ACTUALIDAD
11 de septiembre de 2026
La inflación volvió a bajar, pero el dato que preocupa al Gobierno sigue intacto
La inflación de agosto fue de 1,7%, según el Instituto Nacional de Estadística y Censos, pero la medición núcleo se mantuvo en 1,8%. La baja del índice general estuvo explicada principalmente por los precios estacionales, mientras la dinámica subyacente continúa sin mostrar una desaceleración significativa.
El Instituto Nacional de Estadística y Censos informó que la inflación de agosto fue de 1,7%, una reducción de 0,4 puntos porcentuales respecto del 2,1% registrado en julio. El dato permitió al Gobierno volver a exhibir una desaceleración del índice de precios y remarcar que la inflación mensual quedó nuevamente por debajo del 2%.
Además, se trató del registro más bajo desde el 1,6% de junio de 2025. La cifra fue rápidamente celebrada por funcionarios del Gobierno, que destacaron el resultado como una señal de continuidad del programa económico impulsado por Javier Milei.
"LA INFLACIÓN DE AGOSTO FUE LA MÁS BAJA EN 14 MESES", destacó Luis Caputo en su cuenta de X. Milei, por su parte, celebró el dato con un mensaje en la misma red social: "VAAAAAAAAMOOOOOO TOTO...!!!". Federico Sturzenegger también se refirió al resultado y sostuvo: "Tardará un mes más, tardará un mes menos. Pero si la políticas económicas son de país normal, la inflación va a ser de país normal. A seguir por este camino. Felicitaciones ministro Luis Caputo. VLLC!".
Sin embargo, detrás de la caída del índice general aparece un dato que relativiza el festejo oficial. La inflación núcleo, que permite observar la evolución de los precios excluyendo los componentes estacionales y los regulados, fue de 1,8% en agosto, exactamente el mismo registro que había mostrado en julio.
La diferencia resulta relevante porque indica que buena parte de la desaceleración del índice general estuvo relacionada con factores puntuales y no con un cambio profundo en la dinámica de los precios. En agosto, los precios estacionales registraron una caída de 0,9%, mientras que en julio habían aumentado 4,5%.
El comportamiento de los estacionales estuvo vinculado principalmente con la finalización de las vacaciones de invierno, que provocó una reducción de los precios relacionados con paquetes turísticos. También se registró una baja en indumentaria, un sector que viene mostrando menores precios en un contexto de mayor apertura de las importaciones.
De esta manera, el mismo componente que había contribuido a impulsar la inflación durante julio terminó favoreciendo la desaceleración del índice en agosto. Por eso, aunque el resultado mensual fue menor, la medición de los precios que presentan una dinámica más persistente permaneció prácticamente sin cambios.
El dato también vuelve a poner en discusión una de las previsiones realizadas por Milei durante los primeros meses del año. En marzo, el Presidente había anticipado que la inflación minorista de agosto comenzaría con cero, una proyección que finalmente no se concretó.
"Cuando todo eso pase, es de esperar que para el mes de agosto de este año la inflación minorista arranque con 0, les guste o no les guste", había afirmado Milei durante el Foro Económico del NOA. Cinco meses después, el índice se ubicó en 1,7%.
Más allá de la comparación con aquella previsión presidencial, uno de los principales problemas para el Gobierno continúa siendo la persistencia de la inflación interanual. En agosto, el aumento de precios acumulado durante los últimos doce meses pasó del 33,8% al 33,5%.
La reducción fue, por lo tanto, limitada y mantiene al índice dentro de un rango que permanece relativamente estable desde mediados de 2025. Durante la administración de Milei, la inflación interanual todavía no consiguió perforar de manera sostenida el piso del 30%.
Este comportamiento refleja una dificultad característica de los procesos de desinflación: reducir rápidamente tasas de inflación muy elevadas puede resultar más sencillo que conseguir nuevas bajas cuando el índice se aproxima a niveles mensuales más reducidos.
En ese escenario aparece la llamada inercia inflacionaria, vinculada con las expectativas que tienen empresas, comerciantes y consumidores respecto de la evolución futura de los precios. Cuando los distintos actores económicos anticipan aumentos de costos, pueden incorporar esas previsiones a sus decisiones actuales, generando nuevas remarcaciones incluso cuando ya no existe un shock puntual que las explique.
Los datos de agosto muestran precisamente esa situación. Mientras los precios estacionales contribuyeron a reducir el índice general, la inflación núcleo permaneció prácticamente sin modificaciones. Esto significa que el componente más persistente de la inflación todavía no consiguió acompañar con la misma intensidad la desaceleración que exhibe el índice general.
Las expectativas para los próximos meses tampoco anticipan una caída abrupta. El Relevamiento de Expectativas de Mercado del Banco Central, elaborado a fines de agosto a partir de las estimaciones de bancos y consultoras, proyectaba una inflación de 1,8% para septiembre y no esperaba que el índice bajara del 1,6% al menos hasta febrero de 2027.
El escenario se produce, además, en un contexto de debilidad del consumo masivo, que acumula varios meses de caída, mientras los salarios reales del sector privado registrado muestran dificultades para recuperar dinamismo y el tipo de cambio permanece relativamente contenido.
Por eso, una inflación mensual estable no necesariamente implica que los hogares estén recuperando capacidad de compra. La estabilidad de los precios en determinados niveles puede convivir con un consumo debilitado y con ingresos que no consiguen crecer al mismo ritmo.
En cuanto a los distintos rubros, la mayor suba de agosto correspondió a Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles, con un incremento de 2,8%. Le siguieron Educación, con 2,5%, y Salud y Bienes y servicios varios, ambos con aumentos de 2,4%.
Comunicación registró una suba de 2,3%, mientras que Bebidas alcohólicas y tabaco aumentó 2,1%. Por su parte, Alimentos y bebidas no alcohólicas tuvo un incremento de 1,7%, en línea con el nivel general de inflación.
A pesar de esa variación, los alimentos tuvieron una incidencia significativa sobre el resultado mensual debido a su peso dentro de la estructura de consumo de los hogares. Dentro de esta división, las principales subas estuvieron vinculadas con verduras, tubérculos y legumbres, frutas, pan y cereales.
En el otro extremo, Prendas de vestir y calzado registró una caída de 0,6%, mientras que Recreación y cultura no presentó variaciones durante agosto.
El resultado general, entonces, permite al Gobierno mostrar una nueva reducción de la inflación mensual y recuperar parcialmente el sendero descendente que se había interrumpido en julio. Sin embargo, la estabilidad de la inflación núcleo y la persistencia del índice interanual muestran que todavía existe un componente de la inflación que permanece resistente a la baja.
El 1,7% de agosto constituye una mejora frente al 2,1% de julio, pero el desafío para el Gobierno será conseguir que la desaceleración deje de depender principalmente de factores estacionales y se traslade al conjunto de los precios. Ese será uno de los principales indicadores para determinar si la inflación realmente ingresa en una nueva etapa de descenso sostenido.
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