GEOPOLíTICA
2 de octubre de 2026
El mundo al borde de una crisis energética sin precedentes
Con Ormuz cerrado, Bab el-Mandeb paralizado y las refinerías rusas bajo fuego, el galón de diésel en EE.UU. alcanza los 6,53 dólares. Trump evalúa prohibir exportaciones.
El galón de diésel en Estados Unidos alcanzó un récord histórico de 6,53 dólares, un 73% por encima del precio previo a la guerra con Irán, mientras el mundo enfrenta simultáneamente el cierre del estrecho de Ormuz, la parálisis de Bab el-Mandeb y la devastación de las refinerías rusas por drones ucranianos guiados con inteligencia estadounidense.
La confluencia de estos tres factores ha creado una tormenta perfecta que amenaza con estrangular las cadenas de suministro globales. El estrecho de Ormuz, por donde transitaba una quinta parte de los hidrocarburos mundiales, permanece cerrado desde el inicio de la guerra que Estados Unidos e Israel lanzaron contra Irán en febrero de 2026. Irán ha declarado que la vía marítima permanecerá bloqueada hasta que Washington cumpla sus condiciones.
"Crear un shock de precios energéticos mediante una guerra en Medio Oriente que uno mismo eligió no beneficia a los consumidores estadounidenses, a la economía mundial ni al crecimiento a largo plazo", sentencia Bill Farren-Price, del Oxford Institute for Energy Studies.
A la crisis de Ormuz se suma el colapso del estrecho de Bab el-Mandeb. Según datos del PortWatch del Fondo Monetario Internacional, el tránsito marítimo se ha desplomado un 88%, con apenas cuatro buques cruzando diariamente frente a los 33 habituales. El paso de petroleros y buques químicos ha caído un 91% por debajo de los niveles normales tras la captura hutí de posiciones estratégicas en la costa yemení.
"Bloquear el estrecho amenaza con anular por completo la ruta alternativa y podría desencadenar una nueva ola de shocks petroleros globales", advierten los analistas consultados.
El tercer frente de esta crisis tiene como escenario a Rusia. Las refinerías rusas han sido atacadas al menos 194 veces por drones ucranianos, de largo alcance, en lo que va de 2026, once veces más que en el mismo período del año anterior. Según reveló el Financial Times, la inteligencia estadounidense está ayudando a Ucrania a planificar las rutas de sus drones y a eludir las defensas aéreas rusas.
El impacto ha sido devastador. Más de la mitad de las regiones rusas han introducido restricciones en la venta de combustible, con residentes haciendo colas de horas en las gasolineras. Rusia ha comenzado a importar gasolina por mar por primera vez en mucho tiempo.
Ante la presión política por los precios récord antes de las elecciones de medio término de noviembre, la Casa Blanca discute seriamente una prohibición de exportaciones de diésel por 90 días. El propio Trump confirmó la medida: "Estamos considerándolo muy seriamente", declaró a Fox News.
Sin embargo, la medida podría tener consecuencias no deseadas. Europa depende en un 50% de las importaciones de diésel estadounidense para cubrir el vacío dejado por Rusia. La Comisión Europea ha manifestado públicamente su "preocupación" y advirtió de que el veto podría generar una nueva convulsión con consecuencias negativas para el consumidor europeo y estadounidense.
Si EEUU cierra la espita de sus exportaciones, los analistas apuntan a un solo candidato para llenar el vacío: China. "Actualmente es el único país con capacidad de refinación excedente material que podría cubrir la pérdida de producción estadounidense", señala un informe de Wood Mackenzie. Sin embargo, el mismo análisis advierte: "China bien podría decidir que no es de su interés hacerlo".
Los funcionarios estadounidenses ya han discutido la posibilidad de solicitar a Pekín un aumento de la producción de diésel. Pero la respuesta china está lejos de estar garantizada. Pekín podría optar por restringir sus exportaciones para reconstruir inventarios internos —que se encuentran en mínimos de 15 meses— o aumentar los envíos para capturar márgenes extraordinarios.
El secretario de Energía, Chris Wright, ha matizado que "nadie quiere una prohibición total" y se baraja la posibilidad de que el veto se limite a 90 días, coincidiendo con la recta final para las elecciones del 3 de noviembre.
Con las reservas globales en mínimos de décadas, dos estrechos estratégicos comprometidos y la capacidad de refinación mundial al límite, el margen de maniobra se ha agotado. La pregunta ya no es si habrá una crisis energética global, sino cuán profunda será y quiénes pagarán el precio por las acciones de EEUU.
Por Sandra Sosa.
Lee la nota completa ingresando en: https://contrapunto-sandra-sosa.blogspot.com/2026/10/la-tormenta-perfecta-del-diesel-como.html
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