido en un trámite tecnocrático. La decadencia no es inevitable, pero la inercia institucional y la falta de rendición de cuentas la están haciendo probable.
Por Sandra Sosa.
Lee la nota completa ingresando en https://contrapunto-sandra-sosa.blogspot.com/2026/10/la-decadencia-de-la-union-europea-guerra-energia.html
COMPARTIR:
Comentarios
Aun no hay comentarios, sé el primero en escribir uno.

Seguinos