ECONOMíA
25 de febrero de 2026
¿Milagro o espejismo? El truco matemático detrás del supuesto crecimiento económico de Javier Milei

La ilusión social construida sobre el engaño dura un tiempo, hasta que la indomable fuerza de las evidencias deja al desnudo el desastre económico provocado por el gobierno de Javier Milei, donde el anunciado repunte esconde un estancamiento real y una preocupante tendencia a la recesión.
El mundo libertario vende crecimiento donde existe estancamiento. El alza anual del Estimador Mensual de Actividad Económica se explica por el arrastre estadístico del último trimestre de dos mil veinticuatro y no por una mejora genuina de la economía. A la vez, la baja de la inflación se sostiene con anclas recesivas como la caída del salario real, el atraso cambiario, la apertura importadora y la consecuente destrucción del entramado productivo nacional. La economía de 2025, la que iba a crecer “como pedo de buzo (Javier Milei sic)”, no mostró una recuperación genuina a pesar del discurso oficialista.
El dato oficial muestra un alza del cuatro coma cuatro por ciento anual en el Estimador Mensual de Actividad Económica, pero buena parte de esta variación se explica por el denominado arrastre estadístico de un último trimestre de dos mil veinticuatro favorable. En la medición punta a punta, el año pasado fue de estancamiento y no cerró en terreno negativo por el avance de los sectores de intermediación financiera, hidrocarburos, minería y agro. También operó “la magia” del Instituto Nacional de Estadística y Censos de Marco Lavagna, con una sospechosa revisión de la serie desestacionalizada que afectó a seis meses anteriores a la publicación de septiembre pasado.
Fue un toqueteo de cifras para eludir una economía en recesión, aunque la mayoría de los actores económicos no necesitan las estadísticas de Milei para saber que la actividad viene en pendiente descendente. Para evitar la confusión deliberada de la amplia red de difusión conviene precisar el concepto de arrastre estadístico. De este modo, la tendencia a la exageración de Milei y sus seguidores quedará, por lo menos, parcialmente neutralizada. Este efecto matemático ocurre cuando el nivel de actividad al final de un año es superior al promedio de ese mismo año, funcionando como una herencia que el año entrante recibe del anterior.
Si la economía viene creciendo con fuerza en el último trimestre, como ocurrió en el cuarto trimestre de dos mil veinticuatro con una suba del dos coma uno por ciento, el punto de partida para enero de dos mil veinticinco ya es muy alto. Aunque la economía no crezca durante todo el año, el promedio terminará siendo más alto que el del periodo anterior simplemente porque arranca desde más arriba. Por eso, si el Producto Interno Bruto de dos mil veinticinco termina creciendo cinco por ciento, el crecimiento propio del año sería de apenas un punto, mientras que los otros cuatro puntos restantes serían puramente arrastre.
La sobreactuación del crecimiento no es un episodio aislado, ya que la misma lógica de exagerar resultados aparece en el otro gran activo discursivo del Gobierno que es la inflación. Tres de los cuatro trimestres del dos mil veinticuatro fueron negativos como consecuencia de la megadevaluación inicial del gobierno de Milei, un ajuste innecesario en términos macroeconómicos pero sí funcional para provocar una extraordinaria transferencia de ingresos regresiva. El año dos mil veinticinco fue de estancamiento real y el dos mil veintiséis comenzó con una sucesión de quiebras y despidos generalizados en diversos sectores.
Es notable que, frente a este resultado mediocre del programa económico liberal libertario, haya cierto consenso entre los denominados economistas profesionales acerca de la estabilidad macroeconómica de este ciclo político. El consenso conservador dice que el último gobierno peronista dejó una tasa de inflación del doscientos por ciento, pero no es así si se distinguen el cierre estadístico del año y la causa del salto de diciembre. El aumento del veinticinco coma cinco por ciento mensual en diciembre de dos mil veintitrés tuvo su origen en el extraordinario ajuste del ciento dieciocho por ciento del tipo de cambio oficial dispuesto por el gobierno de Milei en sus primeros días.










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