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31 de agosto de 2026

Gimnasia de Mendoza golpeó fuerte a Independiente y encendió la bronca en Avellaneda

Por: Carlos Rodriguez

El equipo mendocino se impuso 3-0 en el Libertadores de América con dos golazos de Facundo Lencioni y otro tanto de Esteban Fernández. El Rojo volvió a mostrar problemas ofensivos y terminó despedido entre silbidos, insultos y reclamos de sus hinchas.

Independiente sufrió una dura derrota como local al caer 3-0 frente a Gimnasia de Mendoza, en el Estadio Libertadores de América-Ricardo Enrique Bochini, por la séptima fecha del Torneo Clausura 2026, en un resultado que profundizó las dudas alrededor del equipo de Jadson Viera y provocó una fuerte reacción de los hinchas.

Esteban Fernández abrió el marcador sobre el cierre del primer tiempo, mientras que Facundo Lencioni apareció dos veces en el complemento para sentenciar una victoria que terminó siendo histórica para el conjunto mendocino. El resultado, además, le permitió a Gimnasia consolidar un presente que hace algunos meses parecía difícil de imaginar.

El partido tenía un atractivo especial porque ambos equipos llegaban con la posibilidad de quedar en lo más alto de la Zona B. Independiente podía alcanzar la línea de Vélez y Gimnasia, mientras que un triunfo le permitía incluso superar a sus competidores. Sin embargo, el desarrollo terminó mostrando una realidad muy diferente para el conjunto de Avellaneda.

Independiente asumió el protagonismo desde el comienzo y tuvo mayor posesión de la pelota durante buena parte del encuentro. Montiel y Zabala encontraron espacios por el sector izquierdo y Millán aportó movilidad para intentar desequilibrar a una defensa mendocina que, pese a la presión local, consiguió mantenerse ordenada.

El problema para el equipo de Viera fue que ese dominio territorial no se tradujo en situaciones claras de gol. Independiente manejaba la pelota, pero le costaba transformar esa superioridad en peligro concreto. Gimnasia, en cambio, apostaba por ataques rápidos y cada vez que conseguía acelerar encontraba espacios para inquietar a Rodrigo Rey.

La diferencia quedó expuesta a los 43 minutos. Cuando parecía que el primer tiempo podía terminar sin goles, Esteban Fernández recibió en las inmediaciones del área y sacó un potente derechazo que se metió en el arco de Independiente. El 1-0 castigó la falta de contundencia del local y premió la efectividad del conjunto dirigido por Darío Franco.

La reacción de los hinchas no tardó en llegar. Después del gol comenzaron a escucharse desde las tribunas los reclamos contra la dirigencia y el equipo. "Movete, Rojo, Movete", fue uno de los cánticos que se hicieron sentir en el estadio, en un clima que ya venía cargado desde antes del comienzo del encuentro.

El malestar también alcanzó a la comisión directiva. "La comisión, la comisión... se va a la p...", fue otro de los cantos que se escucharon durante la noche. Godoy fue uno de los primeros futbolistas en recibir silbidos y, cuando el árbitro marcó el final de la primera etapa, la reprobación se extendió a todo el equipo.

Viera decidió no realizar modificaciones durante el entretiempo y apostó por los mismos futbolistas para intentar revertir el resultado. Sin embargo, la respuesta que recibió fue prácticamente la peor posible.

Apenas habían transcurrido ocho minutos del complemento cuando Facundo Lencioni recibió la pelota y sacó un zurdazo extraordinario que se metió en el ángulo del primer palo de Rey. El remate fue inatajable y significó el 2-0 para Gimnasia, que comenzó a jugar con una confianza cada vez mayor.

El segundo golpe terminó de quebrar el partido y también provocó una reacción todavía más fuerte de las tribunas. Desde las plateas y las populares comenzó a escucharse el cántico "jugadores, la con... de su madre", mientras el nerviosismo se apoderaba de los futbolistas de Independiente.

Pero Lencioni todavía tenía reservado otro golpe. El volante volvió a probar desde larga distancia y, con una exquisita ejecución de zurda, le imprimió una curva espectacular a la pelota para establecer el 3-0. El remate recorrió una extensa distancia antes de ingresar al arco y se transformó en una de las imágenes más destacadas de la noche.

Con el resultado a favor y un rival completamente golpeado, Gimnasia manejó el trámite con tranquilidad. El conjunto mendocino se mostró sólido, aprovechó los espacios y estuvo incluso cerca de conseguir una diferencia todavía mayor. Independiente, mientras tanto, buscaba una reacción que nunca terminó de aparecer.

El equipo de Avellaneda tuvo algunas oportunidades para descontar, pero el nerviosismo, la falta de precisión y varias posiciones adelantadas terminaron conspirando contra cualquier intento de remontada. Cada pase equivocado era recibido con nuevos silbidos y la presión sobre los jugadores aumentaba a medida que transcurrían los minutos.

Los futbolistas de mayor experiencia fueron particularmente cuestionados por los hinchas, que apuntaron contra distintos referentes durante el complemento. Seoane también recibió los reproches de las tribunas. Los únicos que parecieron quedar al margen de la reprobación general fueron los jugadores más jóvenes.

El final encontró a Independiente completamente desdibujado y a Gimnasia celebrando una victoria de enorme importancia. El conjunto mendocino consiguió un triunfo histórico en su visita al Libertadores de América y confirmó que su presente excede ampliamente las expectativas que tenía a comienzos del año.

Darío Franco consiguió su séptima victoria en los últimos 12 partidos y Gimnasia quedó a solamente dos puntos de la zona de clasificación a la Copa Sudamericana. El rendimiento del equipo y los resultados obtenidos modificaron por completo el escenario para el conjunto mendocino, que inicialmente tenía como principal objetivo alejarse de la lucha por la permanencia.

La situación de Independiente, en cambio, quedó todavía más comprometida. El Rojo no convirtió en cinco de sus últimos seis partidos y acaba de desprenderse de Gabriel Ávalos, su máximo anotador, en un contexto en el que la falta de gol representa uno de los principales problemas del equipo.

La derrota no solamente complicó las aspiraciones deportivas del conjunto de Avellaneda, sino que volvió a poner en el centro de la escena la relación entre los hinchas, los jugadores y la dirigencia. La contundente caída ante Gimnasia dejó un estadio envuelto en silbidos y reclamos y aumentó la presión sobre Viera y su plantel.

Ahora Independiente deberá intentar reaccionar rápidamente. El próximo domingo visitará a Central Córdoba y, una semana después, recibirá a San Lorenzo, dos compromisos que aparecen como importantes para determinar si el equipo consigue recuperar estabilidad o profundiza la crisis futbolística.

Gimnasia, en cambio, llega con el ánimo por las nubes después de tres victorias consecutivas. El próximo desafío será todavía mayor: recibirá a Boca, antes de visitar a Defensa y Justicia en Florencio Varela. El conjunto mendocino afrontará esos partidos con una confianza que parecía impensada meses atrás y con la ilusión de seguir escalando en la tabla.

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