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SALUD

19 de julio de 2021

UNA HISTORIA DE VIDA POR LA VIDA

El cardiocirujano argentino que gestionó 20 millones de vacunas Moderna

En una entrevista realizada en el programa Salir por Arriba que se emite por AM740 Radio Rebelde el cardiocirujano, Juan Carlos Chachques contó cómo y porqué se involucró personalmente en la gestión de vacunas para combatir el Covid 19 en la Argentina.

Habida cuenta de que el gobierno argentino apeló a todas las estrategias necesarias para obtener la mayor cantidad de vacunas, de la marca que fuere sin discriminar su origen y en el menor tiempo posible.

La nota realizada por Carlos Schmerkin y Néstor Piccone permitió conocer los entretelones de la gestión y la historia de un médico argentino quien luego de estar detenido- desaparecido en la ESMA fue obligado a migrar. Chachques se radicó en Francia, allí desarrolló una impresionante carrera científica donde es desde hace mucho tiempo un eminente cardiocirujano. Director de Investigación del Hospital europeo George Pompidou de París; Director de Investigación Quirúrgica y Clínica en el Instituto de Salud de Nación en Francia y Director del laboratorio Cardíaco y Prótesis de la Universidad de París. Jefe de la Delegación Francesa de la Unión Europea en el Programa de Cooperación en Ciencia y Tecnología. Fue condecorado con la orden de Caballero de la Legión de Honor por la República Francesa y es el inventor del denominado “echarpe cardíaco”.

A continuación una síntesis textual de la tarea desarrollada por Chachques para que Argentina acceda a 20 millones de vacunas Moderna.

 

EL UNICO TRATAMIENTO ES LA VACUNA.

Lo importante de la Pandemia actual, gran problema internacional de este momento, es que se ha demostrado que lo importante es crear inmunidad a través de la vacuna.

La inmunidad de rebaño tal como se creía antes, es muy poco para este virus que tenemos, el coronavirus, con un montón de variantes que demuestra ser muy agresivo y que se difunde con increíble velocidad.

Por eso no se podía esperar, como sucedió con la gripe española al finalizar la guerra mundial 1914-18, que después de unos meses o unos años podía crearse esa inmunidad que se llama de rebaño.

La inmunidad de rebaño fue una hipótesis; pero no es posible esperar que haya 20 millones de personas muertas para que recién ahí quede inmunizado el resto.

Hoy tenemos las vacunas. Hubo varias que eran antiguas que se fueron reciclando. Finalmente en los últimos años se comenzó a utilizar el método de ingeniería genética, que se demostró el más seguro, se fabrica con tecnología farmacéutica precisa, genera numerosos anticuerpos y porque no tiene ningún tipo de riesgo.

Todos los países trataron de conseguir vacunas y algunos comenzaron a fabricarlas.

Después de un año de experimentación clínica hubo dos vacunas que se mostraron como las más eficaces, las más seguras y las más prometedoras ya que estaban fabricadas con la tecnología llamada ARN mensajero (ARN : ácido ribonucleico, componente de nuestra células). Por medio de esta técnica se inyectan en el cuerpo hebras de instrucciones genéticas llamadas ARN mensajero, moléculas que le dirán a nuestras células que fabriquen anticuerpos anti-COVID.  

Los países que estaban utilizando antiguas tecnologías, como eran virus que estaban atenuados, o virus muertos que provocaban anticuerpos, tenían el gran problema de siempre, que cuando uno quiere atenuar algo, no se puede graduar hasta dónde se atenúa. Si está muy atenuado no da anticuerpos, si está poco atenuado produce la enfermedad. Esa es una tecnologia del pasado. Del siglo XX, del siglo XIX.

Pasamos al Siglo XXI. Nosotros tenemos acceso a estas dos vacunas. Una que fue desarrollada por un grupo nuevo que se creó hace 10 años, que se llama Moderna Farmacéutica en Estados Unidos, dirigida  por Stephane Bancel, ingeniero francés graduado en la Escuela Central de Paris, que ha trabajado durante muchos años en el tema de vacunas, y la otra es la de Pfizer, asociada con el grupo alemán BioNTech, que era el verdadero fabricante pero no tenía capital para desarrollarla.

Así que nuestras posibilidades estaban en gestionar cualquiera de estas dos vacunas que son las que se pueden utilizar en dos o tres dosis, si es necesario, sin riesgo. Las complicaciones son muy bajas.

Todo el mundo demandaba y la oferta era insuficiente. Argentina tuvo la disponibilidad de Sputnik V, la vacuna rusa, que tiene dos componentes. Una primera dosis y una segunda. La segunda no es complementaria, sino que es necesaria para que funcione bien pero la cantidad era insuficiente. También estaban las vacunas chinas, fabricadas por cuatro empresas, pero producen pocos anticuerpos y baja inmunidad. El gobierno vio que con esas vacunas no alcanzaba para cubrir a toda la población.

 

EL PEDIDO DE KICILLOF

Ante esta situación y viendo la posibilidad de colaborar accedí al pedido de la gobernación de la provincia de Buenos Aires.

Axel Kicilloff, a través de su equipo, sobre todo su ministro de Seguridad Sergio Berni, contactaron a diplomáticos argentinos que están en Europa. En mi caso fue a través de la Embajadora Elena Mikusinski que había sido cónsul en Francia, y que está actualmente en Ucrania; Elena me contactó y a partir de ese momento le dije que realmente no valía la pena ningún esfuerzo si no se consigue una vacuna pensando en el futuro.

Por un lado entonces estaba la opción del gran monopolio de Pfizer, que es un gigante, que hizo muchísima plata con Viagra, que trabajan en el mercado que les rinde más dinero; me pareció que no valía la pena entrar en esa variante; fue así que me pareció logico tratar con gente joven de una empresa que estaba produciendo y usándo la vacuna ARN mensajero muy bien. Contacté entonces directamente al director general de Moderna, que es francés.

Antes hablé con Axel Kicillof. Pedí, sobre todo, que si querían que yo actuara necesitaba algo por escrito, una carta donde constara que tienen el deseo de que yo colaborara oficialmente. A partir de ahí fue mucho más simple.

Hace 50 años soy médico, y hace 40 años estoy en Francia en el mundo científico, en la Unión Europea, y tengo contacto con estas empresas y sobre todo con Moderna. Contacto científico y de cooperación internacional. De esa manera accedieron. Fue difícil pero se avanzó y en tres meses se logró obtener 20 millones de vacunas Moderna para Argentina. Stephane Bancel, presidente de Moderna, me puso en contacto directamente con los representantes en América Latina de Moderna y sobre todo, lo que dijo el presidente de Moderna es que las vacunas tenían que ser destinadas para toda la Argentina, no solamente para la provincia de Buenos Aires, sino también para todo el país.

 

PARA TODA LA ARGENTINA.

Esa era la política de la empresa. Inmediatamente Axel Kicillof dio su acuerdo y a partir de ahí se contactó con Carla Vizzotti, la ministra actual de Salud, y con Cecilia Nicolini, asesora de vacunas del presidente Alberto Fernández. Yo con el teléfono permanente de París hacia Boston, que es donde está radicada la empresa y del otro lado la gente de Provincia de Buenos Aires, que ya había pasado el tema a Nación, se logró que en tres meses se firme un convenio para que en los próximos meses, llegando a fin de año, no antes, van a asegurar 20 millones de dosis de lo que yo considero que es la mejor vacuna que existe actualmente para la Covid 19.

 

20 MILLONES DE MODERNA

Desde que yo tomé contacto con el presidente de Moderna, dijeron que ya estamos en la lista de espera porque todas las semanas les llegan pedidos de todo el mundo. Eso fue en abril. A partir de esa fecha está en un turno y es posible que a partir de noviembre, diciembre, ya se pueda comenzar a enviar. Está programado que en los primeros meses de 2022, llegue la mayor parte de esos 20 millones prometidos y luego un poco más puede ser un plan, para que se pueda instalar la produccion de vacunas Moderna en América Latina y sobre todo en la Argentina.

Moderna en este momento, que está en Boston y tiene tres centros de fabricación en USA, está instalándose en Suiza y en España, tomando empresas partenaires que no están muy desarrolladas, pero que conocen bien de inmunología. Moderna les compra todo el material necesario y la equipan para que puedan producir esta vacuna. Lo están haciendo en Suiza, en España, y si en Argentina hay alguna empresa interesada seguramente también tendrá la posibilidad. Y un dato importante en este sentido es que Moderna no es una empresa destinada solamente para hacer vacunas para la enfermedad viral, sino que trabaja en el tratamiento futuro contra el cáncer. Es el tratamiento más eficaz que actúa sobre el ácido ribonucleico.

 

POR EL HOSPITAL IDEAL, POR LA SALUD PARA TODOS

Vine a Francia porque creí y sigo creyendo que la libertad, la igualdad y la fraternidad son clave en la vida de todos nosotros, de una nación, de una república, de la convivencia y los derechos del hombre y de la mujer, los DDHH.

Vine a un congreso, conocí este sistema y me quedé.

Nací en la provincia de Santa Fe, en un pueblito.

Hijo de un maestro rural que luego fue médico, y una madre cordobesa farmaceútica.

Estudié en Rosario Medicina y cuando quise hacer una residencia en los años 70 fui a Buenos Aires porque quería hacer cirugía.

Todo eso funcionó bien. Fui residente en el Hospital de Clínicas que se acababa de inaugurar. Me ofrecieron ser el presidente de la asociación de médicos residentes, integraba la Federación de Médicos Residentes; daba clases de Anatomía ad honorem en la Facultad de Medicina (UBA), en frente del hospital de Clinicas; trabajaba todo el día haciendo guardias e investigación, mis compañeros me eligieron como jefe de Residentes. Hasta ahí bien.

En un momento llegó el Proceso. Videla y sus amigos.

Los vimos venir. Pidieron hacer una lista de los activistas en el Hospital de Clínicas y por supuesto en esa lista estaba yo.

Era como la radio de ustedes, rebelde, no rebelde por nada, rebelde contra un sistema que no dejaba avanzar. Nosotros queríamos que el hospital público funcionara a la mañana, a la tarde, a la noche de manera continua. No que a la mañana se operara, se atendiera y a la tarde ganar plata en las clínicas y a la noche que se quede cualquiera. Queríamos que fuera una máquina sanitaria que funcione.

Todo eso me hizo pasar un mes en la Escuela de Mecánica de la Armada (Esma). Me fueron a buscar a casa en abril.

El Proceso comenzó en marzo, en abril yo ya estaba secuestrado. Un día a las cinco de la mañana me tiraron en el suelo de un Falcon. Me pasé un mes en “capuchita.”  Estuve desnudo, hacía frío. Me ataron las manos con alambre en la espalda y los tobillos también. Luego me pusieron esposas, cadenas, me vendaron los ojos y encapucharon, comía cada dos días algo y me empezaron a meter electricidad para que cuente por qué yo estaba en la lista. Ellos querían saber y después de un mes gracias a que mucha gente se movió afuera, me metieron una semana en un rincon para que no escuche más voces, como si me iba a olvidar de todo, me dijeron “tomátelas, no vuelvas más a ese hospital, no vuelvas a la Universidad a enseñar Anatomía”.

Salí y no me fui enseguida, conseguí un trabajo de médico en la Asociación de Periodistas de Buenos Aires, fui residente unos meses en la Fundacion Favaloro y luego decidí irme porque no había futuro para mí. Mis amigos, mis compañeros seguían desapareciendo. Tuve posibilidad de tener una beca en Francia. Ahí cambiaron las cosas.

El hospital público que funcionara todo el tiempo lo encontré en Francia, en Argentina no se podía hacer.

Encontré muchas cosas, Libertad, Igualdad y Fraternidad. No es ideal, no es para todos pero se puede conseguir mucho más. Fundé una familia, tuve mis hijos. Pude hacer aquello por lo que en la Argentina casi me matan. Por el hospital ideal, por la sanidad, por la salud para todos. En Francia terminé con ese reconocimiento de la Legión de Honor. Así es la vida.

Abrí las puertas del hospital Broussais y luego del hospital Pompidou y la Universidad de París para quienes querían formarse en cirugía, y especializarse post-grado, no solamente para la argentinos, para latinoamericanos, eso contribuyó para que recibiera la condecoración de Chevalier de la Legión de Honor de la Republica Francesa, porque fueron embajadores de países latinoamericanos que contaron que yo sin necesidad de grandes legajos abría las puertas para que pudieran formarse jóvenes profesionales y volver a ejercecer capacitados a su lugar de origen, asi se armó una muy buena cooperación entre Francia y los países latinoamericanos a partir de ese momento.

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