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28 de julio de 2026
Casi la mitad de los jóvenes argentinos vive en situación de vulnerabilidad, según un estudio de la UBA
Una investigación del Ciclo Básico Común de la Universidad de Buenos Aires reveló que casi el 50% de los jóvenes enfrenta dificultades económicas, laborales y de salud mental. La inseguridad aparece como la principal preocupación, por encima de la educación y la salud.
Un informe elaborado por el equipo de investigación del Ciclo Básico Común (CBC) de la Universidad de Buenos Aires (UBA) advirtió que cerca de la mitad de los jóvenes argentinos de entre 18 y 29 años vive en condiciones de vulnerabilidad, en un contexto marcado por el desempleo, la precarización laboral, las dificultades económicas y un creciente deterioro de la salud mental.
El trabajo, titulado "Jóvenes vulnerables en la Argentina: Condiciones de vida, creencias y expectativas sobre el futuro", se basó en una encuesta presencial realizada a 1.002 jóvenes de los principales aglomerados urbanos del país.
Para la investigación, se consideró como población vulnerable a quienes poseen, como máximo, estudios primarios completos y presentan privaciones materiales vinculadas a los ingresos, el acceso a alimentos, la vestimenta y las condiciones habitacionales, siguiendo los criterios utilizados por el Instituto Nacional de Estadística y Censos.
Uno de los datos más relevantes del estudio indica que el 30,6% de los jóvenes vulnerables se encuentra desempleado y, dentro de ese grupo, apenas cuatro de cada diez busca trabajo de manera activa.
Según explicó el sociólogo e investigador Juan Cruz Esquivel, uno de los autores del informe, el desaliento responde tanto a la dificultad para conseguir empleo como a la percepción de que incluso acceder a un trabajo ya no garantiza una mejora en las condiciones de vida.
La investigación también muestra una fuerte desigualdad entre hombres y mujeres. Mientras el desempleo alcanza al 23% de los varones dentro de este segmento, entre las mujeres trepa al 41%.
Entre quienes sí logran insertarse laboralmente, predominan los empleos informales y de baja calificación en actividades como comercio, construcción y tareas de cuidado. Apenas el 15% cuenta con un empleo registrado, mientras que crecen modalidades de trabajo independientes, como la venta ambulante y el comercio por internet.
El estudio señala además que el 57% de los hogares de estos jóvenes no logra llegar a fin de mes y que el 31,9% considera que su principal objetivo es conseguir un empleo o mejorar el que ya posee.
La precariedad laboral también repercute sobre el acceso al sistema de salud. El informe revela que el 78% de los jóvenes vulnerables no dispone de obra social ni medicina prepaga y depende exclusivamente del sistema público para recibir atención médica.
En materia educativa, el 60,5% de este grupo no completó la escuela secundaria. El 32,8% finalizó ese nivel y solo el 6,7% accedió a estudios terciarios o universitarios. Además, apenas uno de cada cuatro continúa estudiando.
A pesar de ese panorama, la educación mantiene un fuerte valor simbólico para los jóvenes. El 85,7% considera que estudiar representa una posibilidad para mejorar su calidad de vida, aunque reconoce que las limitaciones económicas y la falta de oportunidades dificultan concretar ese objetivo.
El informe también dedica un apartado al estado emocional de los jóvenes. Más del 70% manifestó sufrir con frecuencia nerviosismo o ansiedad, mientras que el 54% reconoció experimentar desgano o síntomas compatibles con cuadros depresivos.
A su vez, el 30% admitió tener dificultades para controlar el consumo de alcohol, tabaco u otras sustancias, porcentaje que incluye un 18% de casos considerados de mayor gravedad.
Otro de los fenómenos analizados es el uso intensivo de la tecnología. Nueve de cada diez jóvenes tienen acceso a internet y casi el 85% considera que utiliza demasiado el teléfono celular. Además, el 60% reconoce hacerlo en exceso casi todos los días y siete de cada diez afirman padecer problemas para dormir o sentirse cansados con frecuencia.
En el plano religioso, el estudio refleja un crecimiento de las iglesias evangélicas entre los sectores juveniles. El 37,6% de los encuestados se identificó como evangélico, el 30,6% como católico y el 29,6% aseguró no tener afiliación religiosa.
Los investigadores atribuyen este crecimiento a la fuerte presencia territorial de las iglesias evangélicas y al rol de contención social que desempeñan en numerosos barrios.
En cuanto a las preferencias políticas, el informe recuerda que, en las elecciones presidenciales de 2023, Javier Milei obtuvo el 38% de los votos dentro de este segmento, mientras que Sergio Massa alcanzó el 25%. Otro 25% manifestó no haber concurrido a votar.
El relevamiento también indica que el 48% de los jóvenes vulnerables no se identifica con ninguna corriente política, mientras que el 19% se considera peronista, el 15% se define como de derecha, liberal o libertario y el 14,7% se declara independiente.
Respecto de las principales preocupaciones cotidianas, la inseguridad aparece ampliamente en el primer lugar. El 42,5% de los consultados la señaló como el principal problema de su barrio, muy por encima de cuestiones como la educación, la salud, el transporte o el acceso a otros servicios públicos.
Para los investigadores, el conjunto de estos datos refleja un escenario de fuertes dificultades económicas y sociales, pero también una creciente incertidumbre respecto del futuro entre una parte importante de la juventud argentina.
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