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EL RECOPILADOR

1 de julio de 2024

El Guarda del Furgón de Cola

Por: Francisco Álvarez (El Recopilador)

Leyenda Ferroviaria

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Halladas a la vuelta de una esquina.

Por los fines de la década de 1960, se contaba que, en una congelante medianoche, un tren de cargas debía entrar a segunda vía en la estación Santo Tomé (Santa Fe) en un cruce con ‘un pasajero’ atrasado; con farol en mano y un manojo de llaves, lo estaba esperando el cambista de turno parado junto al Ramapo.

La formación perezosamente entró serpenteando hacia el centro de la estación por la vía asignada; apenas cerrado el cambio el joven hombre se trepó a la escalera trasera del furgón de cola quedándose en el primer peldaño, en la penumbra vio que el guarda estaba del lado contrario, pese a la oscuridad lo ve, con la gorra calada hasta los ojos sin hablar con él.

No era una gorra reglamentaria, tampoco la ropa, parecían la vestimenta que alguna vez vio en añejas fotos del antiguo ferrocarril ya desaparecido, pero se lo adjudicó a la oscuridad, de todos modos, era raro que no le contestara el saludo, tal vez esté chinchudo el "guampa", pensó.

Se bajó al detenerse y esperó en el andén de la vía principal, al de pasajeros viniendo de Retiro, con el aro de la Vía Libre en la diestra.  Apenas pasó éste llevándose el aro, se fue a entregarle en mano el otro aro al conductor de la Tránsfer que llevaba al carguero y, de paso, comentarle sobre el guarda que llevaba en la cola.

-"¿De qué guarda me hablás?  Si está con nosotros tomando mate"- le aseguró el maquinista, mientras por la puerta de atrás asomó el veterano guarda saludándolo sonriente.

"-Habrás visto mal", le dijo con una sonrisa socarrona.

La Fiat se puso en marcha y el cambista trepó a la escalera lateral, para descolgarse doscientos metros más adelante, donde a la carrera llegó para abrir el aparato del cambio principal para darle salida, saludó a los tres de la máquina y esperó que el furgón de cola pasare el cambio para ponerle nuevamente el candado. Cuando agachado lo hacía, oyó una extraña risa que partía de la puerta de atrás del furgón…  y la figura de un viejo guarda apareció en el balcón de la plataforma.  Sus ojos brillaban en la fría oscuridad, mirándolo hasta que el tren se alejó para perderse en la curva en aquella madrugada de julio...

Un escalofrío estremeció el cuerpo del cambista.

Los 500m hasta la estación fueron interminables donde la claridad de las luces salvadoras lo esperaban.

Al llegar, no le dijo nada al relevante, esperando la llegada del jefe para comentárselo.

-"Se cuenta que un guarda había muerto en servicio en los años veinte dentro de un furgón, lo atravesó una rama en una tormenta", le contó el jefe.

-"Dicen que cada tanto su espíritu aparece en algún furgón", afirmó su superior para agregar, -"es para asustar a sus colegas o vengarse de alguien, todas habladurías, no vas a creer en esas patrañas m'hijo” - le dijo paternalmente mientras le palmeaba la espalda.

-"Los fantasmas no existen"- le decía al tiempo que escribía una carta de porte, sentado en su cómoda poltrona.

Entonces, por qué el guarda iba con los maquinistas, le inquirió el cambista.

-"Porque la Diésel tiene calefacción y estos vagos no quieren encender la salamandra, así de fácil, unos irresponsables".
 

Cosas que pasaban en el FC Belgrano.

 

Fuente:  Archivo de El Recopilador. (Créditos a quien corresponda)

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