GEOPOLíTICA
6 de octubre de 2026
El malabarista estratégico: Pakistán media con Irán mientras envía tropas a Arabia Saudita
Islamabad es el principal intermediario entre Teherán y Washington, pero también despliega 8.000 soldados en Arabia Saudita bajo el Pacto de La Meca. Los hutíes amenazan con atacarlo si interviene. Cada lealtad lo aleja de otra.
Pakistán ocupa una posición que ningún otro país podría sostener: es simultáneamente el principal mediador entre Estados Unidos e Irán, el garante militar de Arabia Saudita bajo el Pacto de La Meca, el único país musulmán con armas nucleares, y un Estado que depende del petróleo que pasa por rutas que Irán y los hutíes controlan. Cada uno de esos roles exige una lealtad distinta. Y todas ellas son incompatibles entre sí.
El 8 de abril, Islamabad logró un alto el fuego de dos semanas entre Washington y Teherán. Tres días después, albergó las primeras negociaciones directas entre delegaciones estadounidenses e iraníes desde el inicio de la guerra. Pakistán es el único país que mantiene relaciones sólidas con Washington, Teherán y Beijing al mismo tiempo. Irán fue el primer país en reconocer su independencia en 1947, comparten una frontera de 900 kilómetros y Pakistán alberga a más de 20 millones de chiitas, la segunda población chiita más grande del mundo después de Irán.
"Pakistán está plenamente con el Reino de Arabia Saudita, tanto diplomática como físicamente. Y me gustaría subrayar la palabra físicamente", declaró el portavoz del Ejército pakistaní, teniente general Ahmed Sharif Chaudhry. El primer ministro Shehbaz Sharif calificó la seguridad de los lugares sagrados del Islam como "una línea roja que nunca debe cruzarse".
El 7 de agosto, Pakistán, Arabia Saudita y Turquía firmaron el Acuerdo Conjunto de Defensa de La Meca, que establece que un ataque contra uno de los tres países será considerado un ataque contra todos. Bajo ese paraguas, Pakistán desplegó 8.000 soldados, un escuadrón de 16 cazas JF-17 y un sistema de defensa aérea HQ-9 en territorio saudí. El acuerdo contempla el despliegue de hasta 80.000 tropas.
Los hutíes de Yemen, aliados de Irán, respondieron con una amenaza directa: "Por Dios, si Turquía y Pakistán se involucran, los atacaremos con puño de hierro", dijo un portavoz, añadiendo que ambos países recibirían una "respuesta decisiva y dolorosa".
La contradicción de fondo es que Pakistán no puede cumplir con todos sus compromisos a la vez. Si defiende a Arabia Saudita, ataca a los aliados de Irán. Si media entre Washington y Teherán, no puede simultáneamente desplegar tropas contra los aliados de Teherán. Si invoca el Pacto de La Meca, activa la amenaza hutí. Si se retira, destruye su credibilidad como garante de seguridad.
Irán lo sabe. Por eso, en lugar de exigirle a Pakistán que se retire de Arabia Saudita, le pidió que buscara "contactos políticos" con los hutíes. El canciller pakistaní, Ishaq Dar, confirmó que Teherán sugirió ese acercamiento y expresó su esperanza de que el conflicto "se resuelva lo antes posible". Es decir: Irán le está pidiendo a Pakistán que no escale militarmente contra sus propios aliados.
Estados Unidos, mientras tanto, se mantiene a distancia. Rechazó dos veces la solicitud saudí de unirse a la operación contra los hutíes. Trump "estuvo cerca" de ordenar un ataque, pero decidió esperar. Sin embargo, Washington proporciona inteligencia y datos de objetivos: ha compartido con Riad más de 200 objetivos hutíes. La estrategia estadounidense es "todo menos combate directo". Pakistán, en cambio, sí pone soldados en el terreno.
Hay un dato que complica aún más el cuadro. El 27 de enero, el príncipe heredero saudí, Mohammed bin Salman, le prometió al presidente iraní, Masoud Pezeshkian, que el reino no permitiría que su territorio se usara para atacar Irán "independientemente de su origen". La promesa es anterior al envío de tropas pakistaníes. Pero en marzo, según Reuters, Arabia Saudita lanzó ataques no publicitados contra Irán. Es decir, Riad prometió públicamente que no atacaría a Irán y después lo hizo en secreto.
Pakistán no es un malabarista por elección, sino por necesidad. El Pacto de La Meca le dio un lugar en la mesa de los poderosos, pero también le ató las manos. Cada movimiento que hace para cumplir con un compromiso lo aleja de otro. Y en algún momento, el malabarista tendrá que elegir qué pelota dejar caer.
Por Sandra Sosa.
Lee la nota ingresando en https://contrapunto-sandra-sosa.blogspot.com/2026/10/pakistan-malabarista-estrategico.html
COMPARTIR:
Comentarios
Aun no hay comentarios, sé el primero en escribir uno.

Seguinos