COCINA PARA TODOS
11 de julio de 2026
Milanesa a la Suiza: el clásico gratinado que convierte una milanesa común en un plato irresistible
Crocante por fuera, jugosa por dentro y cubierta con salsa blanca y queso gratinado, la milanesa a la Suiza es una receta contundente, cremosa y perfecta para los amantes de los platos bien caseros.
Historia del plato
La milanesa a la Suiza es una de las tantas variantes que surgieron alrededor de la milanesa tradicional, un plato que llegó al Río de la Plata con la inmigración europea y se convirtió en un verdadero ícono de la cocina argentina.
A diferencia de la milanesa clásica o la napolitana, la versión “a la Suiza” se caracteriza por una cobertura cremosa, generalmente hecha con salsa blanca o bechamel, queso y, en algunas versiones, jamón cocido. Su nombre no significa necesariamente que sea una receta originaria de Suiza, sino que remite al uso abundante de lácteos y quesos, asociados popularmente a la cocina centroeuropea.
Con el tiempo, esta preparación se volvió común en bodegones, restaurantes familiares y cocinas hogareñas. Es una receta contundente, ideal para transformar una simple milanesa en un plato más completo, cremoso y gratinado.
Ingredientes
- 4 bifes para milanesa, de nalga, cuadrada o bola de lomo
- 2 huevos
- 1 diente de ajo picado
- Perejil picado
- Pan rallado, cantidad necesaria
- Sal y pimienta a gusto
- Aceite para freír
Para la cobertura:
- 300 ml de leche
- 30 g de manteca
- 30 g de harina
- Sal, pimienta y nuez moscada
- 200 g de queso mozzarella o queso cremoso
- 100 g de jamón cocido en fetas, opcional
- Queso rallado para gratinar
Preparación
- Preparar las milanesas
Salpimentar los bifes. En un bowl, batir los huevos con ajo y perejil picado. Pasar la carne por la mezcla de huevo y luego por pan rallado, presionando bien para que el rebozado quede firme. - Freír
Calentar abundante aceite y freír las milanesas hasta que estén doradas de ambos lados. Retirar y apoyar sobre papel absorbente. - Preparar la salsa blanca
En una cacerola, derretir la manteca. Agregar la harina y mezclar durante un minuto. Incorporar la leche de a poco, revolviendo constantemente para evitar grumos. Cocinar hasta que espese. Condimentar con sal, pimienta y nuez moscada. - Armar la milanesa a la Suiza
Colocar las milanesas en una fuente para horno. Si se desea, cubrir cada una con una feta de jamón cocido. Luego agregar una capa de salsa blanca y, por encima, queso mozzarella o cremoso. - Gratinar
Espolvorear con queso rallado y llevar a horno fuerte hasta que la superficie esté dorada y el queso bien derretido. - Servir
Retirar del horno y servir caliente.
Con qué acompañar
La milanesa a la Suiza combina muy bien con papas fritas, puré de papas, ensalada mixta, arroz blanco o papas al horno. Para una versión bien de bodegón, las papas fritas son el acompañamiento ideal.
Clave del plato
El secreto está en lograr una milanesa crocante antes de cubrirla con salsa blanca. Si la milanesa queda bien dorada y la salsa no es demasiado líquida, el resultado será cremoso, gratinado y con una textura perfecta.
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