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30 de abril de 2026

La inmunología: un sentido que percibe y responde al entorno

Por: Carlos Rodriguez

Un instituto del CONICET y la UNR, entre los primeros de Argentina en estudiar el sistema inmune, explora sus funciones y su naturaleza transversal a todos los órganos y tejidos del cuerpo humano.

“Existe una definición del investigador Edwin Blalock, que propone al sistema inmune como el sexto sentido, porque es capaz de censar aquello que está a nuestro alrededor, generar sistemas de alerta, de defensa y posteriormente de reparación”, subraya Ana Rosa Pérez, investigadora del CONICET y directora del Instituto de Inmunología Clínica y Experimental de Rosario (IDICER, CONICET-UNR), abocado a estudiar esta temática desde mediados de 1970.

Si bien una de las funciones primordiales del sistema inmune es la protección frente a patógenos, no es su única tarea; también protege al organismo contra el desarrollo de tumores, cumple un papel hemostático fundamental e interviene en múltiples procesos como el embarazo o la reparación de heridas. “Aunque no estemos enfermos, el sistema inmune está funcionando e interviniendo en muchos otros fenómenos que son vitales”, detalla Pérez.

Natalia Santucci, también investigadora del CONICET en el IDICER, añade que este instituto ha sido de los pioneros en Argentina en demostrar que en patologías infecciosas como la tuberculosis o el mal de Chagas, el sistema inmune no actúa aisladamente sino que mantiene diálogo constante con otros sistemas del cuerpo humano. Este enfoque, producto en parte de hallazgos significativos surgidos del IDICER, propone que por ejemplo la respuesta al estrés que produce una infección, se da gracias a la comunicación crucial con los sistemas inmunológico, neuroendocrino y metabólico.

Según explica la investigadora, tras años de estudio, el paradigma sobre el sistema inmune cambió, hoy se lo entiende como una red transversal a todos los órganos y tejidos: “A lo largo del cuerpo hay células inmunitarias trabajando para mantener la armonía”. Y ahonda: “Son ellas las que deciden tolerar lo que es extraño pero inofensivo, como microbios del ambiente o un embrión que se implanta en el embarazo; pero también las que poseen la plasticidad suficiente para detectar y eliminar una amenaza, como un patógeno externo o una célula propia que ha mutado”.

Este sistema también puede desequilibrarse por un exceso o por un déficit de actividad. Según el contexto, ciertos agentes pueden modular la respuesta inmunitaria. Por ejemplo, las células tumorales pueden suprimir la respuesta inmune para garantizar su persistencia. En cambio, en las enfermedades autoinmunes se produce un reconocimiento erróneo de lo propio, lo que rompe el equilibrio de tolerancia y lleva al sistema a atacar los propios tejidos.

Las células inmunológicas que valieron un premio Nobel

Para que el sistema inmune funcione con precisión, la regulación es fundamental y ocurre en dos niveles: uno externo (el sistema neuroendocrino) y otro interno, propio de la inmunidad. En este último, las protagonistas son las células T reguladoras, un subtipo de células inmunológicas que actúan como un freno de precisión. Descubiertas por Shimon Sakaguchi, Mary E. Brunkow y Fred Ramsdell, su hallazgo fue clave para el Nobel de Fisiología o Medicina 2025.

Al respecto, advierte Santucci: “Cuando el equilibrio se rompe, las T reguladoras no funcionan adecuadamente”. Ana Rosa Pérez añade que estas células son un “arma de doble filo”. Si fallan o son escasas, el cuerpo pierde la capacidad de frenar a sus propios soldados y puede atacarse a sí mismo (autoinmunidad). Por el contrario, si su actividad es excesiva, pueden apagar defensas necesarias, permitiendo que un tumor avance o que una infección persista. De este modo, la salud depende de que esta comunicación entre lo interno y lo externo mantenga su sintonía.

Estudiar inmunología

En el IDICER todas las líneas de investigación abordan estas cuestiones. Su enfoque neuro-inmuno-endócrino marca la identidad científica del instituto, una perspectiva que hace a sus investigadores entender la inmunidad como un proceso sistémico.

Pérez y Santucci enmarcan sus investigaciones en la regulación neuro-inmuno-endócrina aplicada al Chagas y a la tuberculosis. “Evaluamos cómo se desequilibra el eje que comunica al cerebro con las glándulas suprarrenales”, explica Santucci. Este circuito libera hormonas como el cortisol, que actúa como un moderador: por un lado, evita que una respuesta inmune excesiva dañe órganos vitales como el corazón o los pulmones, pero, por otro, esa supresión facilita que la infección persista. En ambas enfermedades, este balance se rompe, convirtiéndose en un factor clave de la patología.

El sistema inmune posee funciones tanto proinflamatorias como antiinflamatorias, que actúan de manera coordinada para mantener la homeostasis. “En presencia de una patología -infección, tumor, alergia, etc.-, ese equilibrio se modifica para preservar la estabilidad del organismo. En general, se observa un desbalance entre los componentes proinflamatorios y antiinflamatorios”, afirma Pérez, y aclara que las células T regulatorias son parte del componente anti-inflamatorio.

“El valor del premio Nobel 2025 es la demostración fehaciente de la existencia de las células T reguladoras y su constante accionar en el equilibrio inmunológico ya que durante muchos años se pensó que no existía una contrarregulación del sistema inmune”, concluye Pérez.

Referencias bibliográficas:

Pérez, A. R., Roggero, E., Nicora, A., Palazzi, J., Besedovsky, H. O., Del Rey, A., & Bottasso, O. A. (2007). Thymus atrophy during Trypanosoma cruzi infection is caused by an immuno-endocrine imbalance. Brain, behavior, and immunity, 21(7), 890-900.https://doi.org/10.1016/j.bbi.2007.02.004

Roggero, E., Pérez, A. R., Tamae-Kakazu, M., Piazzon, I., Nepomnaschy, I., Besedovsky, H. O., … & del Rey, A. (2006). Endogenous glucocorticoids cause thymus atrophy but are protective during acute Trypanosoma cruzi infection. Journal of Endocrinology, 190(2), 495-503. https://doi.org/10.1677/joe.1.06642

Santucci, N., D’Attilio, L., Kovalevski, L., Bozza, V., Besedovsky, H., Del Rey, A., … & Bottasso, O. (2011). A multifaceted analysis of immune-endocrine-metabolic alterations in patients with pulmonary tuberculosis. PLoS One, 6(10), e26363. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0026363

Del Rey, A., Mahuad, C. V., Bozza, V. V., Bogue, C., Farroni, M. A., Bay, M. L., … & Besedovsky, H. O. (2007). Endocrine and cytokine responses in humans with pulmonary tuberculosis. Brain, behavior, and immunity, 21(2), 171-179. https://doi.org/10.1016/j.bbi.2006.06.005

Fuente: conicet.gov.ar

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