Domingo 25 de Octubre de 2026

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EL CLIMA EN Buenos Aires

RINCóN LITERARIO

25 de octubre de 2026

El raperito

Una crónica urbana, o mejor, conurbana. La diaria, la cotidiana: el tren, los artistas improvisados del tren que encuentran ahí un modo de ganarse unos pesos, de pelearla a la vida como viene. Un relato de Vanesa Hana, estrictamente tomado de la vida real.

El raperito

Uno de esos que suben al tren y de improviso interrumpen tu pensamiento, tu conversación o tu momentáneo sueño. El Sarmiento es así, los escuchás como en segundo plano, esperando que acaben y seguidamente aparece otro que te vende sanguches fresquitos o algún práctico artilugio para la dama o el caballero.

Me faltan dos estaciones, comienzo a escuchar al muchacho. Qué talento, poder enlazar palabras tan rápido con rima y con sentido, desde luego se merece una propina. La próxima ya es mi estación, pienso en darle 1000 pesos al chico, busco en mi cartera, pero solo tengo billetes de 2000. Me debato por un segundo si es merecedor de tan cuantiosa propina y al instante pienso, “dos mil pesos, no son nada…” finalmente se irán, en apenas un paquete de chicles. En eso estoy cuando el chico acaba su rap y comienza su promoción diciendo que tiene 16 años que hace eso para ganarse la vida y que no le da vergüenza… a mí, me resuenan sus 16 años, qué valor tiene estar plantado ahí, mostrando lo que sabe hacer, con apenas esa edad. Definitivamente se merece los 2000 pesos, ojalá siga por el buen camino…

Me levanto y voy hacia él, ya me toca bajar. Es delgado, lleva puesta una campera roja. Estiro la mano y me agradece abriendo una bolsa para que tire el billete ahí, le digo, “muy bueno” y lo miro sonriendo. Tiene los ojos claritos, pequeños y risueños. El chico, amable y agradecido me dice, “me alegra que le haya gustado” y me desea buen viaje. Bajo del tren con una sensación gratificante, que al minuto se diluye, el gentío y la atención me devuelven a mi condición de transeúnte.

Paso los molinetes, cruzo la calle y subo las escaleras larguísimas del puente. Es un lindo día de sol con nubes, a la mañana cayeron algunas gotas. Camino hacia mi destino, voy atenta a las baldosas medio mojadas de la vereda y de repente lo veo, algo pisoteado, parece un billete. Me agacho y lo agarro ¡Sí, es un billete de 2000 pesos! Lo despliego un poco y lo guardo.

Sonrío perpleja, parece que alguien me devolvió el gesto…

VANESA HANA

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