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Nueva declaración sacude la Causa Cuadernos: un testigo aseguró que mintió y denunció presiones de Bonadío y Stornelli

Por: Carlos Rodriguez

Julio César Silva, encargado del edificio donde vivió Cristina Fernández de Kirchner, afirmó en el juicio que su declaración de 2018 fue realizada bajo amenazas. “Cometí un delito y lo acepto”, aseguró al admitir que firmó un testimonio que, según sostuvo, no reflejaba lo que había dicho.

La denominada Causa Cuadernos sumó un nuevo capítulo de alto impacto luego de que Julio César Silva, encargado del edificio de Recoleta donde residió Cristina Fernández de Kirchner tras finalizar su segundo mandato presidencial, declarara en el juicio oral y afirmara que en 2018 brindó testimonio bajo presión de las autoridades judiciales que llevaban adelante la investigación.

Silva aseguró ante el Tribunal Oral Federal número 7 que durante aquella declaración fue sometido a un escenario intimidante encabezado por el entonces juez Claudio Bonadío y el fiscal Carlos Stornelli. Según relató, recibió advertencias vinculadas a su familia que interpretó como amenazas directas.

“No te olvides nunca que tenés dos hijas”, recordó que le dijeron durante el interrogatorio en Comodoro Py. El encargado señaló que esa frase fue repetida varias veces y que lo afectó profundamente. También aclaró que tiene tres hijos: dos mujeres y un varón.

Durante su exposición sostuvo que fue convocado formalmente a prestar una declaración testimonial, aunque afirmó que lo vivido estuvo lejos de una instancia habitual.

“Me citaron a una testimonial pero estuve en un interrogatorio”, declaró. Y agregó: “La pasé muy mal”.

La fiscalía había solicitado su presencia con la expectativa de reconstruir movimientos vinculados al ingreso de bolsos o valijas al edificio de la calle Juncal, una de las hipótesis centrales que alimentaron la investigación basada en los cuadernos atribuidos al chofer Oscar Centeno.

Sin embargo, el relato de Silva tomó una dirección inesperada.

El encargado afirmó que firmó en 2018 una declaración que incluía referencias a ingresos frecuentes de personas con bolsos y valijas, aunque aseguró que esos dichos nunca salieron de su boca.

“Firmé pero no estaba de acuerdo, ni lo leí”, expresó. Luego insistió: “Pero eso yo no lo dije”.

Más adelante fue todavía más contundente: “Cometí un delito y lo acepto”. Con esa frase admitió haber rubricado un documento cuyo contenido, según manifestó, no coincidía con sus palabras reales.

Silva explicó que sí conocía a Daniel Muñoz, exsecretario privado de Néstor Kirchner, y confirmó que tenía llave del departamento. Según relató, iba ocasionalmente durante el período en que el inmueble permanecía vacío.

Pero también aclaró un punto central para la investigación: sostuvo que entre 2003 y 2015 ni Néstor Kirchner, ni Cristina Fernández, ni Máximo Kirchner, ni otros integrantes de la familia concurrían habitualmente al lugar.

“Una vez que se fueron no volvieron más”, señaló.

Durante la audiencia también recordó detalles de un allanamiento realizado en el edificio y afirmó haber permanecido allí más de once horas.

Según su relato, en medio del operativo escuchó una discusión telefónica atribuida a Bonadío.

“Se van a quedar hasta mañana hasta que encuentren algo”, aseguró haber oído.

La declaración generó tensión en la sala y derivó en fuertes cruces entre abogados y magistrados. Incluso algunos defensores solicitaron que el tribunal impulsara una denuncia por las presuntas amenazas relatadas por Silva.

La petición no prosperó.

El abogado de Cristina Fernández de Kirchner, Carlos Beraldi, intervino para remarcar que el testigo no estaba autoincriminándose sino describiendo una situación de presión que, según sostuvo, lo habría convertido en víctima de un delito.

La audiencia volvió a poner el foco sobre uno de los aspectos más discutidos de la Causa Cuadernos: las denuncias de presiones y condicionamientos durante la etapa inicial de la investigación.

Según se recordó durante el debate, varios imputados ya habían denunciado situaciones similares. La diferencia, remarcaron algunos participantes del juicio, es que en esta ocasión quien habló fue un testigo y no un acusado.

La declaración de Silva, además, introdujo elementos que podrían impactar sobre la reconstrucción de los hechos investigados, especialmente en relación con la hipótesis de movimientos sistemáticos de bolsos y valijas vinculados a supuestos pagos ilegales.

El juicio continúa y las repercusiones de este nuevo testimonio ya abrieron otra discusión dentro de una de las causas judiciales más resonantes de los últimos años.

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