INTERNACIONAL
22 de septiembre de 2026
El elefante que vota y el votante que no puede
Mientras Moscú teatraliza una participación sin competencia real, Trump restringe el acceso al voto y rediseña distritos. Estrategias opuestas, un mismo fin: blindar el poder.
SOCHI— Una elefanta de 18 años llamada MarGo "sostuvo" un marcador y "firmó" un boletín en un colegio electoral de Sochi. La escena fue difundida por medios rusos como muestra de una democracia abierta. En Estados Unidos, en cambio, millones podrían perder el derecho al voto.
En las elecciones legislativas rusas de septiembre de 2026, el régimen de Vladimir Putin escenificó una participación sin competencia real: el único partido abiertamente contrario a la guerra, Yábloko, fue excluido. Los diez partidos que aparecen en la boleta —Rusia Unida, Comunista, LDPR y otros— están controlados por el Kremlin. Rusia no invitó a la OSCE y la última organización independiente de observación electoral, Golos, fue cerrada.
La Unión Europea calificó las votaciones en territorios ucranianos ocupados como "otra flagrante violación del derecho internacional". Rusia integró por primera vez a los residentes de Donetsk, Lugansk, Zaporizhzhia y Jersón —anexados en septiembre de 2022— y de Crimea, anexada en 2014. Según Moscú, suman más de 3,5 millones de votantes registrados, aunque la Asamblea General de la ONU condenó esas anexiones con 143 votos a favor. La votación en esas zonas se realiza bajo un "orden especial".
Del otro lado del Atlántico, la administración de Trump impulsa la ley "SAVE America", que el propio mandatario describe como su "prioridad número uno". Ya aprobada por la Cámara de Representantes, la norma exige pasaporte o certificado de nacimiento en persona para registrarse, limita drásticamente el voto por correo y crea una lista nacional de votantes bajo control federal.
Demócratas y expertos advierten que la ley impediría votar a millones de ciudadanos que no tienen esos documentos a mano: una "purga" encubierta de votantes desfavorables.
A esa ofensiva se suma el gerrymandering. Trump urgió públicamente a los legisladores republicanos de Texas a redibujar los mapas de sus distritos. El efecto dominó alcanzó a Misuri, Carolina del Norte, Ohio, Florida, Tennessee, Luisiana y Alabama. Los republicanos calculan que podrían ganar entre 13 y 16 escaños adicionales en la Cámara de Representantes.
En ambos países, la estrategia apunta al mismo blanco: eliminar la competencia. Rusia teatraliza la participación con un elefante; Trump reduce artificialmente el electorado. Dos manuales distintos para un objetivo idéntico: aferrarse al poder.
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