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2 de junio de 2022

“El origen de los Títeres”

Por: Francisco Álvarez (El Recopilador)

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Halladas a la vuelta de una esquina.

 

El Diccionario de la Real Academia de la Lengua, define a los títeres como “figurillas de pasta u otra materia, vestidos y adornados, que se mueven con alguna cuerda o artificio”.

Esta definición ha de ayudarnos a concebir el origen de los títeres, puesto que comprende en su género cualquier material para realizarlo y también todo sistema que permita su movimiento
   Cuando a un hombre se le ocurrió hacer una máscara y cubrirse con ella el rostro, cualquiera que fuera el motivo que a eso lo llevó, nació el primer actor y con él el teatro.

   Así, aquel hombre, que jugaba a ser otro que no él mismo, había da do con  la esencia  del  arte teatral.

   De la misma manera cuando la criatura humana, postrado ante la magnitud de los misterios de la naturaleza que lo rodeaba, tuvo necesidad de crear un ídolo para dar un cuerpo tangible a esa majestad y cuando ese ídolo, para acentuar su simbolismo, tuvo movimiento, allí nació el títere. 

   No solo el nacimiento sino también el desarrollo del títere es en gran parte semejante y simultáneo al del teatro, no podremos hacer aquí un paralelo entre ambos. Tampoco podremos seguir paso a paso al títere en su evolución, pero, en las facetas que lo vayamos presentando, lo veremos revelarse como un legítimo y digno hermano menor del arte teatral.

   Uno de los hallazgos más valiosos sobre la historia del títere fue el efectuado por el arqueólogo francés Gayet, quien descubrió la tumba de una bailarina del Antiguo Egipto, llamada Jelmis, donde había una barca en cuyo interior una casita de marfil guardaba varios muñequitos, uno de los cuales representaba a la diosa Isis y era movido por hilos. De indudable origen religioso, este descubrimiento se emparienta con las “estatuillas” articuladas que, según Herodoto utilizaban los egípcios en los ritos de Osíris, moviéndolas con cordeles.

   Son también escritas las constancias de grandes ídolos que usaban los asirios para algunas ceremonias religiosas en Hierápolis.

 

En cambio, otros descubrimientos arqueológicos nos legaron diversos muñecos que prueban como eran los títeres en Grecia y en Roma.

   De GRECIA  podemos decir que habían alcanzado allí los títeres un alto grado de perfeccionamiento. Así lo asevera un tratado atribuido a Aristóteles, pero que fuera traducido por Apuleyo en el siglo II de nuestra era, donde se hace una descripción detallada de los títeres griegos, asegurando que movían hasta los ojos y alabando la precisión de sus acciones y la habilidad de sus animadores.

   También da cuenta de su uso y difusión, el hecho de que Sócrates utilizara en muchos casos un títere cuando hablaba a los ciudadanos atenienses.- 

   En tanto, de los muñecos hallados en ROMA, algunos en un cementerio infantil, hay varios que tienen los brazos, piernas y cabeza horadados como para atarles hilos y otros tienen un gancho o un agujero en la cabeza para sostenerlos y manejarlos con una varilla.

   Existen numerosas referencias a la utilización del títere durante el Imperio Romano, en un carácter callejero, muy alejado entonces de su menester litúrgico. Por tal razón no ha de extrañarnos que, en épocas de opresión para los pueblos romanos, los titiriteros fueran perseguidos por emplear sus muñecos en farsas y sátiras políticas o que esos mismos títeres tuvieran prohibida la palabra, viéndose  reducida su acción a la pantomima. -

   Debemos señalar, por su posterior derivación, que en las fiestas llamadas “ATELANAS” de la Roma Clásica, se ponían en escena sainetes descriptivos de la vida campesina y de sus costumbres, en cuyos intervalos hizo su aparición, entre otros títeres, un personaje de raigambre popular que se llamó Maccus, es decir atolondrado, gracioso: Estas fueron sus características, heredadas mucho después por el personaje Italiano “Polichinela”.-

 

Fuente:  “Los títeres”, Jorge González Badial.

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