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ECOLOGIA

22 de junio de 2021

La brama, el grito animal

En este relato, Roberto Michelena nos narra la soberbia experiencia de la brama del ciervo colorado en los caldenales pampeanos. Este fenómeno de vigorosa belleza ocurre en un extenso territorio que fue de los indios, luego de los expropiadores tras la Conquista del Desierto, hoy es Parque Provincial desde 1965. Y está totalmente prohibida la caza.

La Reserva Provincial Parque Luro, a 35 km de la ciudad de Santa Rosa, en La Pampa, constituye la única reserva natural de caldén en el mundo. Su enorme superficie de 7.600 hectáreas contiene una historia centenaria Es parte de una amplia región de antiguas tierras pobladas por pampas y ranqueles.

Allí el aristócrata español Pedro Luro construyó el establecimiento San Huberto, y estableció el primer Coto de Caza privado del país, importando en 1909  ciervos colorados y jabalíes desde Europa, y  faisanes desde la China. El área preserva nuestro típico bosque nativo de caldén, y podríamos decir que atrapa generosamente la expresión de la naturaleza...

En este marco, el avistaje de ciervos en brama constituye un atractivo turístico único en el país. Todos los años durante los meses de marzo y abril, los ciervos machos, siguiendo su instinto de reproducción, se movilizan a través del monte para formar su propio harén de hembras. La brama es un llamado de la naturaleza, donde el ciervo en su etapa de apareamiento ansía preservar la especie y marcar territorio. Los machos buscan a sus hembras mediante un sonido estridente conocido como bramido.

La Reserva está preparada y ofrece la posibilidad de vivir esta experiencia respetando los límites que la naturaleza impone. El ciervo macho tiene una hermosa cornamenta ósea con varias puntas de acuerdo a su edad. Cada año la pierde, se refugia en el monte, y allí comienza a formar el remplazo, inicialmente de textura de gamuza, con una nueva punta. Al final de cada año, porta  una cornamenta de tantas puntas como años tenga. En el momento de máximo desarrollo de sus astas, abandona el monte cerrado de caldén y ocupa las áreas con pastizales. Allí compite con otros machos para formar su harén. Es el momento de la brama, un grito de guerra que hace temblar el monte. Es posible vivir esta maravilla de la naturaleza, en cabañas ubicadas dentro del monte y escuchar sus bramidos durante parte del día y durante las noches.

También, al atardecer, con guías especializados,  se organizan caminatas por senderos entre el monte de caldenes. Al fin del camino, se encuentran avistaderos rudimentarios de madera, desde donde los turistas, sin ser vistos, pueden observar con largavistas a los ciervos machos en dura pelea por las hembras, tras el bramido que suena como un grito de guerra. Cuando se hace la noche, los visitantes inician el regreso, provistos de linternas. Es una hermosa aventura donde se despliega la frescura del monte, el canto de los grillos y los bichos de luz danzando en lo profundo de la noche. Con miles de estrellas que titilan contra el fondo oscuro del cielo. Es imposible describir en un relato lo que se vive en esos momentos. Obra fantástica de la Creación… 
                                                     

ROBERTO MICHELENA

 

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