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15 de julio de 2026

España anuló a Francia, lo dejó sin final y buscará la segunda estrella de su historia

Por: Carlos Rodriguez

La Roja venció 2 a 0 a Francia en Dallas y jugará la final del Mundial 2026. Mikel Oyarzabal y Pedro Porro marcaron los goles del equipo de Luis de la Fuente, que dominó de principio a fin.

España volvió a dar una muestra de autoridad en el Mundial 2026 y se metió en la final tras vencer por 2 a 0 a Francia en Dallas, en una semifinal que controló durante los 90 minutos y en la que logró desactivar a uno de los ataques más peligrosos del torneo.

El equipo de Luis de la Fuente jugó con personalidad, presión alta, circulación segura y una enorme capacidad para imponer condiciones. Mikel Oyarzabal, de penal, y Pedro Porro marcaron los goles de una Roja que buscará el domingo la segunda Copa del Mundo de su historia.

Como se esperaba, España se adueñó de la pelota desde los primeros minutos. El campeón europeo intentó manejar el ritmo del partido con posesiones largas, paciencia y presión inmediata cada vez que perdía el balón. Francia, en cambio, apostaba a ataques más directos y necesitaba apenas dos o tres pases para acercarse al área rival.

La gran diferencia entre ambos estuvo en la reacción tras la pérdida. España no dejaba respirar a Francia, acorralaba a sus futbolistas y recuperaba rápido en campo rival. Esa actitud terminó siendo clave para abrir el partido.

A los 20 minutos, Lamine Yamal entró al área y fue derribado por Lucas Digne. El árbitro sancionó penal y Mikel Oyarzabal asumió la responsabilidad con frialdad. El delantero definió con precisión y puso el 1 a 0 para España justo antes de la pausa de rehidratación.

El golpe dejó incómoda a Francia, que pocos minutos después sufrió otro problema: William Saliba sintió una molestia muscular y pidió el cambio de inmediato. En su lugar ingresó Maxence Lacroix, una modificación obligada que alteró la estructura defensiva del equipo de Didier Deschamps.

Con la ventaja, España se sintió todavía más cómoda. El conjunto de De la Fuente logró envolver a Francia en una telaraña de pases, presión y orden táctico. El subcampeón del mundo no encontraba espacios para correr, ni conexiones claras para activar a sus atacantes.

Durante gran parte del primer tiempo, la Roja anuló a un rival que había mostrado poder de fuego durante todo el torneo. Francia apenas pudo insinuar algo de peligro en los minutos finales, con algunos intentos de Bradley Barcola y Ousmane Dembélé, aunque sin exigir seriamente a Unai Simón.

La ventaja mínima al descanso parecía justa, pero también dejaba la sensación de que España había sido claramente superior en el desarrollo. Francia seguía viva en el resultado, aunque lejos de su mejor versión futbolística.

El inicio del complemento mantuvo la misma tendencia. España siguió manejando la pelota y Francia continuó sin encontrar caminos para lastimar. La Roja no se desesperó, esperó su momento y volvió a golpear apenas logró combinar con precisión en ataque.

Pedro Porro tocó para Dani Olmo, que devolvió de primera y dejó al lateral cara a cara con Mike Maignan. Porro definió con categoría, engañó al arquero francés y marcó el 2 a 0 que empezó a encaminar la clasificación española.

El segundo gol aumentó los nervios de Francia. Deschamps movió el banco con los ingresos de Manu Koné y Désiré Doué, pero el equipo no mostró señales claras de reacción. Más tarde también entraron Rayan Cherki y Theo Hernández por Michael Olise y Lucas Digne, en busca de mayor profundidad y rebeldía ofensiva.

Sin embargo, España ya tenía el partido donde quería. Con el resultado a favor, se agrupó con inteligencia, cerró los espacios cerca del área y administró los tiempos con la madurez de un equipo que sabe competir en escenarios grandes.

Francia empujó en el tramo final, pero lo hizo más por obligación que por claridad. Intentó llegar al descuento con centros, remates aislados y acciones individuales, aunque nunca logró desordenar a una defensa española firme y concentrada.

La Roja mostró templanza, oficio y una identidad cada vez más consolidada. Después de un inicio irregular en el torneo, con aquel empate sin goles ante Cabo Verde, España fue creciendo partido a partido y encontró su mejor versión justo en las instancias decisivas.

El triunfo ante Francia confirma ese crecimiento. El equipo de De la Fuente eliminó a una potencia mundial, anuló a figuras de enorme jerarquía y jugará la segunda final mundialista de su historia, con la ilusión de repetir la gloria conseguida en Sudáfrica 2010.

Para Francia, la eliminación significa el final de un ciclo exitoso pero también el cierre doloroso de una oportunidad enorme. Deschamps contaba con una generación de altísimo nivel, integrada por subcampeones de 2022 y jóvenes que ya brillan en Europa, pero esta vez no encontró respuestas ante una España superior.

La derrota marca además el final de la etapa de Deschamps al frente del seleccionado francés. Ahora será Zinedine Zidane quien deberá tomar la posta y empezar a construir el camino hacia 2030, con el objetivo de devolver a Francia a la cima del mundo.

España, en cambio, llega a la final en su mejor momento. Con fútbol, carácter y una idea clara, la Roja volvió a demostrar que puede imponer su estilo sin importar el rival. El domingo irá por la segunda estrella de su historia.

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