ACTUALIDAD
2 de septiembre de 2026
La UIA le marcó la cancha a Milei y reclamó terminar con los ataques a la industria
En el Día de la Industria, Martín Rappallini cuestionó las agresiones contra el sector y advirtió por la caída de la producción y del empleo. La entidad presentó siete propuestas y reclamó financiamiento urgente para las pequeñas y medianas empresas.
La Unión Industrial Argentina aprovechó el Día de la Industria para elevar el tono de sus reclamos al Gobierno nacional y plantear la necesidad de modificar el vínculo con el sector productivo. Durante el acto realizado en el Laboratorio Elea, el presidente de la entidad, Martín Rappallini, cuestionó las agresiones contra los empresarios y reclamó medidas concretas para evitar que la contracción de la actividad continúe afectando a las fábricas.
El encuentro estuvo marcado por la ausencia de funcionarios de primera línea de la administración de Javier Milei, una situación que dejó en evidencia el nivel de tensión existente entre la principal organización fabril del país y la Casa Rosada. Frente a empresarios y representantes del sector, Rappallini presentó un diagnóstico de la situación industrial y puso sobre la mesa una serie de propuestas destinadas principalmente a sostener a las pequeñas y medianas empresas.
Según los números expuestos durante el encuentro, la producción industrial registra una caída del 10% respecto de 2022, mientras que desde agosto del año pasado se perdieron alrededor de 90.000 puestos de trabajo asalariados registrados. Para la UIA, el escenario exige medidas que permitan atravesar la transición económica sin profundizar el deterioro del entramado productivo.
Sin embargo, el mensaje empresarial no se limitó a los números. El reclamo político apareció al final del discurso y estuvo dirigido especialmente al tono utilizado por distintos integrantes del Gobierno para referirse a los empresarios y a la industria.
"Debemos dejar atrás las descalificaciones y las agresiones hacia quienes producen", reclamó Rappallini. El titular de la entidad reconoció que pueden existir diferencias respecto de las políticas económicas necesarias para el país, pero sostuvo que esas discusiones deben desarrollarse dentro de un marco de respeto.
"El respeto tiene que ser parte fundamental de nuestra convivencia democrática", agregó el dirigente industrial, en una referencia que fue interpretada como una respuesta a los distintos cruces protagonizados durante los últimos meses entre funcionarios nacionales y representantes del sector privado.
La relación entre el Gobierno y los industriales estuvo atravesada por fuertes cuestionamientos del presidente Javier Milei, quien en distintas oportunidades calificó de "prebendarios" a empresarios y utilizó la expresión "cazar en el zoológico" para referirse a sectores que, según su visión, habían obtenido beneficios a partir de políticas de protección.
A esas expresiones se sumaron declaraciones del ministro de Economía, Luis Caputo, quien durante las discusiones relacionadas con la política macroeconómica y la apertura de las importaciones llegó a calificar de "tarados" a empresarios. La tensión también alcanzó a Paolo Rocca, principal referente del Grupo Techint, quien recibió el mote de "don chatarrín" por parte del mandatario.
En este contexto, la UIA planteó que la industria debe recuperar un lugar central dentro de la estrategia económica del país. Rappallini recordó que el sector representa cerca del 18% del Producto Bruto Interno, concentra aproximadamente el 20% del empleo y aporta alrededor del 30% de la recaudación tributaria nacional.
"La industria tiene que formar parte explícita del proyecto de desarrollo argentino. Representamos cerca del 18% del PBI, el 20% del empleo y aportamos alrededor del 30% de la recaudación, además de generar actividad en miles de empresas y cadenas de valor en todo el país. Por nuestro peso económico, productivo y federal, la industria tiene que ser reconocida como una de las vías centrales para el progreso", resaltó Rappallini.
El planteo de los industriales se produjo después de varios meses en los que la entidad buscó evitar una confrontación directa con el Gobierno. Sin embargo, el deterioro de la actividad y la falta de respuestas a distintos reclamos terminaron por hacer más visible el malestar dentro del sector.
El titular de la UIA también destacó los cambios que otros países están impulsando para fortalecer sus capacidades productivas y evitar una dependencia excesiva de las importaciones.
"Estados Unidos y muchos países del mundo se dieron cuenta de que necesitan industrias, reconstruir cadenas de proveedores, repatriar su producción, desarrollar tecnologías estratégicas y recuperar capacidades productivas. La industria es una cultura de transformación permanente, construye riqueza para toda la sociedad", señaló.
A pesar de las críticas, la UIA no planteó un rechazo absoluto al programa económico de Milei. Rappallini recordó que la entidad mantuvo fuertes cuestionamientos al modelo kirchnerista y, al mismo tiempo, valoró positivamente el proceso de estabilización impulsado por el actual Gobierno.
"Cambiar un sistema que funcionó durante décadas lleva tiempo y debemos entender dónde estamos parados. La estabilización es necesaria y está impactando profundamente en la economía. Hoy conviven el orden fiscal y la baja de la inflación, con una mayor apertura, y un sector industrial que atraviesa una etapa de fuerte contracción", sostuvo.
Para los industriales, el desafío consiste ahora en lograr que el proceso de estabilización sea acompañado por una recuperación de la actividad productiva. "Para la economía real, y especialmente para la industria, este proceso genera un triple desafío: recuperar actividad, adaptarse a una competencia internacional mucho más agresiva y reducir los costos internos que todavía limitan nuestra competitividad", sostuvo Rappallini.
Uno de los principales problemas señalados por la entidad es el aumento de la mora empresarial. En ese sentido, la UIA reclamó mecanismos que permitan a las empresas reprogramar sus obligaciones y atravesar el actual período de contracción sin quedar fuera del sistema financiero.
"Se deben establecer mecanismos para reprogramar deudas bancarias y fiscales, regularizar situaciones de morosidad y acompañar a las empresas que atraviesan esta dificultad transitoria", reclamó.
El costo de la energía también ocupó un lugar central en el diagnóstico industrial. Rappallini aseguró que numerosas pequeñas y medianas empresas recibieron durante este año facturas de gas y electricidad que llegaron a multiplicarse entre tres y cinco veces, situación que, según la entidad, pone en riesgo la continuidad de algunas actividades productivas.
"Este año muchas industrias, particularmente pymes, recibieron facturas de gas y energía que llegaron a multiplicarse por tres y hasta por cinco veces. Esto es en parte, el resultado de la decisión del Gobierno de trasladar a la industrial el total del diferencial del costo de la importación. Planteamos la necesidad de implementar algún mecanismo de acompañamiento: amortiguar el impacto facilitando el financiamiento. Seguimos aguardando una respuesta que permita a estas empresas no poner en riesgo su actividad. Si la Argentina quiere convertir su energía en una verdadera ventaja estratégica, esa ventaja también tiene que llegar a quienes producen", enfatizó Rappallini.
En materia energética, la UIA también reclamó que el desarrollo de Vaca Muerta tenga un impacto mayor sobre la industria nacional y permita ampliar las exportaciones de productos elaborados en el país.
"Vaca Muerta, además de ser una plataforma para exportar energía, tiene que ser también una plataforma para exportar más producción argentina", sostuvo el dirigente, quien planteó la necesidad de garantizar el abastecimiento, mejorar la infraestructura y conseguir precios energéticos competitivos en todo el territorio nacional.
La entidad también se refirió al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones. Si bien respaldó la legislación por considerar que puede generar condiciones para atraer capitales y competir internacionalmente, reclamó que los beneficios no queden limitados a los grandes proyectos.
El planteo de la UIA es que las condiciones de competitividad que reciben las grandes inversiones también alcancen al resto de la estructura industrial, especialmente a las empresas que ya producen, generan empleo y forman parte de cadenas de proveedores nacionales.
Frente a este escenario, los industriales presentaron siete ejes de trabajo. Entre las principales propuestas se encuentra la reconstrucción del crédito destinado al capital de trabajo y al consumo, una herramienta que consideran indispensable para evitar que la caída prolongada de la actividad termine provocando el cierre de empresas.
Otro de los reclamos apunta a la creación de un "Pacto Fiscal Industrial Federal" que permita reducir progresivamente impuestos considerados distorsivos, como Ingresos Brutos, el impuesto de sellos y distintas tasas municipales.
"Impuestos, regulaciones, costos logísticos e infraestructura deficiente, restricciones financieras, distorsiones de precios y permanentes cambios de reglas fueron acumulándose hasta hacer cada vez más difícil competir desde la Argentina. Por eso, llegamos a hoy con una estructura profundamente distorsionada - llamada Costo Argentino- que tenemos que transformar si queremos volver a crecer", aseguró el titular de la UIA.
Los empresarios también reclamaron una mayor intervención estatal para garantizar condiciones de competencia equitativas. En particular, pidieron reforzar los controles contra el contrabando y la informalidad, al advertir que en algunos sectores los productos que ingresan por vías irregulares representan entre el 30% y el 50% del mercado.
La infraestructura aparece asimismo como uno de los puntos considerados críticos. La UIA propuso impulsar concesiones y mecanismos de inversión público-privada para resolver problemas que afectan la logística industrial, entre ellos las demoras en los puertos, el estado de las rutas y las deficiencias de las redes eléctricas.
A esto se suma el pedido de asistencia financiera inmediata para las pequeñas y medianas empresas. Los industriales solicitaron mecanismos para reprogramar deudas, suspender embargos de cuentas y acelerar la devolución de saldos impositivos a favor, con el objetivo de mejorar la liquidez de compañías que enfrentan dificultades para sostener su capital de trabajo.
En cuanto a la reforma laboral, la UIA valoró la nueva legislación y consideró que puede abrir una oportunidad para actualizar convenios colectivos que quedaron desfasados. Sin embargo, los empresarios advirtieron que será necesario reducir la litigiosidad laboral y avanzar sobre lo que califican como la "industria del juicio" para que los cambios tengan un impacto efectivo sobre el sector productivo.
Rappallini cerró su exposición reivindicando el aporte de la industria al proceso de estabilización de la economía y sostuvo que el sector soportó una parte importante del esfuerzo realizado durante los últimos dos años.
"En estos últimos dos años, mientras los servicios aumentaron alrededor de un 400% y el nivel general de precios cerca de un 190%, los precios industriales crecieron tan solo un 140%. La industria fue uno de los principales pilares de este proceso de desinflación. La industria le está poniendo el hombro en la estabilización", sostuvo Rappallini.
Con el mensaje de la UIA, el Día de la Industria terminó funcionando como una plataforma para exponer las diferencias que persisten entre el sector fabril y el Gobierno nacional. Los industriales reconocen el proceso de estabilización y el orden fiscal, pero reclaman que la recuperación económica tenga a la producción nacional como uno de sus pilares y que las empresas cuenten con herramientas concretas para atravesar la actual etapa de contracción.
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