TRABAJO
31 de agosto de 2026
Una fábrica histórica de La Plata cierra después de más de 50 años y apunta a las importaciones
Clan Issime, una empresa familiar que comenzó a producir en Tolosa en 1973, cerrará sus puertas este lunes. Llegó a tener 129 trabajadores, pero actualmente conserva apenas nueve empleados. Sus propietarios sostienen que el ingreso de productos importados volvió inviable mantener la producción.
Después de más de cinco décadas de actividad, una empresa que forma parte de la historia productiva de La Plata se prepara para bajar definitivamente sus persianas. Clan Issime, una fábrica textil familiar instalada en el barrio de Tolosa desde 1973, cerrará sus puertas hoy, lunes 31 de agosto, en una decisión que sus propietarios atribuyen a las dificultades que atraviesa la producción nacional frente al avance de las importaciones.
La firma funciona en la calle 526 entre 14 y 15 y llegó a atravesar una etapa de fuerte expansión, con una fábrica y distintos locales destinados a la comercialización de sus productos. En su momento de mayor actividad, alcanzó una dotación de 129 trabajadores, una cifra que refleja la dimensión que llegó a tener el emprendimiento familiar dentro de la estructura comercial y productiva de la ciudad.
Actualmente, la realidad es completamente diferente. La empresa mantiene solamente nueve empleados y, ante la imposibilidad de sostener el nivel de producción, sus propietarios decidieron ponerle punto final a una historia que se extendió durante más de 50 años.
Dolores y Jorge, junto con su hijo Martín, estuvieron al frente de la compañía durante los últimos años. La familia deberá afrontar ahora una etapa que incluirá el cierre de la planta y un remate del stock y de las maquinarias que todavía permanecen en las instalaciones.
Según explicaron los propietarios, el dinero que se obtenga de ese remate será destinado, entre otras obligaciones, a afrontar los pagos correspondientes a los nueve trabajadores que continúan vinculados con la empresa.
La decisión de cerrar no fue presentada por la familia como una determinación aislada, sino como el resultado de un proceso de deterioro que, según sostienen, fue reduciendo progresivamente las posibilidades de mantener la fabricación en el país.
Jorge Bizet, uno de los responsables de Clan Issime, señaló que el ingreso de productos importados se convirtió en uno de los principales obstáculos para la continuidad de la actividad. “Producimos, pero es imposible con las importaciones”, sostuvo al describir las dificultades que encontró la empresa para competir en el mercado.
Para la familia, el problema no está solamente relacionado con el volumen de productos que llegan desde otros países, sino también con las condiciones en las que esos artículos ingresan al mercado y la diferencia de costos frente a la producción local.
“Es un cóctel explosivo”, resumieron al referirse al impacto que, desde su perspectiva, tuvieron las importaciones sobre la industria textil argentina.
La familia Bizet considera que la pérdida de competitividad de los fabricantes nacionales se fue profundizando con el paso de los años y que la ausencia de políticas destinadas a fortalecer el desarrollo de la industria argentina terminó agravando el escenario.
El recorrido de Clan Issime comenzó en 1973, cuando la empresa familiar inició sus actividades en Tolosa. Desde entonces atravesó diferentes etapas de la economía argentina, cambios en los hábitos de consumo y transformaciones en el mercado textil, hasta convertirse en una firma reconocida en la ciudad.
Durante varias décadas consiguió sostener una estructura que combinaba producción y comercialización y llegó a generar una importante cantidad de puestos de trabajo. El momento de mayor expansión se produjo en 2007, cuando la empresa alcanzó los 129 empleados entre la planta y los locales de venta.
Desde entonces, esa estructura se fue achicando de manera progresiva. Los puestos de trabajo disminuyeron y también se redujo la capacidad de producción, hasta llegar a la situación actual, con solamente nueve trabajadores.
El cierre de este lunes marcará así el final de una empresa familiar que durante más de medio siglo fabricó productos textiles en La Plata y que llegó a formar parte del entramado económico y comercial de Tolosa.
La última etapa de Clan Issime estará marcada por el remate de las máquinas y del stock disponible. Para la familia, esos bienes representan ahora la posibilidad de cumplir con las obligaciones pendientes y cerrar el ciclo de la empresa de la manera más ordenada posible.
La desaparición de la fábrica también deja como saldo la pérdida de una fuente de trabajo que llegó a emplear a más de un centenar de personas y el cierre de una actividad productiva que se había iniciado hace más de cinco décadas.
Con la persiana que bajará este lunes, quedará atrás la historia de una empresa familiar que comenzó a producir en La Plata en la década de 1970 y que, según sus propietarios, terminó sin posibilidades de competir en un mercado atravesado por las importaciones y por las dificultades que enfrenta actualmente la industria nacional.
Con material de eldia.com
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