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ECOLOGIA

1 de abril de 2021

La red ferroviaria y su relación con la deforestación del monte nativo en Argentina

Por: Carlos Rodriguez

El Ing, Agrónomo Roberto Michelena, investigador y experto del INTA CASTELAR durante más de 40 años, comparte sus investigaciones sobre el desmonte del bosque nativo, un tema de inmediata actualidad a la luz del daño ecológico y el cambio climático que afecta a todo el planeta. En un comienzo el desmonte se vinculó al desa-rrollo de la red ferroviaria y avanzado el siglo XX a la actividad agropecuaria, con la consiguiente “limpieza de tierras” que hoy azota a la Argentina.

Mi vida se desarrolló en Castelar, localidad muy vinculada con el Ferrocarril, especialmente el D.F. Sarmiento. Como usuario frecuente de este medio de locomoción, durante mis esperas en la estación, me surgió la idea de estimar la relación del gran esqueleto de la red ferroviaria constituido por los millones de durmientes que la integran y el desmonte de los bosques nativos. Esta idea se fortaleció a través de muchos viajes realizados por todo el país, durante mis 40 años de actividad profesional.

 

Historia del Ferrocarril

La red ferroviaria comenzó en 1855 a través de contratos firmados entre empresas inglesas y el Estado. En 1857 se inauguró en Buenos Aires la primera línea férrea entre la estación Del Parque (actual Teatro Colón) y la estación Floresta. Este ramal marcó el inicio del Ferrocarril Oeste, antecesor del Ferrocarril Domingo Faustino Sarmiento. En 1870 ya había 722 Km de vías.

Entre 1870 y 1914 se construyó la mayor parte de la red ferroviaria argentina con capital inglés, francés y nacional.

El Estado argentino tuvo una importante participación en la red ferroviaria, mediante los llamados “ferrocarriles de fomento”, líneas que iban a lugares “no rentables”. Así se construyó el Ferrocarril General Belgrano, el más extenso de la red.

En los inicios de la década de 1890, la red ferroviaria tenía una extensión de 9.400 Km. A fines del siglo XX existían alrededor de 16.500 km de vías. Esta red llegó a ocupar el décimo lugar en el mundo con alrededor de 47.000 Km de vías a principios de la década de 1950.

A partir de la década del 70 se inicia un período de regresión y el desarrollo paulatino de planes de cierre de ramales y levantamiento de vías. De esta forma, en 1976 había alrededor de 41.000 Km de vías y en 1980, se había reducido a 36.000 Km. La reducción de la red ferroviaria de acentúa en la década de 1990 y en la actualidad alcanza una extensión de 34.059 Km, con tres anchos de vías.

Los principales ferrocarriles de la red son: General Bartolomé Mitre, General Roca, General San Martín, Domingo Faustino Sarmiento (todos de trocha ancha), General Belgrano (trocha métrica o angosta) y el General Urquiza (trocha estándar o universal) entre otros.

La extensa red ferroviaria de Argentina, construida por los ingleses, franceses y el Estado nacional, tuvo como motivo principal la extracción, comercialización y exportación de madera, tanino, cueros, carne y granos.

Los antiguos durmientes provenían del Quebracho Colorado: Chaqueño” (Schinopsis balansae) y “Santiagueño”( Schinopsis lorentzii), que es una especie de madera muy dura, rica en taninos y de muy lento crecimiento.

La región productora lo constituyó principalmente la Región Chaqueña en el norte de Argentina, que abarca grandes áreas, principalmente de las provincias de Chaco, Santiago del Estero, Formosa y Salta.

Con este objetivo de producción de durmientes, madera para varillas y postes de alambrado, construcción y carbón, se desarrolló un proceso de deforestación o desmonte de la vegetación natural a fines del siglo XIX. Si bien este proceso fue inicialmente lento por la acción de los hacheros, en la segunda mitad del siglo XX se hizo más intenso mediante el uso de maquinaria pesada como topadoras que pueden “voltear” hasta 50 ha por día. En la actualidad este proceso de desmonte de la vegetación natural sigue activo, mediante la “limpieza de las tierras” para agricultura (soja, maíz, trigo, girasol, algodón) y en menor medida para la ganadería.

 

Estimación de la cantidad de árboles y durmientes utilizados en la red ferroviaria.

Para la estimación de la cantidad de árboles y durmientes utilizados en la red ferroviaria argentina se trabajó con algunos supuestos y promedios en cuanto al ancho de las vías (trocha angosta, mediana y grande), tamaño de los durmientes (largo, ancho, espesor), fuste de los árboles, cantidad de postes a obtener por cada árbol, entre otros.

Se trabajó con valores promedios considerando el ancho variable de la trocha de las vías a lo largo del país y una gran variabilidad en el tamaño del árbol de quebracho, de acuerdo al clima, su edad, tipo de suelo y sanidad, entre otros. También es variable el tamaño de los durmientes cuya longitud oscila entre 3 y 2,60 metros; para la estimación se tomó una longitud de 2,70 metros.

Tamaño del durmiente: 2,70 m de largo, 0,20-0,24m de ancho y 0,12m de espesor.

Separación entre durmientes: 0,50 m

Fuste del árbol: 10m de alto y 0,50m de diámetro.

En base al fuste del árbol y el tamaño del durmiente, se supone que sería posible obtener 6 durmientes por cada árbol.

 

De acuerdo a su tamaño, cada durmiente tiene un volumen de madera de 0,078 m3.

Considerando una separación entre durmientes de 0,50m y un ancho de 0,20m habría un durmiente cada 0,70m de vía.

Por lo tanto habría 700 durmientes por Km de vía, lo que equivale a 54,6m3 de madera por Km de vía.

Como resultado del análisis, se puede estimar que en los 47.000 Km de vías férreas se utilizaron 32.900.000 de durmientes y se talaron con este solo objetivo, 5.483.300 árboles de quebracho colorado de gran fuste. El volumen de madera utilizado fue de 2.566.200 m3. Estimando un promedio estimado de 4 árboles grandes por hectárea, se habrían desmontado 1.370.825 ha de bosque. Estas cifras revelan el gran daño causado durante décadas sobre el bosque natural en el norte del país, a través de la deforestación, solamente para este fin.

En la actualidad los durmientes de quebracho están siendo reemplazados por durmientes de cemento. En muy pocos casos se siguen utilizando los durmientes de quebracho colorado.

 

Ingeniero Agrónomo Roberto Michelena

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