RINCóN LITERARIO
2 de agosto de 2026
De dos orillas
Una historia de vida, que da cuenta, en un relato breve, de la serie de altibajos, experiencias y alternativas que se despliegan a lo largo de la existencia de una mujer común. Eduardo Guerra se pone en la piel de su querible, y creíble, protagonista.
De dos orillas
Soy Sara, en el barrio de Monserrat me conocen como “la negra uruguaya”; lo hacen sin intención de discriminar… es que es muy fácil, en mi documento dice que nací en Uruguay, acá al lado, y cuando me miro al espejo veo lo que la gente ve: una mujer negra.
Era muy joven cuando vine, allá por los años 50, junto a un grupo de hombres y mujeres en busca de oportunidades, a la Argentina próspera y fecunda de aquel tiempo.
Empecé a trabajar en casa de una familia, “con cama adentro”, como se acostumbraba; tenía trabajo, techo y comida asegurados.
Una tarde, llegó de visita un señor muy bien vestido, con aires de importante. Hablaba con mi patrona, y yo alcancé a escuchar lo que decía: una negra veinteañera, con una linda figura y la música en el movimiento y en la piel. La suerte o Dios quiso que me ofreciera un puesto como bailarina de candombe, en la troupe de Alberto Castillo, un cantor que brillaba en la noche porteña. Dos compañeras de viaje también se sumaron al elenco, y entre las tres conseguimos un cuarto donde vivir.
Después, la vida se ocupó de nosotras…hubo parejas, juntadas, amores y desamores. Mis amigas se fueron a vivir a los suburbios, cada una con su hombre.
Yo encontré el modo de fundar una academia para dar clases de candombe y de música afro. Me hice de amigos que me ayudaron muchas veces, viví bien, fui feliz a mi modo, hasta que el cuerpo no quiso más candombe.
Y aquí estoy, una anciana negra de 98 años, jubilada, que recuerda y cuenta a quien quiera oírla, la historia de su vida.
EDUARDO GUERRA
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