Sábado 3 de Octubre de 2026

Hoy es Sábado 3 de Octubre de 2026 y son las 09:25 - Una manera distinta de informar, con otro enfoque

  • 13.7º

13.7º

EL CLIMA EN Buenos Aires

ACTUALIDAD

3 de octubre de 2026

Caputo pidió confianza mientras prepara una reforma previsional que el Gobierno prefiere ocultar hasta después de las elecciones

El ministro de Economía defendió el rumbo de Javier Milei ante empresarios y confirmó que impulsará cambios en el sistema jubilatorio. La decisión de postergar los detalles expone el intento oficial de evitar el costo político de una medida que podría afectar a millones de jubilados y trabajadores.

El ministro de Economía, Luis Caputo, volvió a pedir confianza a los empresarios y defendió el programa económico del gobierno de Javier Milei, aunque al mismo tiempo confirmó que la Casa Rosada prepara una reforma previsional para después de las elecciones. La falta de precisiones sobre su contenido y la decisión de mantenerla fuera del debate electoral generan preocupación entre jubilados, trabajadores y organizaciones vinculadas a la seguridad social.

La estrategia oficial resulta clara: anunciar que habrá una reforma, pero evitar explicar antes de los comicios cuáles serán sus alcances. De esa manera, el Gobierno busca postergar el costo político de una medida que podría modificar las condiciones de acceso a la jubilación, el cálculo de los haberes y la situación de quienes ingresaron al sistema mediante moratorias.

Caputo realizó sus declaraciones durante el sexagésimo segundo Coloquio de IDEA, a través de una entrevista grabada con anticipación, mientras se encuentra en París, Francia, junto al presidente Javier Milei en el marco de la denominada Argentina Week.

Al referirse a la suba del riesgo país, el ministro intentó atribuir buena parte del deterioro al contexto internacional y a un “shock externo bastante brutal”. También sostuvo que existe temor entre algunos sectores a que la Argentina regrese a políticas anteriores, una explicación que vuelve a desplazar la responsabilidad del Gobierno sobre factores externos y sobre el temor político, sin asumir plenamente las dificultades generadas por su propio programa económico.

“Hubo una suba importante. Estamos en 600 puntos y la mitad hay que atribuirla al contexto internacional, que está afectando a todos los países con un shock externo bastante brutal”, afirmó Caputo. Luego agregó que también influye “el temor que tienen algunos de que se vuelva al pasado” y a “volver al infierno”.

El funcionario no brindó respuestas concretas sobre el impacto de las políticas oficiales en los ingresos, el consumo y las condiciones de vida de la población. En cambio, insistió en que el Gobierno continuará por el mismo camino y anticipó nuevas reformas, entre ellas una reducción de impuestos, cambios regulatorios, obras de infraestructura y medidas destinadas a disminuir el costo financiero.

El problema es que, mientras Caputo promete beneficios futuros para los empresarios, los sectores populares siguen soportando el deterioro de sus ingresos y el aumento de los costos cotidianos. La defensa de un modelo basado en el ajuste y la desregulación no estuvo acompañada por anuncios destinados a recomponer de manera urgente los salarios y las jubilaciones.

El ministro también aseguró que la Casa Rosada no quiere que la moneda continúe devaluándose porque, según afirmó, “la devaluación es solo sueldos miserables para la gente”. La frase resulta particularmente llamativa porque el Gobierno no explicó cómo piensa recuperar el poder adquisitivo perdido ni qué medidas tomará para evitar que la estabilidad cambiaria se sostenga sobre salarios y jubilaciones cada vez más bajos.

“Este es el camino a seguir y, si mirás los países vecinos, es el camino correcto”, sostuvo Caputo. Además, les pidió confianza a los empresarios y afirmó que la Argentina cuenta con recursos naturales y capital humano suficientes para convertirse en “un país espectacular”.

Sin embargo, ese futuro prometido vuelve a quedar condicionado a la espera de nuevas reformas, mientras el presente está marcado por el ajuste y la incertidumbre. Para la mayoría de la población, las promesas de crecimiento no alcanzan cuando los ingresos pierden capacidad de compra y las prestaciones sociales quedan sometidas a la lógica de la reducción del gasto.

Respecto de la reforma previsional, Caputo señaló que será “la última” de las modificaciones previstas y justificó su necesidad por la caída de la natalidad y por la incorporación de personas sin aportes durante los gobiernos del kirchnerismo.

El argumento oficial vuelve a poner el foco sobre quienes accedieron a una jubilación mediante moratorias, pero evita discutir las causas estructurales del problema previsional: el trabajo no registrado, los salarios insuficientes, la informalidad y las interrupciones en las trayectorias laborales. En lugar de reconocer esas dificultades, el Gobierno parece prepararse para presentar como un privilegio lo que para miles de personas fue la única posibilidad de acceder a un ingreso durante la vejez.

La confirmación de Caputo también se produjo mientras representantes del sector empresario expresaban respaldo al rumbo económico, aunque reconocían que persisten dudas sobre la continuidad de las reglas de juego. Alejandro Díaz, director ejecutivo de la Cámara de Comercio de Estados Unidos en la Argentina, sostuvo que el país avanza en una transformación pendiente desde hace décadas, pero advirtió que la incertidumbre política y electoral desalienta las inversiones.

“Vamos en la dirección correcta en un proceso de transformación que se demoró 30 o 40 años”, afirmó Díaz. No obstante, reconoció que el principal interrogante es político-electoral y que todavía no está claro qué sistema electoral regirá ni quiénes serán los candidatos, con excepción de Javier Milei.

Mientras Caputo intenta tranquilizar a los empresarios y defender un programa que todavía no se tradujo en una mejora concreta para amplios sectores sociales, el Gobierno mantiene bajo reserva el contenido de la reforma previsional. La decisión de postergar el debate hasta después de las elecciones expone una fuerte contradicción: la administración de Milei reclama respaldo para sus medidas, pero evita informar antes de los comicios qué cambios pretende aplicar sobre las jubilaciones y los derechos de los trabajadores.

COMPARTIR:

Comentarios

Tu comentario se publica directamente al enviarlo.

Aun no hay comentarios, sé el primero en escribir uno.