ECONOMíA
21 de enero de 2026
Superávit con alarma encendida: 2025 cerró en positivo, pero las importaciones volaron a un récord histórico

El comercio exterior terminó 2025 con saldo favorable, aunque el fuerte salto de las importaciones, especialmente desde China, expuso un superávit más frágil y alineado con la apertura impulsada por el Gobierno.
El intercambio comercial argentino cerró 2025 con superávit, pero dejó señales de alerta sobre la solidez del frente externo. El saldo positivo se sostuvo en un contexto de fuerte crecimiento de las importaciones, que alcanzaron el segundo mayor nivel histórico en casi cuatro décadas, mientras las exportaciones mostraron un desempeño mucho más moderado.
De acuerdo con los datos del Indec, las exportaciones totalizaron alrededor de 87.077 millones de dólares durante el año, en tanto que las importaciones ascendieron a 75.791 millones. El resultado fue un superávit de 11.286 millones de dólares, sensiblemente inferior al registrado en 2024, cuando el saldo favorable había rondado los 18.900 millones.
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La comparación interanual muestra un cambio claro en la dinámica del comercio exterior. En 2025, las importaciones crecieron cerca de un 25% en valores, muy por encima del avance de las exportaciones, que aumentaron apenas 9,3%. Esta brecha refleja el impacto de la política de apertura comercial y de un tipo de cambio real apreciado, que abarató los productos importados y estimuló las compras externas.
En términos de volumen, la diferencia fue aún más marcada. El ingreso de bienes del exterior se expandió a tasas de dos dígitos, mientras que las ventas al mundo permanecieron prácticamente estancadas, afectadas por precios internacionales menos favorables y un desempeño irregular de los principales complejos exportadores.
Uno de los rubros que más presionó sobre el balance fue el de bienes de consumo, cuyas importaciones crecieron más de 54% en el año. Electrodomésticos, productos electrónicos, textiles y bienes durables lideraron el incremento, favorecidos por la eliminación de restricciones, la normalización del comercio y una mayor presencia de productos extranjeros en el mercado interno.
En paralelo, China consolidó su peso como socio comercial clave. Durante 2025, las importaciones provenientes del país asiático aumentaron más de 50%, explicando una parte sustancial del crecimiento total. La expansión se concentró en sectores como electrónica, manufacturas livianas, maquinaria y artículos para el hogar.
Del lado de las exportaciones, el panorama fue más limitado. Si bien hubo una leve mejora en los volúmenes respecto del año anterior, la caída de los precios internacionales redujo el ingreso de divisas. El complejo agroexportador aportó menos dólares que en 2024 y las manufacturas de origen industrial no lograron compensar esa merma.
El informe oficial advierte que la escasa diversificación de las exportaciones y su bajo dinamismo explican gran parte de la fragilidad del superávit comercial, que hoy depende más de factores coyunturales que de una expansión sostenida de las ventas externas.
El cierre de 2025 deja así una señal ambigua. El superávit se mantiene, pero con bases más débiles. El fuerte crecimiento de las importaciones, especialmente de bienes de consumo, y el mayor protagonismo de China como proveedor plantean interrogantes sobre la sostenibilidad del equilibrio externo de cara a 2026 y su impacto en la estabilidad macroeconómica y el dólar.










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