TRABAJO
18 de mayo de 2026
Se agrava la crisis industrial: la actividad metalúrgica volvió a caer y crece la preocupación empresarial
La producción del sector retrocedió 4,3 por ciento en abril y la capacidad instalada cayó a uno de los niveles más bajos de los últimos años. Advierten por menor demanda, caída del consumo y un escenario cada vez más recesivo.
La industria metalúrgica volvió a registrar señales de deterioro durante abril y profundizó una tendencia recesiva que ya impacta sobre distintos sectores productivos. Un informe difundido por la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina reveló que la actividad cayó un 4,3 por ciento interanual y mostró además un retroceso del 1,3 por ciento frente a marzo.
El relevamiento, elaborado por el Departamento de Estudios Económicos de la entidad, mostró además que en el acumulado de los primeros cuatro meses de 2026 la producción del sector ya registra una baja del 6,2 por ciento, en un contexto marcado por la desaceleración económica y la pérdida de dinamismo industrial.
Los números reflejan un escenario de menor actividad en las plantas fabriles, reducción de pedidos y una creciente capacidad ociosa que atraviesa a buena parte del entramado manufacturero.
Entre los factores señalados como determinantes aparecen la caída del consumo interno, el deterioro del poder adquisitivo, la apertura de importaciones y la reducción de la obra pública impulsada por el Gobierno nacional.
Uno de los datos que generó mayor preocupación dentro del sector fue el nivel de utilización de la capacidad instalada. Según el informe, durante abril las empresas trabajaron apenas con el 40,9 por ciento de su capacidad productiva, uno de los registros más bajos de los últimos años.
La cifra implicó una caída de seis puntos porcentuales respecto del mismo período del año anterior y refleja una menor utilización de infraestructura, equipamiento y recursos industriales.
El presidente de Adimra, Elio Del Re, aseguró que ese indicador se transformó en una de las principales señales del deterioro productivo.
“El bajo uso de la capacidad instalada es el dato más preocupante y el más gráfico de lo que sucede en el sector, porque no nos tenemos que olvidar que el año 2025 contra el año 2024 también había dado una caída. O sea, estamos midiendo caída tras caída”, sostuvo.
El informe indicó además que la mayoría de los rubros vinculados a la actividad metalúrgica registraron resultados negativos durante abril.
La caída más pronunciada se observó en el sector de fundición, que sufrió un retroceso del 13,6 por ciento interanual. También se registraron bajas en otros productos de metal, equipamiento médico, bienes de capital, equipamiento eléctrico y autopartes.
Solo dos segmentos lograron escapar a la tendencia general. El rubro maquinaria agrícola mostró una mejora del 5,1 por ciento, mientras que carrocerías y remolques registró un crecimiento del 3,9 por ciento.
Sin embargo, desde la entidad empresaria remarcaron que esos sectores específicos no alcanzan para compensar el deterioro general del conjunto industrial.
El informe también reveló caídas en actividades relacionadas como alimentos y bebidas, consumo final, construcción, petróleo y gas, automotriz, energía eléctrica y minería.
En paralelo, comenzaron a crecer las preocupaciones por el impacto laboral derivado de la retracción productiva. Si bien el relevamiento no incluyó cifras concretas sobre despidos o suspensiones, desde el sector advirtieron sobre las dificultades que atraviesan numerosas empresas.
“La demanda continúa en niveles bajos en la mayoría de los sectores y las empresas metalúrgicas enfrentan una situación crítica, con márgenes cada vez más comprometidos y un horizonte inmediato muy poco alentador. Este escenario tiene un impacto directo sobre el empleo, configurando un cuadro de extrema preocupación para toda la cadena productiva”, agregó Del Re.
Según el trabajo de Adimra, cinco de cada diez empresas tampoco esperan mejoras en la actividad durante los próximos meses, en un escenario atravesado por la incertidumbre económica, la caída del consumo y las restricciones para acceder al financiamiento productivo.
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