ECONOMíA
27 de mayo de 2026
El consumo no repunta: volvió a caer y acumula cinco meses seguidos en baja
La caída del consumo masivo volvió a profundizarse durante abril y encendió nuevas señales de alarma sobre el impacto de la recesión en los hogares. Las ventas registraron una baja interanual del 3,8% y el deterioro alcanza tanto a supermercados como a comercios de cercanía.
El consumo masivo volvió a mostrar señales de fuerte debilidad durante abril y consolidó una tendencia negativa que se extiende desde hace cinco meses consecutivos. Los datos relevados por la consultora Scentia reflejaron una caída interanual del 3,8% en las ventas, en un escenario marcado por la pérdida del poder adquisitivo, la desaceleración económica y una reducción sostenida de las compras cotidianas.
Los números reflejan un escenario complejo para el mercado interno, uno de los sectores que mejor exhibe el impacto de la situación económica sobre los ingresos familiares. El retroceso acumulado en lo que va del año alcanzó el 3,3%, mientras que la comparación mensual también dejó un dato preocupante: el volumen comercializado durante abril descendió un 4,7% frente a marzo.
La baja interrumpió la moderación que algunos indicadores habían comenzado a insinuar durante los primeros meses del año. Incluso, si se toma como referencia enero de 2023, el nivel actual de consumo apenas representa el 84,7% de aquel período, una señal que expone el deterioro sostenido de la actividad.
Los datos también dejaron en evidencia comportamientos distintos según el tipo de comercio. Los supermercados de cadena registraron los peores resultados, con una caída interanual del 4,5% y un desplome acumulado anual del 5,2%.
En cambio, los autoservicios independientes y los comercios mayoristas mostraron una resistencia algo mayor, aunque sin escapar de la tendencia negativa. Los primeros tuvieron una baja del 3%, mientras que los mayoristas retrocedieron un 4,5% respecto al mismo mes del año anterior.
Dentro de un panorama dominado por números en rojo, el comercio electrónico volvió a mostrar un desempeño muy diferente al resto. Las ventas digitales registraron un crecimiento interanual del 40,4% y acumularon una suba del 33,6% durante el año.
Las farmacias, por su parte, lograron sostenerse prácticamente sin cambios, con una leve mejora del 0,1%, convirtiéndose en otro de los pocos sectores que evitaron una caída.
El informe también mostró cuáles fueron las categorías más afectadas por la retracción del consumo. Los productos impulsivos encabezaron las bajas con una caída del 12%, seguidos por los productos perecederos, que retrocedieron un 7,8%.
La categoría desayuno y merienda presentó una contracción del 7,6%, mientras que limpieza de ropa y hogar descendió un 5,9%. Los números reflejan un cambio de comportamiento de los consumidores, que comenzaron a ajustar incluso gastos considerados habituales o esenciales.
En contraste, algunas categorías específicas lograron crecer. Las bebidas con alcohol mostraron un incremento interanual del 6,7%, mientras que las bebidas sin alcohol aumentaron un 4% respecto de abril del año pasado.
La retracción del consumo se produjo además en un contexto donde la inflación de abril fue del 2,6% y acumuló un 32,4% interanual. A esto se suma una nueva caída del salario real del sector privado registrado frente a la evolución de los precios, un factor que continúa condicionando la capacidad de compra y las perspectivas de recuperación del mercado interno.
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