POLíTICA
14 de agosto de 2026
Kicillof, Máximo y Massa acordaron una hoja de ruta para la unidad peronista hacia 2027
La cumbre de Retiro dejó un principio de acuerdo para construir una coalición opositora amplia, mantener las PASO y evitar desdoblamientos electorales. El objetivo es llegar competitivos frente a Javier Milei sin cerrar la disputa interna.
Axel Kicillof, Máximo Kirchner y Sergio Massa, junto con un grupo de gobernadores y dirigentes peronistas, avanzaron en un entendimiento para comenzar a ordenar la estrategia del espacio de cara a las elecciones de 2027. Después de casi cuatro horas de conversaciones en Retiro, los principales sectores del peronismo coincidieron en la necesidad de construir una alternativa opositora amplia y establecer reglas de convivencia que permitan sostener la unidad aun cuando existan distintas aspiraciones electorales.
La reunión tuvo como principal resultado la definición de una hoja de ruta. El acuerdo contempla mantener abiertas las puertas a los distintos sectores del peronismo, permitir que cada dirigente pueda desarrollar su propia construcción política y utilizar las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias como mecanismo para resolver las candidaturas en caso de que no exista una lista de unidad.
El entendimiento también incluyó una señal hacia los gobernadores: la intención es evitar que las provincias desdoblen sus elecciones respecto de los comicios nacionales. La estrategia apunta a concentrar los esfuerzos electorales en una misma jornada y evitar que la oposición llegue fragmentada a la disputa contra el oficialismo nacional.
“Estamos dispuestos a trabajar todos juntos y ofrecer una alternativa muy distinta a la que tiene Milei”, sintetizó el senador José Mayans, uno de los dirigentes que participó de la organización del encuentro.
La premisa que atraviesa las conversaciones es que el peronismo necesita ampliar su base electoral para competir contra La Libertad Avanza. En lugar de intentar cerrar la participación de los distintos sectores, la propuesta consiste en permitir que cada corriente pueda desarrollar su proyecto y que, llegado el momento, sea la propia competencia electoral la que determine cuál tiene mayores posibilidades de representar al conjunto.
Dentro de esa estrategia también se mantienen abiertas las puertas para dirigentes provinciales que tuvieron posiciones cercanas al Gobierno nacional o que en distintos momentos se diferenciaron de la conducción del peronismo. Entre ellos aparecen los gobernadores Osvaldo Jaldo, de Tucumán; Gustavo Sáenz, de Salta; Raúl Jalil, de Catamarca; y Hugo Passalacqua, de Misiones.
El encargado de intentar acercar a esos sectores es el gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela, quien participó de la reunión y planteó la necesidad de ampliar el espacio hacia dirigentes del norte argentino.
“Tengo la tarea de conversar con algunos compañeros del norte argentino para que se puedan ir incorporando paulatinamente a este esquema donde ellos tienen que sentirse protagonistas”, sostuvo Quintela.
Uno de los principales puntos de tensión con el Gobierno nacional será la reforma política impulsada por Javier Milei, particularmente la eventual eliminación de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias. Para el peronismo reunido en Retiro, la desaparición de ese mecanismo podría favorecer la fragmentación de la oposición y complicar la posibilidad de resolver las diferencias internas dentro de un mismo espacio.
Por ese motivo, los dirigentes comenzaron a trabajar en la construcción de un bloque legislativo que pueda impedir la aprobación de una reforma que elimine las primarias. La intención es replicar acuerdos parlamentarios alcanzados en otras discusiones recientes, como ocurrió durante el tratamiento de la denominada ley de Tierras.
La posición de los gobernadores será determinante para esa estrategia. Jaldo ya expresó reparos frente a la eliminación de las PASO, mientras que Jalil estaría dispuesto a aceptar una modificación siempre que exista un consenso amplio. En Misiones, en tanto, la ruptura política entre el exgobernador Carlos Rovira y Passalacqua abrió interrogantes sobre el comportamiento de los senadores de esa provincia, cuyos votos eran considerados importantes para el oficialismo.
El mantenimiento de las primarias representa además un elemento central para la estrategia de Kicillof. El gobernador bonaerense sostiene que los distintos sectores deberían aprovechar los próximos meses para fortalecer sus estructuras y desarrollar sus propuestas, dejando abierta la posibilidad de que la competencia electoral determine quién se encuentra en mejores condiciones de encabezar la oferta peronista.
En ese escenario, no se descarta que la interna pueda incluir a figuras como Kicillof, Massa, Eduardo “Wado” de Pedro, Quintela, Sergio Uñac y Gerardo Zamora. La intención expresada en la reunión es que la existencia de distintos candidatos no sea interpretada como una ruptura del espacio.
“Que se presente el que quiera, el que se sienta con ganas. Eso se acordó”, explicó Mayans, quien planteó que cada candidatura debería ser considerada “un aporte” y no “un enemigo”.
La fórmula que comenzó a tomar forma podría resumirse en dos conceptos: amplitud hacia afuera y competencia hacia adentro. La conducción peronista busca sumar a la mayor cantidad posible de sectores para ampliar el electorado y, al mismo tiempo, evitar que las diferencias entre sus principales dirigentes vuelvan a convertirse en una ruptura.
El calendario electoral fue otro de los temas centrales de la reunión realizada en el hotel Emperador. Con el Gobierno de Milei como principal adversario, los dirigentes coincidieron en la conveniencia de evitar el desdoblamiento de las elecciones provinciales y nacionales.
El objetivo es que los comicios locales puedan contribuir a fortalecer la elección nacional y que los recursos políticos y electorales se concentren en una misma estrategia. En el peronismo consideran que la diferencia entre competir de manera coordinada o hacerlo en elecciones separadas puede resultar determinante en un escenario de márgenes ajustados.
El antecedente que aparece en las discusiones es la elección presidencial de 2023. En aquella oportunidad, Sergio Massa obtuvo el 37 por ciento de los votos en la primera vuelta y quedó a pocos puntos de Javier Milei, que finalmente se impuso en el balotaje. En el peronismo consideran que una mayor coordinación territorial y electoral podría modificar los resultados en un escenario futuro.
Por eso, la idea de unidad que comenzó a discutirse en Retiro no se limita a la conformación de un frente electoral común. También contempla coordinar campañas, evitar disputas anticipadas y sincronizar las fechas de votación para que la competencia provincial contribuya al objetivo nacional.
La reunión significó además una pausa en una etapa atravesada por fuertes enfrentamientos dentro del peronismo. Tanto sectores cercanos a Cristina Fernández de Kirchner como dirigentes vinculados con Kicillof valoraron la posibilidad de que los principales referentes se sentaran a discutir una estrategia común.
“Iniciamos una dinámica de trabajo y eso es altamente positivo. Además, que tenga esta lógica de verse las caras. Porque la política se hace cara a cara”, señalaron cerca de la expresidenta.
Desde la Gobernación bonaerense también evaluaron positivamente el encuentro, aunque remarcaron que todavía quedan numerosas diferencias por resolver. “Poder concretar una reunión por un tema puntual, coincidir en el diagnóstico y también en los pasos a seguir es un avance importante. Por supuesto, quedan muchos otros asuntos por discutir”, indicaron.
El entendimiento alcanzado no implica, sin embargo, que estén resueltas las principales disputas del peronismo. Todavía falta definir las candidaturas, establecer el esquema de conducción y determinar cómo se distribuirán los espacios de poder dentro de la eventual coalición.
El primer resultado de la cumbre fue, por lo tanto, más acotado pero también significativo: establecer reglas mínimas para competir sin que las diferencias internas provoquen una nueva ruptura. Con las elecciones de 2027 todavía por delante, Kicillof, Máximo Kirchner, Massa y los gobernadores comenzaron a ensayar una tregua que busca convertir la diversidad interna en competencia electoral y no en fragmentación.
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