DEPORTES
30 de junio de 2026
Brasil sufrió, reaccionó a tiempo y eliminó a Japón con un gol agónico en Houston
La Canarinha perdía 1 a 0 por un error en la salida, pero lo dio vuelta en el segundo tiempo con goles de Casemiro y Gabriel Martinelli. El equipo de Carlo Ancelotti avanzó a los octavos de final del Mundial 2026.
Brasil tuvo que sufrir más de lo esperado, pero sacó adelante un partido durísimo ante Japón y se clasificó a los octavos de final del Mundial 2026. En Houston, la Canarinha ganó 2 a 1 por los dieciseisavos de final gracias a una gran reacción en el segundo tiempo y a un gol agónico de Gabriel Martinelli.
El conjunto japonés estuvo cerca de dar uno de los golpes de la ronda. Kaishu Sano abrió el marcador en la primera etapa y puso contra las cuerdas a un Brasil incómodo, impreciso y sin respuestas durante buena parte del encuentro.
Sin embargo, el equipo de Carlo Ancelotti cambió la cara en el complemento. El entrenador movió piezas, arriesgó con variantes ofensivas y encontró la remontada con los tantos de Casemiro y Martinelli, que aparecieron en los momentos decisivos.
El partido comenzó trabado y con Japón ejecutando casi a la perfección su plan. El equipo asiático se plantó con una línea de cinco defensores, cerró los espacios y obligó a Brasil a circular lejos del arco rival.
La Canarinha tuvo la pelota, pero no encontró caminos. Marquinhos, Gabriel Magalhaes y Alisson participaron demasiado en la salida, una señal de que Japón lograba cortar las conexiones brasileñas en la mitad de la cancha.
Las situaciones de gol fueron escasas durante la primera parte. Brasil no pudo acelerar, sus volantes tuvieron una tarde incómoda y los delanteros quedaron aislados frente a una defensa japonesa compacta y muy disciplinada.
A los 29 minutos llegó el golpe. Danilo intentó salir con un pase hacia el medio, pero Kaishu Sano leyó la jugada, interceptó la pelota en la mitad de la cancha y lanzó una rápida transición.
El mediocampista japonés eliminó a un marcador, avanzó algunos metros y sacó un remate bajo y preciso, junto al palo, para poner el 1 a 0 y encender la alarma brasileña.
Desde ese momento, Brasil empezó a mostrar señales de desesperación. El equipo no lograba romper la presión japonesa, jugaba demasiado estático y encontraba pocos espacios para progresar.
Japón, con la ventaja, sostuvo el orden y trató de jugar con el apuro rival. Su gran déficit estuvo en el uso de la pelota cuando pudo atacar, porque le faltó claridad para aprovechar mejor los espacios que Brasil empezaba a dejar.
Ancelotti entendió que debía modificar el partido y en el segundo tiempo tomó una decisión fuerte: sacó a Lucas Paquetá y mandó a la cancha a Endrick para acompañar a Matheus Cunha en la delantera.
El cambio le dio otra presencia ofensiva a Brasil. Sin brillar, la Canarinha empezó a empujar más cerca del área japonesa, especialmente a partir de centros, segundas jugadas y apariciones de sus volantes.
Bruno Guimarães tuvo una chance clarísima cuando apareció en el punto penal para conectar de cabeza, pero Suzuki respondió con una gran atajada y evitó el empate.
Poco después, Brasil volvió a lastimar por arriba. Un centro al segundo palo derivó en una pelota bajada al medio y Casemiro, abajo del arco, cabeceó contra un defensor japonés en otra oportunidad inmejorable.
Japón tuvo una chance para castigar de contraataque, con Brasil mal parado, pero no logró resolver bien la jugada y dejó pasar una oportunidad que pudo haber cambiado la historia.
El empate brasileño parecía cada vez más cerca y finalmente llegó. Gabriel Magalhaes envió un centro perfecto desde la izquierda hacia el segundo palo y Casemiro apareció con un frentazo para marcar el 1 a 1.
El gol le dio razón a Ancelotti, que había sostenido al mediocampista pese a un primer tiempo flojo. Casemiro respondió en el área, donde Brasil necesitaba presencia, carácter y jerarquía.
Japón sintió el impacto. En la jugada siguiente, Vinícius Júnior desbordó por izquierda, eliminó a dos marcadores, uno de ellos con caño incluido, y definió de puntín. Entre Suzuki y el palo salvaron a los asiáticos del segundo.
Después de ese tramo de vértigo, el partido volvió a estabilizarse. Brasil siguió buscando, pero Japón resistió con esfuerzo y parecía llevar la definición al alargue.
Sin embargo, a los 96 minutos apareció la jugada que selló la clasificación. Bruno Guimarães recibió en la puerta del área, amagó con rematar de zurda y detectó una desatención en el fondo japonés.
El mediocampista filtró un pase perfecto para Gabriel Martinelli, que entró al área y definió rápido, abriendo el pie contra el palo, para poner el 2 a 1 y desatar el festejo brasileño.
Japón, que había estado muy cerca de sostener su plan hasta el final, quedó eliminado con dolor después de competir de igual a igual y exigir al máximo a uno de los candidatos.
Brasil, en cambio, sobrevivió a una noche complicada, mostró carácter para remontar y avanzó a los octavos de final del Mundial 2026. La Canarinha no brilló, pero reaccionó a tiempo y volvió a demostrar que, incluso en partidos incómodos, tiene jerarquía para resolver sobre el final.
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