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27 de junio de 2026

Francia goleó con un Dembélé imparable y Senegal se aferra a la calculadora

Por: Carlos Rodriguez

Francia venció por 4 a 1 a Noruega y terminó primera en el grupo I del Mundial 2026, con un triplete de Ousmane Dembélé. Senegal aplastó por 5 a 0 a Irak y espera otros resultados para saber si avanza como uno de los mejores terceros.

Francia cerró la fase de grupos del Mundial 2026 con una demostración de poder ofensivo, goleó por 4 a 1 a Noruega en Boston y aseguró el primer puesto del grupo I, en una jornada que también dejó la contundente victoria de Senegal por 5 a 0 ante Irak y la expectativa africana por avanzar a los dieciseisavos de final como uno de los mejores terceros.

El seleccionado francés tuvo como gran figura a Ousmane Dembélé, autor de un triplete en una primera media hora brillante, en la que el equipo europeo marcó diferencias claras ante una Noruega que decidió preservar a varias de sus principales figuras de cara a la próxima instancia.

El encuentro había generado una fuerte expectativa por el cruce entre dos seleccionados europeos con realidades distintas: Francia, consolidada como potencia mundial, y Noruega, en pleno crecimiento y de regreso a una Copa del Mundo después de 28 años. Además, el foco estaba puesto en el “duelo” entre Kylian Mbappé y Erling Haaland, aunque esa atracción empezó a diluirse antes del inicio.

El entrenador Stale Solbakken apostó por una formación alternativa y decidió cuidar a futbolistas como Haaland, Martin Odegaard y Alexander Sorloth. La decisión estuvo marcada por el escenario del grupo, ya que el gol sobre la hora de Senegal en la fecha anterior había dejado a Noruega sin la posibilidad de quedarse con el primer puesto mediante un empate.

Francia, en cambio, presentó un equipo con enorme jerarquía ofensiva. Guy Stephan, quien reemplazó a Didier Deschamps por el fallecimiento de su madre, dispuso un ataque con Mbappé, Dembélé, Michael Olise y Désiré Doué, una muestra del amplio poder de recambio del vigente subcampeón del mundo.

El dominio francés quedó expuesto desde el primer minuto. Apenas habían pasado 20 segundos cuando Mbappé recibió, encaró y sacó un potente remate que se estrelló en el travesaño. Esa acción fue el anticipo de una etapa inicial en la que Francia atacó con velocidad, precisión y una contundencia determinante.

A los 7 minutos llegó la apertura del marcador. Noruega perdió la pelota en la salida y Mbappé aceleró la jugada con un pase largo para Dembélé, que recibió con espacio, entró al área, enganchó hacia ambos perfiles y definió con un derechazo cruzado para superar la resistencia de Egil Selvik.

La sociedad volvió a aparecer antes de los 20 minutos. Mbappé asistió nuevamente y Dembélé, esta vez con un zurdazo, marcó el 2 a 0 para confirmar su noche consagratoria. Noruega parecía golpeada, pero encontró una rápida reacción tras mover desde la mitad de la cancha.

Thelo Aasgaard recibió luego de una serie de pases, dejó en el camino a su marcador con un gran quiebre de cintura y definió al primer palo para descontar. Sin embargo, la esperanza noruega duró muy poco.

Dembélé volvió a aparecer poco después, recibió de Aurélien Tchouaméni, amagó con rematar y sacó otro zurdazo al segundo palo para establecer el 3 a 1. Con ese tanto, el delantero redondeó un triplete histórico y se convirtió en el tercer francés en marcar tres goles en un partido mundialista, después de Just Fontaine y Mbappé.

El atacante también firmó uno de los tripletes más rápidos de la historia de la Copa del Mundo, solo superado por el austríaco Erich Probst en 1954. Su efectividad fue absoluta, con tres remates y tres goles, aunque la superioridad francesa no dependió únicamente de su inspiración.

Francia generó peligro por el centro y por las bandas, con un protagonismo repartido entre sus futbolistas ofensivos. Koné, Olise, Doué, Mbappé y el propio Dembélé participaron de un circuito de ataque que desbordó a una Noruega alternativa y por momentos desorganizada.

El segundo tiempo mantuvo el ritmo abierto del primero. Noruega estuvo cerca de descontar en la primera acción clara del complemento, cuando Theo Hernández derribó a Oscar Bobb dentro del área y el árbitro sancionó penal. Jørgen Strand Larsen se hizo cargo de la ejecución, pero Mike Maignan adivinó la intención y evitó el segundo tanto escandinavo.

La respuesta francesa llegó de inmediato, con una réplica en la que Selvik alcanzó a anticiparse a Mbappé. El partido se transformó en un ida y vuelta constante, con espacios para ambos equipos y situaciones frente a los arqueros.

Bobb volvió a exigir a Maignan, quien se mostró más seguro que una defensa francesa que, pese al brillo ofensivo del equipo, dejó algunas señales de alerta. El conjunto galo volvió a exhibir una enorme capacidad de daño en ataque, aunque también permitió llegadas que pueden preocupar de cara a los cruces eliminatorios.

Stephan movió el banco y permitió los ingresos de Rayan Cherki, Bradley Barcola e Ibrahima Konaté, otra muestra del poderío del plantel francés. Noruega, en cambio, no recurrió a sus principales figuras para intentar una remontada y priorizó llegar con descanso a los dieciseisavos de final.

Francia terminó ganando con autoridad y llegará a la próxima ronda con sus principales futbolistas en un gran momento. Después de partidos en los que brillaron Olise o Mbappé, esta vez fue Dembélé quien asumió el protagonismo absoluto. De confirmarse el cuadro, su próximo rival será Suecia, el martes 30 de junio en Nueva York-Nueva Jersey.

Noruega, que avanzó como segunda del grupo, enfrentará a Costa de Marfil el martes 30 de junio en Dallas. Más allá de la derrota, el seleccionado escandinavo cerró una primera fase positiva y buscará prolongar su regreso mundialista con Haaland y compañía en los cruces directos.

En el otro partido de la zona, Senegal goleó por 5 a 0 a Irak y cerró la fase de grupos con tres puntos y una diferencia de dos goles a favor, una combinación que le permite mantener la ilusión de avanzar como uno de los mejores terceros.

El equipo africano empezó a construir la victoria desde temprano. Tras un tiro de esquina ejecutado por Camara, Abdoulaye Seck ganó en las alturas y cabeceó de pique al piso. La pelota dio en el botín de Habib Diarra, tomó un efecto extraño y descolocó al arquero iraquí para el 1 a 0.

Senegal siguió presionando y a los 9 minutos provocó la expulsión de Rebin Sulaka. Sadio Mané recibió un pase de Mbaye, encaró hacia el área y el defensor intentó rechazar, pero falló en la acción y terminó cometiendo una falta para cortar el avance. Luego de la revisión del árbitro con apoyo del VAR, Irak quedó con diez jugadores.

La ventaja numérica condicionó el desarrollo del partido y dejó a Senegal con el control absoluto. En el inicio del segundo tiempo, Irak además debió reemplazar a su arquero titular por lesión, por lo que Hassan ingresó en su lugar.

El conjunto dirigido por Pape Thiaw aprovechó el contexto y fue en busca de una goleada que le permitiera mejorar su diferencia de gol. A los 56 minutos llegó el segundo tanto, convertido por Ismaïla Sarr tras un grosero error defensivo iraquí.

Iqbal intentó salir jugando con un lujo cerca de su área, pero dejó la pelota servida para Camara, quien ingresó al área, llegó al fondo y asistió a Sarr para el 2 a 0. Ese gol terminó de quebrar la resistencia de Irak.

Thiaw movió rápidamente el banco y mandó a la cancha a Nicolas Jackson, Pape Gueye, Iliman Ndiaye y Pathé Ciss. Los cambios le dieron todavía más energía al ataque senegalés y el impacto fue inmediato.

Dos minutos después de su ingreso, Pape Gueye marcó el 3 a 0 con un potente zurdazo que se clavó en el ángulo superior derecho. La jugada nació después de otra pérdida iraquí en la salida y dejó en evidencia las dificultades del equipo asiático para sostener el partido con un jugador menos.

Senegal no se conformó y mantuvo la intensidad después de la pausa de hidratación. A los 71 minutos, Jakobs desbordó por la izquierda, envió un centro incómodo y Ndiaye logró bajar la pelota de cabeza hacia el centro del área. Gueye apareció solo y definió de primera para convertir el 4 a 0.

La goleada se completó a los 82 minutos con el tanto de Ndiaye, quien recibió fuera del área y sacó un remate fuerte que se metió por el primer palo del arquero. Ese gol le permitió a Senegal convertirse en el primer seleccionado africano en marcar cinco tantos en un partido de la Copa del Mundo.

Con la victoria, Senegal cerró su participación en el grupo I con una actuación contundente y quedó a la espera de otros resultados para saber si logra acceder a los dieciseisavos de final. Irak, superado desde el inicio y condicionado por la expulsión temprana, se despidió del torneo sin respuestas ante un rival que todavía sueña.

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