GEOPOLíTICA
5 de octubre de 2026
El "tablero 5D" de Trump: el enemigo que derrotaste es tu excusa para atacar
De la "Furia Épica" contra Irán al desmentido de Corea del Sur, pasando por el diésel y Rusia: siete contradicciones documentadas que revelan un patrón, y dos hipótesis para explicarlo.
El 28 de febrero de 2026, Trump anunció junto a Netanyahu la operación "Furia Épica" contra Irán. En su discurso, justificó la ofensiva afirmando que el objetivo era "impedir que el Estado Islámico pudiera obtener un arma nuclear". La frase es, en sí misma, una contradicción: Irán fue el país que realmente derrotó al ISIS en Irak y Siria, y su artífice fue asesinado por orden de Trump.
En una entrevista reciente, el analista Javier Villamor describió la política exterior de Trump como un "ajedrez 5D" donde "nada es lo que nos dicen que es". La frase, que parece una concesión a la teoría conspirativa, encuentra respaldo en una serie de contradicciones documentadas que estructuran la estrategia de la Casa Blanca a un mes de las elecciones de medio término.
"A quien realmente venció al Estado Islámico fue la unión entre Rusia e Irán, a manos en Irán del general Soleimani, que fue el que asesinó Donald Trump en su primer mandato por recomendación expresa de Israel", señaló Villamor. El general Qasem Soleimani coordinó a las milicias chiíes, al ejército sirio y a la fuerza aérea rusa en la campaña que desmanteló el califato del ISIS entre 2014 y 2017. Trump ordenó su asesinato en enero de 2020. Ocho meses después, usa la retórica de esa victoria para justificar una nueva guerra contra el país de Soleimani.
El caso más sólido de la serie es el de Corea del Sur. El 30 de septiembre, en un acto en el Despacho Oval junto al senador por Alaska Dan Sullivan —quien enfrenta una reelección reñida—, Trump anunció que Seúl invertiría 54.000 millones de dólares en un proyecto de gas en Alaska. Horas después, el gobierno surcoreano desmintió el anuncio: "Lo que se acordó es que el proyecto procederá solo si es comercialmente viable", declaró el ministro de Industria, Kim Jung-kwan. El propio Trump, días después, amenazó con "cobrar más" a Corea del Sur, mientras elogiaba a Kim Jong-un llamándolo "mi amigo". Elogia al enemigo mientras presiona al aliado.
"Trump lo podrá utilizar a nivel de campaña electoral, pero está demostrado por activa y por pasiva que esto no va a ocurrir así", advirtió Villamor. La pregunta es si el electorado estadounidense seguirá aceptando la ambigüedad como estrategia.
La contradicción se repite en otros frentes. Trump prometió "exportar energía americana a todo el mundo", pero en septiembre su administración preparó un plan para prohibir las exportaciones de diésel por 90 días. La medida habría dañado a Texas, que exporta 1,5 millones de barriles diarios. Simultáneamente, presionó a Francia y Alemania para que liberaran 120 millones de barriles de sus reservas. Tras la liberación europea, retiró la amenaza y declaró que la prohibición "nunca estuvo realmente sobre la mesa".
Con Rusia ocurre algo similar. Trump mantuvo las sanciones durante toda la guerra de Ucrania, pero en septiembre The Atlantic reveló que su enviado especial, John Coale, propuso a Moscú aliviar sanciones a cambio de la liberación de presos políticos. El Kremlin negó las conversaciones y afirmó que no reconoce la existencia de presos políticos en Rusia. La propuesta era un ofrecimiento a un gobierno que ni siquiera admite la premisa del intercambio.
En Irak, Trump presentó la retirada de tropas como "una victoria decisiva sobre el ISIS". Pero la misma guerra que ahora celebra es la que usa para justificar las bajas en Irán: "Si lo comparamos con Irak, hubo muchos más fallecidos y al final conseguimos el objetivo". La invasión de 2003, que él mismo criticó en 2016, fue la que creó las condiciones para el surgimiento del ISIS.
Dos casos más completan el patrón. Trump condenó la violencia de los colonos en Cisjordania, pero pospuso cualquier sanción "hasta después de las elecciones". Y en Venezuela, advirtió en enero contra "repetir el error de Irak", pero en septiembre intervino directamente: secuestró a Nicolás Maduro y selló un acuerdo petrolero con Delcy Rodríguez.
La pregunta de fondo no es si Trump miente, sino si sus contradicciones responden a un plan deliberado o son el síntoma de un gobierno sin coordinación. Las dos hipótesis son plausibles. Lo que sí puede afirmarse es que el resultado es el mismo: una política exterior que genera incertidumbre en los aliados, desconcierto en los mercados y una creciente sensación de que Estados Unidos ya no es un socio predecible. Como advierte Villamor, "Trump lo podrá utilizar a nivel de campaña electoral, pero está demostrado por activa y por pasiva que esto no va a ocurrir así".
Por Sandra Sosa.
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