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9 de marzo de 2026

El petróleo se dispara por la guerra en Medio Oriente y crece el temor a un “lunes negro” en los mercados

Por: Carlos Rodriguez

El barril superó los 118 dólares en la apertura de los mercados asiáticos tras la escalada bélica entre Estados Unidos, Israel e Irán. Los futuros de Wall Street y las bolsas asiáticas anticipan fuertes caídas mientras crece la preocupación por el impacto global.

La guerra iniciada por Estados Unidos e Israel en Medio Oriente provocó una fuerte suba del precio del petróleo y encendió alarmas en los mercados financieros globales. En la apertura de las operaciones en Asia, el barril llegó a superar los 118 dólares, mientras los índices que anticipan el comportamiento de las acciones mostraban fuertes pérdidas y alimentaban el temor a un lunes negro en las bolsas de todo el mundo.

El petróleo superó los 118 dólares tanto en la referencia Brent europea como en la versión WTI de Estados Unidos. Las subas rondaron el 25 y el 27 por ciento respectivamente, reflejando la preocupación de los inversores por el impacto que podría tener la guerra en la economía mundial y, en particular, en la inflación estadounidense.

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El propio presidente Donald Trump admitió que el encarecimiento del crudo podría trasladarse a los precios. Sin embargo, defendió la ofensiva militar y relativizó sus efectos económicos.

“Los precios del petróleo a corto plazo, que caerán rápidamente cuando termine la destrucción de la amenaza nuclear iraní, son un precio muy bajo a pagar por la seguridad y la paz de Estados Unidos y del mundo. ¡Solo los necios pensarían diferente!”, publicó Trump en su propia red social, donde firmó como “Presidente DJT”.

El impacto también se reflejó rápidamente en los mercados bursátiles asiáticos. El índice S&P ASX200 de la bolsa de Australia, que mide el comportamiento de las principales empresas del país, registró una caída inicial de 3,25 por ciento en las primeras operaciones y llegó a marcar pérdidas cercanas al 4 por ciento.

En Corea del Sur, el índice KOSPI abrió con un desplome cercano al 8 por ciento, mientras que en Japón el índice Nikkei arrancó la jornada con una caída aproximada del 7 por ciento.

Los indicadores que anticipan el comportamiento de Wall Street también mostraban retrocesos. Los futuros del US30 y del US500, que reflejan el desempeño esperado de las principales compañías industriales y del mercado accionario estadounidense, caían cerca del 2 por ciento. A su vez, el índice US2000, que sigue la evolución de unas dos mil empresas de menor capitalización y suele tomarse como referencia del estado de las pequeñas compañías en Estados Unidos, registraba pérdidas cercanas al 4 por ciento.

El mercado financiero estadounidense, además, todavía intenta digerir otra noticia que generó inquietud entre los inversores. El mayor operador mundial de fondos de inversión, BlackRock, decidió el viernes restringir los retiros de capital en uno de sus fondos dedicados a créditos para pequeñas empresas y profesionales.

La firma aplicó un límite que permite retirar solo el 5 por ciento del capital invertido, a pesar de que algunos accionistas habían solicitado rescatar hasta el 9 por ciento de sus participaciones.

En el caso del petróleo, la suba también estuvo impulsada por informaciones sobre ataques a refinerías y depósitos de combustible tanto dentro del territorio iraní como en otros países del Golfo Pérsico.

A esto se sumaron las amenazas de posibles ataques contra la isla Kharg, un punto estratégico por donde se exporta alrededor del 90 por ciento del petróleo iraní hacia el mercado internacional.

El líder de la oposición israelí, Yair Lapid, sostuvo que su país debería “destruir todos los campos petroleros y la industria energética de Irán en la isla de Kharg”, una acción que, según afirmó, “arruinará la economía de Irán y derrocará al régimen”.

En un mensaje publicado en la red social X, Lapid afirmó que la guerra debería terminar solo cuando el régimen iraní haya caído, sus instalaciones nucleares hayan sido destruidas y su industria de misiles balísticos desmantelada, además de la destrucción de Hezbollah en el Líbano.

La escalada bélica ya provocó una fuerte reducción en la oferta mundial de crudo. Según una estimación de la consultora MacroEdge, el conflicto generó la mayor caída histórica en la provisión de petróleo, con una reducción cercana a los 20 millones de barriles por día.

Hasta ahora, el mayor recorte de suministro se había producido en 1976 durante la Revolución Islámica en Irán, cuando la caída del sah y el inicio del gobierno de los ayatolás redujeron la oferta global en unos 5,6 millones de barriles diarios.

El impacto del conflicto no se limita al mercado petrolero. La guerra en Medio Oriente también está afectando el precio de otros commodities clave para la producción de combustibles.

Entre ellos se encuentra la soja, un cultivo central para la fabricación de biodiésel, que también registra subas significativas en los mercados internacionales. Tendencias similares se observan en el maíz y el trigo.

En países exportadores de granos, como la Argentina, esta situación podría mejorar el valor de las ventas externas. Sin embargo, para los productores agropecuarios se abre un dilema: vender ahora aprovechando los precios más altos o esperar para ver cómo evoluciona el conflicto y cuál será su impacto final tanto en los valores internacionales como en el tipo de cambio local.

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