POLíTICA
13 de agosto de 2026
El peronismo se reagrupa contra Milei: Kicillof, Massa, Máximo y gobernadores peronistas cerraron filas para defender las PASO
Los principales referentes del peronismo se reunieron en Buenos Aires y acordaron sostener las primarias como herramienta de unidad frente al avance del Gobierno. También rechazaron los principales proyectos que Javier Milei busca aprobar en el Congreso.
Después de meses de diferencias, cruces internos y falta de una conducción política definida, los principales referentes del peronismo volvieron a sentarse alrededor de una misma mesa. Axel Kicillof, Sergio Massa, Máximo Kirchner y varios gobernadores acordaron una estrategia común frente a la agenda legislativa del Gobierno de Javier Milei y, especialmente, ante el intento oficialista de eliminar las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias.
La reunión se realizó el martes en el Hotel Emperador y se extendió durante más de tres horas. Participaron, además de Kicillof, Massa y Máximo Kirchner, los jefes de los bloques parlamentarios José Mayans y Germán Martínez, el senador Gerardo Zamora y los gobernadores Ricardo Quintela, Sergio Ziliotto, Gildo Insfrán y Gustavo Melella.
El encuentro tuvo un dato político que hasta hace poco parecía difícil de imaginar: dirigentes que vienen atravesando fuertes diferencias internas lograron acordar una posición común frente a una de las principales reformas electorales que impulsa la administración libertaria.
La principal definición fue sostener las PASO como mecanismo para ordenar las candidaturas y resolver las diferencias dentro del espacio opositor. La decisión adquiere especial relevancia porque el Gobierno comenzó a acelerar las negociaciones parlamentarias con el objetivo de reunir los votos necesarios para suspender o eliminar las primarias.
“Nadie puso el carro adelante del caballo”, afirmó Germán Martínez al describir el clima de la reunión, en un intento por remarcar que las diferencias internas no impidieron alcanzar acuerdos sobre cuestiones estratégicas.
La discusión electoral estuvo atravesada por una lectura compartida entre los dirigentes peronistas: la eliminación de las PASO no sería solamente una modificación del calendario electoral, sino una pieza central de la estrategia política de Javier Milei de cara a las próximas elecciones presidenciales.
Desde el peronismo consideran que la desaparición de las primarias podría favorecer al oficialismo al reducir las posibilidades de construir una candidatura opositora mediante una competencia interna y aumentar el riesgo de que distintas fuerzas concurran divididas a una elección general.
En ese escenario, Kicillof volvió a defender la necesidad de construir una alternativa “lo más amplia posible” para enfrentar al Gobierno. La continuidad de las PASO permitiría que distintos sectores del peronismo y espacios aliados puedan competir dentro de una misma estructura electoral y resolver las candidaturas mediante el voto.
La reunión también tuvo un significado particular por el encuentro entre Kicillof y Máximo Kirchner. Ambos dirigentes habían mantenido diferencias políticas importantes y hacía tiempo que no compartían personalmente una mesa de estas características. Sin embargo, según quienes participaron de la reunión, el intercambio se desarrolló en un clima de armonía.
Primero compartieron una picada y posteriormente cenaron mientras avanzaban las conversaciones. La escena contrastó con los enfrentamientos que durante los últimos años atravesaron al peronismo bonaerense y nacional y que, en distintos momentos, dificultaron la construcción de una estrategia común.
Sergio Massa también tiene un interés directo en el escenario electoral que podría abrirse. El exministro de Economía y excandidato presidencial no oculta su intención de volver a competir por la Presidencia, y una interna mediante las PASO podría ofrecerle la posibilidad de disputar nuevamente la candidatura.
En las últimas semanas, además, otros dirigentes comenzaron a manifestar aspiraciones presidenciales. El senador Sergio Uñac expresó su intención de competir y hasta el expresidente de River Plate Jorge Brito dejó abierta la posibilidad de participar de una eventual interna.
El debate electoral se desarrolla mientras el Gobierno intenta acelerar acuerdos con sectores de la oposición y con los gobernadores. El jefe de Gabinete, Diego Santilli, participó de una reunión con mandatarios del Norte Grande en Misiones, mientras que Karina Milei avanzó en conversaciones con Mauricio Macri para explorar un eventual acuerdo entre La Libertad Avanza y el PRO.
La Casa Rosada busca de esta manera ordenar el escenario político antes de las próximas elecciones y consolidar una alianza que le permita ampliar su representación parlamentaria. Para el peronismo, en cambio, la eliminación de las PASO podría convertirse en una herramienta destinada a fragmentar todavía más a la oposición.
Germán Martínez fue particularmente duro al advertir sobre las consecuencias políticas que, según su mirada, tendría acompañar el proyecto oficialista. “Los que le voten a Milei la eliminación o la suspensión de las PASO se van a tener que hacer cargo de cuatro años más de este infierno si es reelecto”, afirmó.
El mensaje estuvo dirigido especialmente a gobernadores peronistas y aliados que en los últimos meses acompañaron algunas iniciativas del Gobierno en el Congreso.
Uno de los principales interrogantes pasa por la postura que asumirán los mandatarios provinciales que mantienen vínculos políticos con la Casa Rosada. El gobernador tucumano Osvaldo Jaldo ya manifestó que no acompañará la eliminación de las primarias, mientras que Raúl Jalil, de Catamarca, y Gustavo Sáenz, de Salta, mostraron una mayor predisposición a respaldar la iniciativa oficialista.
Precisamente Sáenz aparece como uno de los dirigentes sobre los que el peronismo buscará intervenir. El gobernador salteño mantiene una relación personal con Massa y la senadora Flavia Royón, vinculada políticamente con el mandatario provincial, manifestó que estaría dispuesta a votar la suspensión de las PASO.
El peronismo decidió entonces desplegar una estrategia de diálogo con gobernadores y senadores para intentar evitar que el Gobierno consiga los votos necesarios. “Nosotros vamos a salir a hablar con claridad con todos los gobernadores y senadores”, anticipó Martínez.
La discusión electoral se suma a una agenda legislativa mucho más amplia. Durante la reunión también se abordaron el Presupuesto 2027, las transferencias de recursos a las provincias y los proyectos que el Gobierno pretende impulsar en el Congreso, entre ellos la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central.
Los dirigentes peronistas acordaron rechazar esas iniciativas y mantener una posición coordinada en el Parlamento. La discusión sobre los fondos provinciales adquiere además particular relevancia después de las denuncias sobre el presunto uso discrecional de recursos nacionales destinados al mantenimiento de las rutas.
En este contexto, el reagrupamiento peronista representa un primer intento por superar las disputas que durante los últimos años debilitaron su capacidad de respuesta frente al oficialismo. No significa que las diferencias internas hayan desaparecido, pero sí que distintos sectores parecen haber encontrado un punto de coincidencia frente a una reforma que consideran decisiva.
El Gobierno, por su parte, necesita conseguir apoyos opositores para avanzar con la eliminación o suspensión de las PASO. La estrategia oficial se juega en buena medida en el Congreso, donde La Libertad Avanza todavía necesita negociar voto por voto con gobernadores, bloques provinciales y sectores de la oposición dialoguista.
La batalla por las primarias será, por lo tanto, mucho más que una discusión técnica sobre el sistema electoral. Para el peronismo, mantenerlas puede significar conservar una herramienta para ordenar una interna que todavía no tiene un liderazgo definido. Para el Gobierno, eliminarlas podría modificar las condiciones en las que la oposición llegará a las próximas elecciones.
Después de mucho tiempo, Kicillof, Massa, Máximo Kirchner y los gobernadores lograron sentarse en una misma mesa y establecer una estrategia común. El desafío ahora será transformar esa foto de unidad en votos concretos en el Congreso y, sobre todo, sostenerla cuando vuelvan a aparecer las diferencias que durante años impidieron al peronismo construir una conducción política común.
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