GEOPOLíTICA
20 de octubre de 2026
El sofisma de la IA
Los impulsores prometen trabajo opcional y riqueza universal. Los datos de empleo, energía y bolsa cuentan otra historia.
Elon Musk dice que el trabajo será opcional. Sam Altman promete riqueza universal. Bill Gates propone una tasa a la IA. Pero los datos de empleo, energía, minerales y bolsa muestran que la abundancia prometida es un sofisma:una estrategia para concentrar poder y evitar la regulación.
Más de 180.000 despidos se han vinculado a la IA desde mayo de 2023, con 112.000 solo en 2026, según Challenger, Gray and Christmas. El dato más inquietante no es la destrucción de empleos, sino la trampa que genera. Un estudio de Wharton y la Universidad de Boston, titulado "The AI Layoff Trap", advierte que las empresas que automatizan para reducir costos erosionan la demanda del consumidor. "En el límite, las empresas automatizan su camino hacia una productividad ilimitada y una demanda cero", concluye.
El inversor Michael Burry, conocido por The Big Short, sostiene que el alarmismo de los "doomers" infla el valor bursátil y desactiva la regulación. "Por el bien de la humanidad, los mercados deberían colapsar duramente e impedir las IPO de OpenAI y Anthropic", ha dicho. Emily Bender, lingüista y autora de La estafa de la IA, va más lejos: "El término IA es una etiqueta de marketing para vender software de automatización".
La IA no flota en el aire. Depende de recursos finitos. J.P. Morgan advierte que la región posee más del 50% de las reservas de litio y el 36-40% del cobre global, pero la Agencia Internacional de la Energía proyecta un déficit de cobre del 40% y de litio del 60% para 2035. Gartner predice que el consumo eléctrico de los centros de datos alcanzará los 565 TWh en 2026, un 26% más que en 2025. Bloomberg estima que generar una sola imagen con IA puede consumir entre 2 y 5 litros de agua.
El relato de la inevitabilidad tiene un precedente intelectual. En 1992, Francis Fukuyama publicó El fin de la historia, donde sostenía que la democracia liberal y el capitalismo de mercado eran el punto final de la evolución ideológica. La IA se presenta hoy con la misma lógica: no es una opción, es el siguiente paso inevitable. Pero los cuellos de botella físicos desmienten la narrativa.
El mercado está enviando señales contradictorias. En la última semana, el sector de chips de IA perdió más de 1 billón de dólares en valor de mercado. NVIDIA cayó un 3,9% en un día, borrando 214.000 millones de su capitalización. Anthropic recortó su valoración esperada para su futura IPO de 2 billones a 1,5 billones, un 25%, por la desaceleración de sus ingresos. OpenAI postergó su salida a bolsa. El capital invertido en infraestructura supera ampliamente la demanda real.
La ideología que sostiene la IA viene de The Sovereign Individual y del sueño de un mundo sin Estados. La batalla cultural no es un accidente: es una estrategia para desactivar la resistencia.
El sofisma tiene cuatro pilares: la promesa de abundancia, el alarmismo como estrategia comercial, la inevitabilidad como narrativa y la burbuja que se desinfla. Ninguno resiste el contraste con los datos.
La pregunta no es si la IA es buena o mala. La pregunta es quién decide cómo se desarrolla, para qué y para quién. Y esa pregunta no la responde la tecnología: la responde la política.
Por Sandra Sosa.
Lee la nota completa ingresando en https://contrapunto-sandra-sosa.blogspot.com/2026/10/el-sofisma-de-la-ia-abundancia-prometida.html
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