POLíTICA
19 de abril de 2026
Interna en ebullición: Kicillof arma su frente, el kirchnerismo pone condiciones y Massa mueve sus fichas
El peronismo entra en fase de definiciones con múltiples candidaturas en danza. Mientras crece la idea de una gran interna abierta, las tensiones conviven con la necesidad de construir una alternativa competitiva.
La reorganización del peronismo de cara al próximo ciclo electoral comenzó a acelerarse en medio de un escenario político cambiante y con la figura de Javier Milei como principal adversario. Aunque el discurso público apunta a la construcción de una alternativa común, en la práctica los distintos sectores ya se preparan para una competencia interna que asoma como inevitable.
En ese marco, el gobernador bonaerense Axel Kicillof busca posicionarse como articulador de un espacio más amplio que trascienda las fronteras tradicionales del justicialismo. Inspirado en el modelo de coalición de Luiz Inácio Lula da Silva, apuesta a un armado con aliados diversos, incluyendo sectores por fuera del peronismo. En ese camino, multiplicó gestos políticos con dirigentes de otros espacios, como Maximiliano Pullaro, Nicolás Massot y Emilio Monzó.
Desde su entorno sostienen que “con la unidad del peronismo, como la de 2023, hoy no alcanza” y plantean la necesidad de ampliar la base política con una lógica más federal. Sin embargo, esta estrategia convive con tensiones internas, en particular con el sector que responde a Cristina Fernández de Kirchner.
El kirchnerismo, lejos de apresurarse en la discusión de candidaturas, exige קודם acuerdos programáticos. “Todos tienen derecho a participar, pero antes hay que discutir tres cosas: qué hacemos con la deuda, el modelo productivo y la Justicia”, es la condición que repiten en ese espacio. La postura es compartida por Máximo Kirchner, quien rechaza la idea de un frente meramente “anti Milei” sin definiciones de fondo.
En paralelo, el exministro de Economía Sergio Massa busca posicionarse como una figura de equilibrio dentro del espacio. Con respaldo de intendentes del conurbano, avanza en su propio proyecto presidencial mientras intenta mantener un rol articulador entre los distintos sectores. Su objetivo es llegar competitivo a una eventual interna, evitando una fragmentación que debilite al conjunto.
La posibilidad de resolver las candidaturas mediante una gran interna abierta, impulsada por el gobernador sanjuanino Sergio Uñac, gana terreno entre los principales actores. Tanto Kicillof como el kirchnerismo ven con buenos ojos ese mecanismo, aunque con la condición de que exista previamente un programa común que evite repetir experiencias fallidas.
El escenario también incluye a otros dirigentes con aspiraciones presidenciales, como Juan Grabois, quien ya lanzó su candidatura y prepara una gira nacional, convencido de que la discusión debe darse en el territorio. A su vez, algunos sectores promueven nombres por fuera de la política tradicional, como el pastor Dante Gebel o el empresario Jorge Brito.
Mientras tanto, las tensiones internas no desaparecen. La relación entre Kicillof y Cristina Kirchner atraviesa un momento delicado, con reproches cruzados y falta de diálogo directo en los últimos meses. Aun así, en ambos espacios aseguran que la unidad no está en riesgo y que no hay margen político para una ruptura.
En este contexto, el peronismo se encamina hacia un proceso de reconfiguración donde sobran las candidaturas y faltan definiciones. La construcción de un frente amplio, la discusión programática y la eventual interna abierta aparecen como los ejes que ordenarán una disputa que ya comenzó, aunque todavía sin reglas claras.
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