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EL CLIMA EN Buenos Aires

EL RECOPILADOR

12 de enero de 2023

Lola Mora (1866-1936), la sicalíptica escultora tucumana.

Por: Francisco Álvarez (El Recopilador)

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Aun hoy sería una mujer poco convencional que se movía en un mundo de hombres. Como era muy linda muchos la desearon, pero al mismo tiempo otros tantos la rechazaban a ella y a su obra. A quien se le podía ocurrir una mujer escultora? Talentosa, se fue a estudiar a Roma (otra cosa que no se hacía).
De regreso a Buenos Aires la municipalidad le encargo una fuente para la Plaza de Mayo. Pero cuando vieron las sensuales esculturas, con carnosos glúteos y turgentes pechos rápidamente dijeron que no, que tal cosa no podía estar allí, y mucho menos frente a la Catedral.
Poco viajados quienes así pensaban, se ve. Se intentó su relocalización en la recientemente abierto Avenida de Mayo para celebrar el Centenario, a la altura de la Avenida Nueve de Julio, que todavía no existía, y tampoco, que indecencia, las señoras que pasaban por allí se iban a escandalizar.
Ya escasos de opciones las autoridades comunales finalmente emplazaron la obra en donde se encuentra hoy día, en la Costanera frente al rio, lugar remoto si lo hay en la época, donde no concurría nadie salvo algunos intrépidos bañistas que se aventuraban a bañarse en el rio color de león.

Por su posición social se trató mucho con las grandes figuras conservadoras de la época, Julio A Roca, que era amigo de su padre (al viejo zorro le gustaban las señoritas, pero no hay evidencia cierta de romance), también Dardo Rocha y Bartolomé Mitre.
Pasaba el tiempo y Lola no se casaba, otra trasgresión de la época. Recién lo hizo a los 42 años con un hombre mucho menor, casi un hijo, nuevo escandalete. El era hijo de un gobernador de Entre Ríos, ya se pueden imaginar la situación. No le fue demasiado bien, se separan (nuevo escandalete, y van...). Lola murió pobre y olvidada.

Mora cincelando el mármol dedicado a Las Nereidas.

 

La Fuente de Las Nereidas, o la piedra del escándalo. La Fontana de Trevi, sí; Piazza Navona o la Fontana del Tritone puede ser, pero en Roma, no en Buenos Aires. Así para ocultarla, su destino fue la Av. Costanera Sur, frente al actual acceso a la Reserva Ecológica de la ciudad porteña.

 

La Paz, una de cuatro estatuas comisionadas a Lola para el frente del Congreso Nacional. Las otras eran La Justicia, La Independencia y El Progreso, que después de muchas idas y venidas se instalaron en 1907 en su lugar, pero en 1923 fueron retiradas porque los presidentes de ambas cámaras las consideraban "inapropiadas" y las donaron a la provincia de Jujuy, donde están en la Casa de Gobierno desde entonces.

 

Fuente:  Luis De Stéfano
Imágenes de internet, créditos a quienes correspondan.
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Nota de E.R.:
El falso decoro de la época;  La “relativa cultura” en las clases altas;  Las señoras, cuyos cuerpos más amplios, envidiaban y temían que aquellas figuras pecaminosas pudiesen atraer otros pensamientos en sus maridos… y la iglesia, infaltable rectora de la decencia, atenta vigilante de aquellos pecadores… Todo ello solía conformar un cargado coctel donde, la exhibición pública de una obra artística que exaltaba la perfección y belleza del cuerpo humano –desnudo-, se consideraba una ofensiva vergüenza tener que mirarla. No obstante, la misma vergüenza nunca era obstáculo, cuando comercial y políticamente sus negocios, negociados y corrupciones resultaban en muchos casos su criterioso y normal modo ético de la vida.-  

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