ACTUALIDAD
13 de junio de 2026
Crece la presión sobre Adorni y la oposición ya impulsa su salida del Gobierno
Los cuestionamientos por las inconsistencias en sus declaraciones juradas generaron un fuerte rechazo político. Hay pedidos de interpelación, denuncias judiciales y una moción de censura que podría poner en riesgo su continuidad como jefe de Gabinete
La situación política de Manuel Adorni atraviesa su momento más delicado desde que asumió como jefe de Gabinete. Las polémicas surgidas en torno a sus declaraciones juradas patrimoniales y las explicaciones brindadas sobre el origen de parte de sus bienes provocaron un creciente malestar no solo en la oposición, sino también entre sectores que hasta ahora habían acompañado al Gobierno nacional.
Mientras el presidente Javier Milei y su hermana Karina Milei continúan sosteniendo al funcionario, en el Congreso se multiplican las críticas y las iniciativas para exigir explicaciones formales sobre su patrimonio e incluso avanzar con mecanismos institucionales que podrían derivar en su remoción.
El caso tomó una nueva dimensión luego de que distintos bloques parlamentarios cuestionaran las inconsistencias detectadas en las declaraciones juradas rectificadas por Adorni. Legisladores de diferentes espacios políticos consideran insuficientes las explicaciones brindadas hasta el momento y reclaman una investigación más profunda.
En ese contexto, el bloque de senadores peronistas presentó un proyecto para convocar al jefe de Gabinete a una interpelación y avanzar posteriormente con una moción de censura, una herramienta contemplada por la Constitución Nacional que, de prosperar, podría derivar en su destitución.
La iniciativa sostiene que las presuntas inconsistencias patrimoniales y financieras ameritan que el Congreso ejerza plenamente sus facultades de control sobre uno de los principales funcionarios del Poder Ejecutivo.
El proyecto establece que Adorni debería presentarse ante el Senado dentro de los siete días hábiles posteriores a la aprobación de la medida. Además, contempla que, una vez realizada la interpelación, se proceda a votar la moción de censura en la misma sesión.
Desde el peronismo consideran que el escenario político cambió en las últimas semanas debido a las críticas provenientes de sectores que habitualmente respaldaron al oficialismo. Según señalaron, ese nuevo contexto podría facilitar la construcción de las mayorías necesarias para avanzar con medidas más severas.
Las señales más fuertes llegaron desde el PRO y la Unión Cívica Radical. Referentes de ambos espacios expresaron públicamente sus cuestionamientos al jefe de Gabinete y reclamaron explicaciones sobre su situación patrimonial.
Dirigentes vinculados al macrismo sostuvieron que el Gobierno debería tomar decisiones para evitar que el escándalo continúe afectando la agenda política y legislativa. En paralelo, referentes radicales consideraron que un funcionario que genera dudas sobre la veracidad de sus declaraciones no puede continuar ocupando una responsabilidad institucional de semejante relevancia.
Las críticas también alcanzaron a otros sectores de la oposición dialoguista. El exgobernador cordobés Juan Schiaretti se sumó a los cuestionamientos y afirmó que Adorni no debería continuar en el cargo, al considerar que la situación compromete la credibilidad del Gobierno.
A la ofensiva política se sumó además una estrategia judicial. Los diputados nacionales Mónica Frade y Maximiliano Ferraro presentaron una denuncia penal en la que solicitan investigar una presunta omisión maliciosa en las declaraciones juradas patrimoniales correspondientes a distintos períodos.
Los legisladores sostienen que existen elementos suficientes para determinar si hubo ocultamiento de activos o inconsistencias incompatibles con las obligaciones establecidas por la Ley de Ética Pública.
Mientras tanto, en la Cámara de Diputados también comenzaron a tomar forma distintos pedidos de interpelación que podrían ser tratados en las próximas semanas.
El avance simultáneo de iniciativas parlamentarias y judiciales amenaza con extender la controversia y mantener el tema en el centro de la agenda pública durante los próximos días.
Pese a la creciente presión política, desde la Casa Rosada continúan respaldando al jefe de Gabinete. Sin embargo, puertas adentro del oficialismo existe preocupación por el impacto que la polémica está teniendo sobre la imagen del Gobierno y sobre la posibilidad de avanzar con proyectos clave en el Congreso.
La situación adquiere especial relevancia porque la figura del jefe de Gabinete ocupa un lugar central dentro de la estructura institucional argentina. De prosperar una eventual moción de censura, se trataría de un hecho sin precedentes desde la incorporación de ese cargo a la Constitución Nacional durante la reforma de 1994.
Con denuncias judiciales en marcha, pedidos de interpelación y una oposición cada vez más activa, el futuro político de Adorni aparece rodeado de interrogantes y su continuidad comienza a convertirse en uno de los principales focos de tensión para el Gobierno nacional.
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