ACTUALIDAD
7 de julio de 2026
La Confederación General del Trabajo prepara una ofensiva contra Milei con marchas, presión salarial y un posible paro
La central obrera definirá un plan de lucha junto a las dos Centrales de Trabajadores de la Argentina y organizaciones sociales. Buscará acompañar reclamos sectoriales, movilizaciones de jubilados y exigir la reapertura del Consejo del Salario.
La Confederación General del Trabajo definirá este martes los próximos pasos de su ofensiva contra el gobierno de Javier Milei, en un escenario marcado por el deterioro del poder adquisitivo, los conflictos paritarios, el avance de reclamos sectoriales y el intento del sindicalismo de volver a ganar presencia en la calle.
La reunión se realizará desde las 10 en la histórica sede de Azopardo, donde el triunvirato cegetista recibirá a referentes de distintas confederaciones, sindicatos aliados, las dos Centrales de Trabajadores de la Argentina y organizaciones sociales. El objetivo será ordenar un plan de acción común y ponerle fechas concretas a las medidas de protesta.
“La idea es empezar a ponerle fechas a lo que anunciamos cuando se juntaron las 3 centrales. El plan de lucha con acciones y fechas concretas será anunciado”, anticiparon desde el sindicalismo.
La estrategia apunta a desarrollar protestas “a la francesa”, con acciones escalonadas, paros sectoriales, acompañamiento de movilizaciones ya existentes y presencia en conflictos por rama de actividad. La conducción gremial busca capitalizar el malestar social sin quedar expuesta, al menos por ahora, a una convocatoria de paro general que pueda no tener el impacto esperado.
En la central obrera tomaron nota de las últimas manifestaciones masivas, como las vinculadas al reclamo universitario y al Ni Una Menos, que lograron una fuerte adhesión social. Sin embargo, dentro de la Confederación General del Trabajo reconocen que las convocatorias propias no siempre generan el mismo nivel de acompañamiento. Por eso, el plan será sumarse a demandas con fuerte legitimidad pública y reforzar conflictos sectoriales antes de avanzar hacia una medida nacional de mayor alcance.
La idea es acompañar a sectores ya movilizados, aportar estructura gremial y sumar volumen político a reclamos específicos. En paralelo, los sindicatos buscarán intervenir en los conflictos derivados de las negociaciones paritarias y promover medidas por rama de actividad, con el objetivo de construir un desgaste progresivo sobre el Gobierno.
El diseño del plan también procura evitar un costo directo sobre los trabajadores más precarizados, que suelen ser los más afectados por los paros generales prolongados. En la Confederación General del Trabajo consideran que un cese total de actividades podría llegar más adelante, pero no sería el primer paso de esta nueva etapa de confrontación.
La hoja de ruta tendrá un punto de partida y un horizonte político. El inicio del plan de lucha se ubicaría después del Mundial de fútbol, mientras que el momento de mayor tensión podría coincidir con la eventual llegada del papa León XIV a la Argentina.
Tanto la Confederación General del Trabajo como la Unión de Trabajadores de la Economía Popular mantienen vínculos con Roma heredados del pontificado de Francisco. Antes de su fallecimiento, el entonces papa recibió a dirigentes sindicales y sociales argentinos, y expresó su respaldo a la justicia social. En el triunvirato trabajan con la hipótesis de que León XIV podría visitar el país en noviembre, por lo que una huelga general podría ubicarse en octubre o a comienzos de ese mes.
Dentro del plan figuran varias acciones concretas. Una de ellas será acompañar las movilizaciones de jubilados, un sector que se transformó en una referencia del reclamo contra el ajuste del Gobierno nacional. Otra será presionar por la reapertura del Consejo del Salario, ámbito clave para discutir el valor del Salario Mínimo, Vital y Móvil en medio de la pérdida del poder adquisitivo.
También se analiza una movilización por San Cayetano, una fecha de fuerte peso simbólico para el movimiento obrero y las organizaciones sociales, tradicionalmente vinculada al reclamo por pan, paz y trabajo.
Estas acciones se superpondrán con las medidas que defina cada confederación dentro de la Confederación General del Trabajo y con los conflictos sectoriales que puedan surgir en las próximas semanas. Uno de los focos está puesto en Camioneros, luego de que Pablo Moyano no descartara un paro nacional del gremio en declaraciones a El Destape Radio.
Aunque la central obrera mantiene diferencias internas, el contexto económico y social funciona como un factor de unidad entre los distintos sectores. La caída del consumo, la pérdida salarial, los despidos, el ajuste sobre jubilados y el deterioro de la actividad productiva empujan a la conducción gremial a endurecer su posición frente al Gobierno.
Hacia afuera, la Confederación General del Trabajo busca consolidar una mesa de coordinación con las dos Centrales de Trabajadores de la Argentina y los movimientos sociales. El objetivo será ordenar acciones conjuntas con organizaciones de jubilados, pequeñas y medianas empresas, personas con discapacidad y regionales gremiales del interior.
“La mesa de acción queda confirmada y va a coordinar las acciones conjuntas con las representaciones de jubilados, pymes, discapacitados y las regionales. Nos estamos imaginando a las representaciones gremiales y sociales para expresar la disconformidad con una política que no nos incluye”, anunció el triunviro Jorge Sola tras la reunión del consejo directivo realizada dos semanas atrás.
Desde entonces, la conducción sindical aguardaba señales del nuevo jefe de Gabinete, Diego Santilli, aunque sin avances concretos en la relación con el Gobierno nacional. Esa falta de respuestas aceleró la necesidad de ordenar una nueva etapa de protestas.
La Confederación General del Trabajo buscará ahora transformar el malestar disperso en una agenda de presión sostenida. El desafío será articular a los sindicatos con los sectores ya movilizados, evitar que el conflicto quede aislado y construir un camino que pueda desembocar, más adelante, en un paro general contra el gobierno de Milei.
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