POLíTICA
30 de agosto de 2026
El peronismo ya mira a 2027: la pelea bonaerense y los caudillos del interior que quieren dar el salto nacional
Mientras Axel Kicillof y Sergio Massa profundizan sus diferencias en la provincia de Buenos Aires, dirigentes del interior buscan construir una alternativa federal para disputar la Presidencia en 2027. Quintela, Zamora, De la Sota, Uñac y Sáenz ya mueven sus fichas.
"La pelea bonaerense no puede llevarse puesto al proyecto nacional", fue una de las frases que quedó resonando entre los asistentes a la última cumbre del peronismo. La definición sintetiza una de las principales preocupaciones que atraviesa al Partido Justicialista de cara a 2027: evitar que las disputas internas de la provincia de Buenos Aires terminen condicionando la construcción de una alternativa nacional frente a Javier Milei.
El desafío territorial es uno de los principales obstáculos. Cuando Daniel Scioli perdió las elecciones presidenciales frente a Mauricio Macri en 2015, el peronismo todavía conservaba una fuerte presencia en las provincias y había logrado imponerse en 15 de los 24 distritos. Ocho años después, el escenario cambió de manera drástica. En las elecciones de 2023, Milei ganó en 20 provincias y Sergio Massa solamente logró conservar cuatro: Buenos Aires, Chaco, Formosa y Santiago del Estero.
Con ese antecedente como telón de fondo, mientras Axel Kicillof y Sergio Massa comienzan a delinear sus respectivos proyectos políticos, varios dirigentes del interior decidieron ocupar un lugar más visible en la discusión sobre el futuro del peronismo.
Entre quienes buscan convertirse en protagonistas aparecen el riojano Ricardo Quintela, el santiagueño Gerardo Zamora, la cordobesa Natalia de la Sota y el sanjuanino Sergio Uñac. A ese grupo se suma el salteño Gustavo Sáenz, quien mantiene un discurso marcadamente antikirchnerista y conserva canales de diálogo con la Casa Rosada.
Quintela es uno de los dirigentes que más activamente impulsa la construcción de un espacio amplio. En privado reconoce que le gustaría competir por la Presidencia, aunque públicamente coloca el foco en la necesidad de reunir a los distintos sectores del peronismo.
El gobernador riojano fue quien promovió una de las primeras convocatorias destinadas a reunir a dirigentes de diferentes sectores y logró llevarlos a La Rioja. "No hay que tener miedo de juntarnos con los compañeros, aun con aquellos con los que estamos distantes", suele repetir.
La búsqueda de acuerdos no se limita a acercar a los sectores vinculados con Cristina Kirchner y Kicillof. También apunta a los gobernadores que mantienen posiciones propias frente al Gobierno nacional y que, en algunos casos, han mostrado mayor disposición a acompañar determinadas iniciativas de Milei en el Congreso que a acercarse a otros sectores del justicialismo.
En esa estrategia aparece especialmente Córdoba. Quintela mantiene un buen vínculo con Martín Llaryora y Juan Schiaretti y pretende incorporar al cordobesismo a una construcción nacional para 2027. La tarea, sin embargo, presenta dificultades porque el gobernador cordobés mide cada movimiento en función de su propio escenario electoral y de sus posibilidades de confrontación con la Casa Rosada.
En el plano nacional, Llaryora impulsa la eventual candidatura presidencial de Schiaretti bajo la idea de construir una alternativa por fuera de la polarización entre el peronismo y La Libertad Avanza. "Tenemos un modelo propio", sostiene el espacio cordobés.
Natalia de la Sota, en cambio, se posiciona más cerca de una construcción opositora al Gobierno de Milei. Una reunión que mantuvo semanas atrás con el intendente de La Plata, Julio Alak, alimentó las especulaciones sobre una eventual fórmula o acuerdo político con Kicillof.
La diputada nacional busca preservar un perfil de centro, con énfasis en la producción y las economías regionales. Su principal dificultad es el nivel de desconocimiento que todavía mantiene fuera de Córdoba, aunque cuenta con un diferencial de imagen positiva y con un apellido que conserva peso dentro del peronismo. La eventual incorporación del espacio cordobés resulta especialmente relevante para el justicialismo porque se trata del segundo distrito electoral más importante del país y porque Milei obtuvo allí el 74 por ciento de los votos en el balotaje de 2023.
En Santiago del Estero, en tanto, Gerardo Zamora salió fortalecido de las elecciones municipales, en las que su espacio obtuvo una contundente victoria. El resultado consolidó su hegemonía territorial y lo colocó con mayor fuerza en la discusión nacional.
Zamora tiene una trayectoria política particular: proviene del radicalismo, tuvo una etapa de cercanía con el kirchnerismo y construyó posteriormente una fuerte base territorial vinculada al peronismo santiagueño. Su objetivo es convertirse en uno de los articuladores de un espacio federal capaz de reunir distintas expresiones del justicialismo sin quedar atrapado en la disputa bonaerense.
Como muestra de su autonomía política, su sector conformó un bloque propio en el Congreso. Esa posición le permite mantener vínculos con distintas corrientes y, al mismo tiempo, preservar margen de maniobra para negociar con dirigentes del Norte Grande.
Tanto Zamora como Quintela pueden desempeñar un papel relevante en la tarea de reconstruir los puentes con gobernadores y dirigentes del norte argentino que observan con desconfianza la concentración de poder político en Buenos Aires.
Sergio Uñac es, entre los dirigentes que evalúan competir, uno de los que manifestó con mayor claridad sus intenciones. "He tomado una decisión personal de ser candidato", afirmó en mayo el exgobernador de San Juan.
Uñac propone una alternativa de perfil moderado, reivindica el equilibrio fiscal y coloca a la actividad minera como una de las principales fuentes de generación de divisas. Su estrategia apunta a sumar dirigentes del norte y del centro del país que cuestionen los acuerdos entre las principales figuras nacionales y reclamen una renovación de la conducción del peronismo.
En ese sentido, lanzó una advertencia dirigida a los dirigentes porteños: "El próximo presidente no puede conocer menos del 50 por ciento de las provincias argentinas".
Ante la posibilidad de que las elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias sean suspendidas, Uñac planteó la necesidad de construir un mecanismo de competencia interna lo más abierto posible. En el Partido Justicialista no descartan esa posibilidad, aunque reconocen que la fuerte disputa entre las distintas facciones podría dificultar la organización de una interna.
El antecedente inmediato es la elección interna del Partido Justicialista de 2024, cuando Quintela intentó competir por la conducción partidaria contra Cristina Kirchner. La Junta Electoral rechazó entonces la lista "Federales" por presuntas irregularidades, en una disputa que derivó en acusaciones cruzadas, denuncias sobre falta de transparencia y una presentación judicial de Quintela.
Dentro del peronismo reconocen que repetir aquel escenario sería especialmente perjudicial en un contexto de fuerte predominio político del Gobierno nacional. "Repetir esa experiencia, hoy en este contexto de Milei, sería lapidario para el peronismo", admiten dirigentes del espacio.
Gustavo Sáenz también mantiene abiertas sus posibilidades. "Los gobernadores debemos consensuar quién es el que mejor nos representa", afirmó el mandatario salteño, quien además evalúa su propio escenario de reelección.
Su propuesta apunta a construir una alternativa opositora al Gobierno de Milei, pero con una identidad claramente diferenciada del kirchnerismo. "El kirchnerismo se apropió del peronismo. El peronismo nunca fue de izquierda ni mucho menos comunista", sostuvo recientemente.
Sin embargo, mientras Sáenz profundiza ese discurso, su vicegobernador Antonio Marocco mantuvo una reunión en Buenos Aires con Kicillof y participó de un panel junto a Verónica Magario y Carlos Bianco para analizar la construcción de un proyecto nacional hacia 2027. El gobernador salteño, que mantiene un vínculo fluido con Milei, evita por ahora cerrar ninguna puerta y deja abierta incluso la posibilidad de un acercamiento con sectores libertarios.
Otro gobernador que sostiene la necesidad de darle protagonismo al interior es el pampeano Sergio Ziliotto, quien anunció que se retirará de la política una vez que finalice su mandato en 2027. El mandatario considera que el próximo candidato presidencial del peronismo debería surgir del interior y tener experiencia de gestión provincial. En los próximos días mantendrá un encuentro con Kicillof.
Mientras los dirigentes del interior buscan ganar espacio en la discusión nacional, la principal tensión continúa concentrada en la provincia de Buenos Aires. Allí, Kicillof y Massa mantienen una disputa que excede las fronteras bonaerenses y que puede convertirse en uno de los principales obstáculos para la construcción del peronismo hacia 2027.
El primer capítulo de esa pelea está relacionado con la posibilidad de habilitar una nueva reelección para los intendentes bonaerenses. Los jefes comunales presionan para que el gobernador acompañe una modificación de la normativa que les permita competir nuevamente, mientras Kicillof observa en esos dirigentes un posible respaldo territorial para su eventual proyecto presidencial.
Massa, en cambio, ya manifestó su rechazo a acompañar esa iniciativa en la Legislatura bonaerense. El líder del Frente Renovador cuenta con un argumento político de peso: la legislación que en 2016 estableció límites a las reelecciones indefinidas fue impulsada por su propio espacio.
La discusión estuvo presente en la cumbre peronista realizada en el Hotel Emperador y también fue abordada esta semana en una reunión privada entre Malena Galmarini y Carlos Bianco. Por ahora, no hubo acuerdo.
La disputa por las reelecciones municipales aparece así como un anticipo de una confrontación política que podría intensificarse durante el próximo año. Mientras tanto, los dirigentes del interior observan el enfrentamiento bonaerense con preocupación y buscan evitar que la pelea entre las principales figuras del distrito termine condicionando la construcción de una alternativa nacional.
El desafío del peronismo será, en definitiva, encontrar un equilibrio entre sus distintas identidades territoriales, recuperar presencia en las provincias que perdió frente a Milei y definir un liderazgo capaz de superar las internas bonaerenses. La carrera hacia 2027 ya comenzó, aunque todavía nadie tenga definido quién será el candidato que intentará devolver al justicialismo a la Casa Rosada.
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