ACTUALIDAD
25 de septiembre de 2026
El mercado vuelve a encender las alarmas: bonos y acciones caen y el riesgo país supera los 600 puntos
Los activos argentinos profundizaron las pérdidas y el riesgo país llegó a 630 puntos básicos, su nivel más alto desde abril. Los bonos soberanos en dólares y las acciones operaron en baja, mientras crece el costo de financiamiento para el país.
La deuda argentina y las acciones volvieron a operar en terreno negativo este viernes, en una jornada marcada por un nuevo salto del riesgo país, que alcanzó los 630 puntos básicos. El indicador elaborado por JP Morgan llegó así a su mayor nivel desde fines de abril, mientras los bonos soberanos en dólares cerraron con una baja promedio del 0,5 por ciento y el índice S&P Merval retrocedió alrededor de 1 por ciento en pesos y casi 2 por ciento medido en dólares.
El deterioro de los activos argentinos se produce en un contexto de mayor presión sobre los mercados internacionales y de creciente incertidumbre local. A la suba de las tasas de referencia externas se suman los datos recientes sobre la actividad económica y otros indicadores que muestran una economía todavía atravesada por fuertes dificultades.
El riesgo país había comenzado septiembre en torno de los 501 puntos y durante las primeras jornadas del mes llegó incluso a ubicarse por debajo de esa marca. Sin embargo, la tendencia se modificó y el indicador comenzó una escalada que lo llevó nuevamente por encima de los 500 puntos, luego de los 550 y finalmente de los 600.
El salto del riesgo país tiene consecuencias sobre el costo de financiamiento. El indicador refleja la prima que los inversores exigen para mantener deuda argentina respecto de los bonos del Tesoro de Estados Unidos y funciona como una referencia para determinar las condiciones de acceso al crédito internacional.
En ese escenario, una eventual colocación de nueva deuda argentina en los mercados internacionales debería afrontar rendimientos considerablemente más elevados que los previstos cuando el riesgo país se encontraba cerca de los 400 puntos. La misma referencia también impacta sobre las provincias y las empresas argentinas que buscan acceder al financiamiento externo.
La presión sobre los mercados se profundizó además después de los datos difundidos por el Instituto Nacional de Estadística y Censos. La actividad económica registró en julio una caída mensual del 2,9 por ciento en la medición desestacionalizada y una contracción interanual del 1,4 por ciento. A esto se sumó la información oficial sobre la pobreza durante el primer semestre del año.
En la Bolsa porteña, el S&P Merval retrocedió 1,1 por ciento hasta los 2.908.312 puntos y acumuló una baja del 4,1 por ciento durante septiembre. Medido en dólares, el índice perdió 1,4 por ciento durante la jornada y acumula una caída del 5,5 por ciento en el mes.
Las acciones argentinas que cotizan en Wall Street también mostraron mayoría de bajas. Entre los principales retrocesos se ubicaron YPF, TGS y Banco Macro, en una rueda en la que la presión vendedora alcanzó a buena parte de las empresas argentinas.
En cuanto a los bonos soberanos en dólares, el Bonar 2038 cayó 0,45 por ciento, el AL29 bajó 0,37 por ciento, el AL30 retrocedió 0,33 por ciento, el AL35 perdió 0,43 por ciento, el AL41 descendió 0,96 por ciento y el AN29 cayó 0,59 por ciento.
La evolución de los títulos públicos prolongó así una tendencia negativa que ya venía observándose en las últimas ruedas. En la jornada anterior, el riesgo país había aumentado 12 puntos hasta ubicarse en 578, luego de nueve sesiones consecutivas de incremento.
Entre las acciones que registraron pérdidas se destacaron Edenor, con una baja del 2,67 por ciento; BYMA, con 2,42 por ciento; Central Puerto, con 2,3 por ciento; YPF, con 2,25 por ciento; Banco Macro, con 2,09 por ciento; TGS, con 2,21 por ciento; Supervielle, con 1,81 por ciento; Metrogas, con 1,7 por ciento; Telecom, con 1,49 por ciento; BBVA, con 0,96 por ciento; Grupo Galicia, con 0,93 por ciento; Comercial del Plata, con 0,9 por ciento; Transener, con 0,4 por ciento; y Pampa Energía, con 0,19 por ciento.
La combinación de tasas internacionales más elevadas, el retroceso de la actividad y la caída de los principales activos financieros mantiene bajo presión a los mercados argentinos. El aumento del riesgo país vuelve a colocar el costo del financiamiento en el centro de la escena y agrega presión sobre las futuras necesidades de crédito del Estado, las provincias y las empresas.
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