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14 de abril de 2022

La historia del primer ómnibus en Buenos Aires.

Historias cercanas.
Halladas a la vuelta de una esquina.

Por Francisco Álvarez –El recopilador.

 

 

En 1901 Dalmiro Varela Castex se convirtió en el precursor del automovilismo nacional al introducir el primer automóvil a nafta, sirviendo el mismo para el transporte de pequeño número de personas.
Seguido a esto, surgió la inquietud de probar con un vehículo que pudiese llevar a mayor número de personas que pudiese reemplazar a las mensajerías de tracción a sangre.  

El privilegio de la primera línea de ÓMNIBUS A TRACCIÓN MECANICA correspondió a Agustín Llambí y Got-hold Frankel, quienes obtuvieron la concesión el 15 de julio de 1902, para explotar cuatro líneas con dos coches por lo menos cada una. Con una tarifa que no debía ser superior a la que cobraban los tranvías por distancias similares. -

   Los recorridos concedidos fueron: -
   1.- Estación Retiro (F.C. Buenos Aires a Rosario) – Plaza Constitución (por Maipú, Arenales, Esmeralda, Santa Fe, Suipacha, Av. de Mayo, Buen Orden –actual Bernardo de Irigoyen- y Brasil. Regresando por lima, Av. de Mayo y Maipú).

   2.- Plaza de Mayo – Plaza Once de Setiembre  (por Av. de Mayo, Entre Ríos y Rivadavia. Ida y vuelta). -

   3.-  Plaza de Mayo – Plaza Constitución  (por Paseo de Julio –hoy Leandro N. Alem y del Libertador-,  Callao, Entre Ríos, Caseros, Paracas. Ida y vuelta).-

   4.-  Plaza de Mayo – Tiro Federal  (actual esquina de Dorrego y Figueroa Alcorta)  por San Martín, Charcas, -Marcelo T. de Alvear-  Santa Fe, Maipú, Arenales, Cerrito, Av. Alvear, Av. Buenos Aires –del Libertador-  y Dorrego. Regresando por la misma ruta, Suipacha en vez de Maipú.

    Entre las precisiones de la autorización estaba la obligatoriedad de utilizar ruedas de goma de un ancho no menor a 7 centímetros.  - 
    La apertura del servicio sufrió varias prorrogas, hasta que el 30 de noviembre de 1903 se produjo el ensayo. Así fue como la Avenida de Mayo, que nunca fue surcada por rieles tranviarios, recibió hace 100 años, con asombro, a este extraño carromato que, según la crónica de la época, “afectaba la forma de un tranvía”. 
    Esto se debe a que era un coche abierto, sin laterales, al estilo de las “jardineras” que utilizaban las empresas de tranvías.

El ÓMNIBUS era posiblemente un Lohner, de origen austríaco. Funcionaba con un motor naftero que accionaba un generador, que a su vez alimentaba un motor eléctrico montado sobre uno de los ejes, (algo similar al sistema de motor eléctrico tranviario y al actual ferroviario)

Primer ómnibus automotor de Buenos Aires;
de Llambis y Frankel (Caras y Caretas 09-01-1904)

 

  Aunque no conocemos la fecha de inauguración, sabemos que a fines de enero de 1904, uno o dos coches circulaban desde Plaza de Mayo hasta Entre Ríos,  donde comenzaba a construirse el edificio del Congreso.

  El 31 de enero, los concesionarios pidieron permiso a la Municipalidad, para el “descanso de los coches automóviles de 13 a 14,30 y de 17,30 a 19 hs., porque la máquina se calentaba por el constante funcionamiento, y siendo necesario refrigerar el agua a menudo, lo que impedía que el servicio pudiera hacerse con regularidad.”
  A su vez, la Oficina de Tráfico de la Municipalidad informaba que: “los ómnibus automóviles que circulan por la avenida de Mayo no tienen llantas de goma, como lo pide la ordenanza de concesión”, y solicitaba por lo tanto, la suspensión del servicio hasta que se cumpliera con dicha disposición.        

  En un principio, “los ómnibus habían circulado con llantas de goma maciza, pero por el calor del pavimento se inutilizaron y no hay repuestos”. En consecuencia, luego de una inspección técnica la comuna permitió que los coches continuaran circulando con ruedas de acero hasta que llegaran de Europa las de goma.
  En marzo se denegó el pedido a los empresarios para completar la línea, llegando a la Plaza Once de Setiembre con un solo coche, y al mes siguiente se volvió a rechazar la solicitud de conservar las llantas de acero en los vehículos, ya que “perjudicaban grandemente el afirmado de la avenida”.         

  Ya cuesta abajo, el servicio comenzó a mostrar otros defectos. En junio la Oficina de Tráfico informó que: “La bencina que en gran cantidad despide el depósito del motor, ensucia de tal manera la calzada, que no hay manera de limpiarla, como se ve en la Bolsa de Comercio, junto a la columna del alumbrado, donde terminaban deteniéndose los ómnibus”.     
  También advierte que se han colocado llantas de goma, pero de reducido espesor, que considera deficientes para preservar el pavimento.
  En este marco, los concesionarios pidieron una prórroga de seis meses para habilitar las otras tres líneas concedidas. Pero la precariedad del servicio, con horarios cortados por fallas mecánicas, un trayecto corto y escasa frecuencia, lo hizo insostenible económicamente. A fines de julio, de ese mismo 1904, se abandonó la prestación.-
 

 

Fuente: “Historias de la ciudad. Una revista de Buenos Aires”,
autoría de Aníbal F.Trasmonte

 

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