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13 de febrero de 2023

Origen del ómnibus en Buenos Aires. (Del vocablo ómnibus, del latín “para todos”)

El ómnibus a caballo: La imagen más antigua que conocemos de un carruaje identificado como ómnibus pertenece al vehículo que George Shillibeer puso a circular en Londres en 1829. El término ya se había universalizado. Dicho transporte también fue así utilizado en Argentina hasta principios del 1900.

Por: Francisco Álvarez (El Recopilador)

Historias cercanas.
Halladas a la vuelta de una esquina.

 

El ómnibus a combustión.

Dalmiro Varela Castex se convirtió en el precursor del automovilismo nacional al introducir el primer auto a nafta en 1901.

El avispero se agitó. Varios emprendedores y algunos aventureros se apresuraron a pedir concesiones para la instalación de ómnibus automóviles. El privilegio de la primera línea de ómnibus a tracción mecánica correspondió a Agustín Llambí y Gothold Frankel, quienes obtuvieron la concesión, el 15 de julio de 1902, para explotar 4 líneas con dos coches por lo menos cada una. La tarifa no debía ser superior a la que cobraban los tranvías por distancias similares.

El primer recorrido concedido fue:
Estación Retiro (F.C. a Rosario) - Plaza Constitución (por Maipú, Arenales, Esmeralda, Santa Fe, Suipacha, Av. de Mayo, Buen Orden –actual Bernardo de Irigoyen– y Brasil, regresando por Lima, Av. de Mayo, Maipú), y se inició el 1° de enero de 1904. (Foto siguiente).

 

(Ya en la anterior década, el tranvía comenzó a su vez a reemplazar sus caballos por la alimentación eléctrica.)

Estos ómnibus circularon como coches comunes, como también con asientos sobre el techo y sus capacidades ocupaban de 20 pasajeros (hasta unos 15 más, llevados en los techos).

En aquella Buenos Aires del primer cuarto del siglo XX, con el aumento de su población ya por la llegada de gente proveniente del interior, como de inmigrantes desembarcados de diversos países del mundo, la población necesitaba trasladarse a sus trabajos y los medios para ello eran el tranvía, el ómnibus y los coches de plaza que paulatinamente venían reemplazados por los taxis, a los que a partir de 1913 se le suman los tranvías subterráneos.

Precisamente en el subte de la línea “A”, desde la Estación Primera Junta, uno o dos coches de la punta se desenganchaban y subían la rampa saliendo a la Avenida Rivadavia, circulando por ella por 32 cuadras hasta Lacarra, siempre tomando y dejando pasajeros al nivel de la calle y regresando luego al túnel para enganchar a otro tren que le llevase nuevamente a Plaza de Mayo.
Pero a causa de intensas lluvias, en 1927, el moderno, suave y silencioso adoquinado de madera de quebracho de Rivadavia se comenzó a hinchar y desnivelar toda la avenida, por lo que “todo el tránsito”, autos, camiones, taxis, ómnibus, carros a caballo y tranvías, situaban sus ruedas sobre la franja del tranvía en una sola y larguísima fila donde el más perjudicado fue el coche del subterráneo que, con muchos atrasos, llegaba para engancharse a horario con los trenes debajo tierra. Con esto, en 1927 el subte deja de salir por Primera Junta y llegara Lacarra para siempre.
Como consecuencia, los tranvías que venían desde Liniers venían repletos y no levantaban pasajeros, los ómnibus eran pocos, y los taxis costaban muy caros. Entonces eran muy pocos los pasajeros que alguno que otro día podía ir al trabajo en taxi y los taxistas lo estaban pasando muy mal con muy pocos pasajeros.
Entonces surgió la idea de reforzar la avenida Rivadavia, con un recorrido único en reemplazo del Subte, desde Lacarra a Primera Junta, con sus taxis que “colectivamente” llevasen varios pasajeros donde cada uno abonara “su parte” del viaje, lo cual les dio buen resultando naciendo allí la creación argentina del “Taxi Colectivo”, que más tarde le quedó el nombre de “colectivo”, tal como le conocemos hoy.

 

Su capacidad inicial variaba de acuerdo al tamaño del automóvil, entre 4 a 7 y/o a 9 pasajeros, luego en poco tiempo, el tamaño de la carrocería fue aumentándose, creándose carrocerías para 11, 16, 21 pasajeros sentados y también sus techos más altos, permitiendo llevar algunos pasajeros de pie.
Sus diferentes denominaciones nacen del tamaño de dicho transporte:

COLECTIVOS:  Son todos, por llevar pasajeros colectivamente.

MICROS:  Los de capacidad limitada por el tamaño de la unidad, hasta 20 pasajeros.

OMNIBUS:  Los de gran porte, de entre 35 a 50 asientos.

MINIBUS:  Nuevo término de los años ’90, con 16 asientos, para ramales colectivos de pocos pasajeros, de modo urbano o rural.  También para algunas excursiones de miniturismo.

 

 

Fuente:
ANIBAL F. TRASMONTE, 1903–30 de noviembre–2003 -Cien años viajando en ómnibus. http://www.busarg.com.ar/efem_aniversario.htm
Imágenes:  http://www.busarg.com.ar/efem_aniversario.htm
Créditos a quienes correspondan.
Archivo de El Recopilador.

 

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