POLíTICA
3 de junio de 2026
Crece la tensión en el oficialismo: Bullrich puso su renuncia a disposición de Milei y expuso una nueva interna
La jefa del bloque libertario comunicó que no acompañará la decisión del Gobierno sobre el pliego de la jueza María Verónica Michelli. El Presidente rechazó su dimisión, pero la disputa volvió a dejar al descubierto diferencias dentro del oficialismo.
La relación entre Patricia Bullrich y la Casa Rosada atraviesa uno de sus momentos más delicados desde el inicio de la gestión de Javier Milei. La senadora y jefa del bloque oficialista en el Congreso puso su renuncia a disposición del Presidente luego de anticiparle que no acompañará la decisión del Poder Ejecutivo de retirar el pliego de la jueza María Verónica Michelli, una postura que profundizó las tensiones internas dentro de La Libertad Avanza.
La controversia se produjo en vísperas de una sesión parlamentaria que debía tratar la candidatura de Michelli para ocupar un cargo judicial. Sin embargo, el Gobierno decidió retirar el pliego debido a cuestionamientos vinculados a la magistrada y a su relación familiar con el periodista Hugo Alconada Mon.
Bullrich comunicó personalmente su posición a Milei y, al mismo tiempo, le ofreció dejar la conducción del bloque libertario en el Senado. El mandatario rechazó esa posibilidad y ratificó su continuidad al frente de la bancada oficialista.
La senadora justificó su decisión bajo el concepto de "objeción de conciencia" y sostuvo públicamente que "respetar los valores republicanos" también forma parte del proceso de cambio impulsado por el oficialismo. Con esa postura buscó diferenciarse de la estrategia adoptada por el Poder Ejecutivo sin romper formalmente con el espacio político que integra.
La situación volvió a exponer diferencias que se vienen acumulando desde hace semanas dentro de la fuerza gobernante. En distintos sectores del oficialismo interpretan que Bullrich intenta construir un perfil propio, con mayor autonomía política y un discurso orientado hacia sectores moderados del electorado que acompañaron a Milei en el balotaje presidencial.
El episodio también reavivó viejos desacuerdos entre la senadora y algunos de los principales funcionarios del Gobierno. Días atrás ya habían trascendido diferencias con integrantes del gabinete nacional por distintos temas de gestión y por la estrategia comunicacional adoptada por la administración libertaria.
En la Casa Rosada admiten que existe malestar por los movimientos de Bullrich, aunque descartan por ahora cualquier medida que implique desplazarla de su cargo. Dentro del oficialismo consideran que una ruptura tendría consecuencias políticas significativas, tanto por el peso propio de la dirigente como por la influencia que conserva sobre legisladores y sectores aliados.
La disputa se desarrolla además en un contexto donde comienzan a aparecer especulaciones sobre el futuro político de la exministra. Algunos sondeos de opinión pública muestran niveles de imagen competitivos para Bullrich dentro del universo oficialista, un dato que alimenta interpretaciones sobre una posible construcción política con mayor autonomía.
Mientras tanto, el conflicto por el pliego de Michelli también abrió cuestionamientos hacia áreas del Gobierno encargadas de la selección y evaluación de candidatos judiciales. Senadores oficialistas y aliados plantearon su malestar por la forma en que se manejó el expediente y cuestionaron que las objeciones surgieran cuando la postulación ya había avanzado en las distintas instancias legislativas.
La situación generó además fricciones con sectores aliados que habían respaldado la candidatura de la magistrada. Desde el PRO y parte del radicalismo sostienen que el pliego cumplió con todos los requisitos institucionales y anticiparon que no acompañarán su retiro.
La definición sobre el futuro de la nominación quedó ahora atada a las negociaciones parlamentarias y a las decisiones que adopten los distintos bloques en las próximas horas. Sin embargo, más allá del destino de la candidatura judicial, el episodio volvió a poner de manifiesto las dificultades del oficialismo para mantener una estrategia política unificada.
En medio de un escenario económico complejo y con crecientes desafíos legislativos, la nueva pulseada entre Bullrich y la Casa Rosada deja al descubierto una interna que, lejos de disiparse, parece ganar intensidad con el paso de las semanas.
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