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EL RECOPILADOR

16 de febrero de 2023

Animismo y espíritus.

Iroko, especie de roble africano.

Por: Francisco Álvarez (El Recopilador)

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Halladas a la vuelta de una esquina.

Los espíritus pueden tener su morada en cualquier objeto natural, “en lo alto de cada cerro y debajo de cada árbol verde”.
Los cerros y rocas prominentes son probables guaridas de poderosas fuerzas espirituales.
Muchas aldeas que se extienden al pie de estas lomas consideran al espíritu de los cerros como su principal deidad.
Abeokuta, la ciudad nigeriana, está construida “debajo de la roca”, como lo indica su nombre; la cueva sagrada del espíritu del cerro aún existe y se dice que hace relativamente  poco tiempo, en 1941, le fue ofrecido un sacrificio humano, pero esa caverna está rodeada ahora por barandas de hierro, como muchos lugares de Europa frecuentados por turistas.
En Ibadan, situada ochenta kilómetros más al norte, la divinidad tutelar de la ciudad es la diosa de un cerro, en cuyo honor se celebra un festival anual. Cuando llega la fecha señalada, las actividades comerciales se suspenden durante todo el día en esa laboriosa ciudad moderna, se apagan los fuegos que no se encenderán hasta la visita de la “diosa” del cerro, y la festividad se desarrolla en medio de la licencia y el regocijo generales.
En África, los árboles pueden ser sagrados. Se considera que todos tienen alma propia y algunos alojan a otros espíritus poderosos que lo eligen como morada temporaria.
Muchas aldeas tienen un árbol sagrado que abriga en su seno al genius loci, y como dice el proverbio “el árbol puede estar en la calle, pero sus raíces se hallan en la casa”.
El iroko (una especie de roble africano) es sagrado en casi todos los lugares. Algunas tribus depositan calderos al pie del árbol; otras levantan un templo a su lado o lo rodean con una empalizada de hojas. Sea como fuere, es preciso aplacarlo con ofrendas si no hubiese más remedio que derribarlo.

Baobab:  Su fruta puede consumirse fresca o seca. La pulpa puede mezclarse con leche o agua, o utilizarse como ingrediente para cocinar con gachas de avena, elaborar diversas bebidas alcohólicas y no alcohólicas y hervirse en infusión. El zumo obtenido se conoce en África con el nombre de "bouye".

 

El baobab es un árbol sagrado en el interior y muchos creen que sirve de morada a los espíritus o de lugar donde se lleva a cabo el aquelarre de las brujas.
La vida de algunas personas se halla estrechamente ligada a árboles especiales: un hombre entierra el cordón umbilical bajo un árbol de palmera que es sagrado para él, pero mantiene en secreto esta asociación por temor a que su vida corra peligro si alguien derriba el árbol.
Otros árboles sirven de guarida a niños no nacidos aún y las madres rezan por su prole. Los niños que mueren prematuramente rondan por las arboledas y son un peligro para la gente que pasa por el lugar; por eso las madres aconsejan a sus hijos que no jueguen en los bosques. Muchos creen que los espíritus de los mellizos se convierten en monos o están emparentados con estos; en su honor se celebran ritos en el bosque. (G. Parrinder)
En toda América, el animismo está vigente en piedras, árboles, cerros, ríos, etc. En nuestro país, quien mejor ha estudiado el tema ha sido Gregorio Álvarez, para el área de la provincia de Neuquén.
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Animismo:  Respeto, humildad, conocimiento, comprensión y compartir.
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Fuente:  Diccionario Folklórico Argentino de Félix y Susana B. Coluccio.
Imágenes de internet – créditos a quienes correspondan.

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