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RINCóN LITERARIO

28 de junio de 2026

Un perro

Las biografías de animales constituyen un género literario apto para todo público, sin distinción de edades. Eduardo Benítez nos narra las aventuras de su perro Pachu, un personaje que bien merecía, por lo menos, una crónica dominguera.

Un perro

Cuando yo estaba casado y mis hijos eran chicos, un amigo me regaló un perro, es un Setter ─dijo y trajo un cachorro, la parte de abajo era de setter, la de arriba era mezcla de Sultán y batuque de Morón.

Mi hija lo bautizó Pachu por un cuento que yo les leía antes de dormir. A la semana de estar en casa se escapó; lo encontré en la casa de un vecino, a dos cuadras de la nuestra. Lo de escaparse fue una constante en su vida, y el menor de los problemas.

Era ladrón y mal entretenido. ¿Cómo lo descubrí? Primero por las cosas que encontraba en el parque de mi casa, después por reclamos de la gente.

En ese entonces no había medianeras y las propiedades estaban divididas por ligustrinas o plantas altas, y Pachu pasaba de casa en casa, y traía cosas, cosas insólitas.

Lo primero que vi fue un par de botas de lluvia, una sana y la otra toda mordida.

Luego con el correr de los días fueron apareciendo en el jardín: una peluca rubia, un corpiño armado y diez maquinitas de echar flit en dos bolsas diferentes, medio pollo cocido, y eso sin contar que en la panadería robaba facturas. Había desarrollado una técnica al uso: bajaba el picaporte, se paraba en dos patas, mordía una y se iba.

Te las voy a cobrar ─me dijo un día la panadera, que ya sabía que ese perro era mío y yo ya no podía negarlo. Como cuando tiró a dos albañiles que venían en bicicleta y se enredaron entre ellos porque Pachu los corría mientras yo sacaba el auto.

¿Ese perro es suyo? ─ preguntaron juntando las herramientas. Yo lo negué como San Pedro negó a Cristo, con mi mejor cara de otario. También le tironeaba las bolsas a la gente que venía de la feria y le agarró la perra de raza al gallego, que no supo nunca de donde salieron esos cachorros tan extraños.

Luego me separé, pero como un karma el perro se vino conmigo y continuó su carrera delictiva en un barrio donde no conocían su prontuario.

Y un buen día desapareció, lo busqué durante mucho tiempo pero no hubo caso.

Quizás se fue detrás de una perra. O planeaba un robo más grande.

EDUARDO BENITEZ

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